Si en España una manifestación no rebasa el millón de participantes, esa protesta pública no vale nada. La inflación de cifras de asistentes se dio hace muchos años con ocasión de las manifestaciones matritenses en repulsa de los atentados de ETA en la capital de España, concretamente la que siguió al asesinato del Prof. Tomás y Valiente.
Nadie se atrevió a cuestionar si allí había o no el millón de personas que se convirtió en tradición. Hubo manifestaciones contra el terrorismo con verdaderas masas, millonarias tal vez, especialmente las del 12-M, que pueden que sean las únicas que llegaron a esas cifras épicas.
Con el tiempo han surgido medidores de manifestaciones más o menos independientes que no solamente dan su resultado final, sino el método que han seguido para conseguirlo y los datos que han manejado. A uno le puede gustar o no el dato, pero hay una verosimilitud difícil de atacar.
Junto a ello está el simple sentido común. Si los convocantes de una manifestación dice haber congregado un millón y medio me resulta raro no conocer a nadie que haya ido, ni a que conozca a nadie que haya ido. Un millón y medio de manifestantes supone una porción nada despreciable de la población española, tanta como si ayer en Madrid estuviera la totalidad de habitantes de la Región Murcia.
La inflación de cifras es como la del dinero, hace bajar el valor de lo que sube. Todo el que haya convocado no ya una manifestación, sino un pequeño acto público, sabe de lo enormemente difícil que es reunir un millar de personas. Una manifestación de cincuenta mil asistentes es una buena manifestación, como lo puede ser una quinientos en una mediana localidad por un problema del lugar. No se debería consentir más que se inflaran las cifras porque, al final, si no se declaran (falazmente) una millonaria concurrencia los miles que realmente fueron mejor que se hubieran quedado en casa.







No se puede considerar que como va mucha gente a una manifestación ya el Gobierno tiene que cambiar. Para eso estan las elecciones en las urnas o bien las consultas tipo referendum, lo demás son juegos florales.
La manifestación de ayer fue como la de los juegos florales franquistas, faltaba una demostración gimnástica y una exaltación a la Virgen María.
A pesar de todo esta gente me da miedo, mucho miedo, como la canción de Lola Flores.
A mi me da miedo el comentario anterior.
Miedo, mucho miedo.
Lo importante no es el número, sino el mensaje. Un gobierno no puede, …no debe gobernar de espaldas a una gran mayoría de la población: aunque haya ganado unas elecciones. Gobierna para todos, no sólo para los que le votaron.
Hombre, el número importa relativamente. El Gobierno gobierna para sus votantes, que son la mayoría ¿entonces para qué narices le votaron?
Si 70.000 mil personas son una gran mayoría de la población, jodidos vamos.
Creo que precisamente porque gobierna para sus votantes debe de asegurarse que las leyes que presenta al parlamento y sus acciones sean durarderas, para que sirve una ley que cambiara dentro de 4 años, entiendo que algunas sectores por su dinamismo la ley cambiado cada dos por tres, pero otros lo veo absurdo.
Un ejemplo, tengo un amigo profesor, le cambiaron la ley tuvo que adaptarse, hasta que se adaptaron 3 o 4 años, llego otros gobierno, cambio la ley de educacion otros 3 o 4 años adaptando todo a la nueva ley, llego otro gobieno bueno lo mismo.
Lo paradojico es que al querer gobiernar para sus votantes… no gobenaron para nadie pues muchas leyes para que tengan sentido deben de durar en el tiempo, y para que duren en el tiempo tiene que haber consenso.
Lo de la manipulación de cifras ha llegado a un punto en que directamente es de risa.
Aprovechando que en Madrid las manifestaciones son casi siempre en los mismos lugares no habría más que comparar unas manifestaciones con otras.
Personalmente y como asistente (a casi todas las aglomeraciones madrileñas) creo que tan solo han pasado del millón de personas la primera manifestación contra la guerra y la del 12-M