Una de las prácticas parlamentarias que me parecen más ridículas son las preguntas que los diputados del grupo que sostiene al gobierno del nivel que sea hacen al ministro/a o consejero/a.
No sé si es más horripilante la pregunta o la segura respuesta. El diputado/a le hice a su interpelado “¿A qué usted lo está haciendo muy bien por esto?” o “¿Por qué no me habla de tal asunto que le ha salido espléndidamente bien?”. El consejero/a o ministro/a le contesta que así da gusto ser controlado por el legislativo y todos contentos.
El representante del ejecutivo vende lo bueno que es y el diputado/a sube en sus estadísticas parlamentarias.







Totalmente de acuerdo. Cuando las sesiones de control eran por la tarde solía verlas en CNN+ o el Canal Parlamento y coincido en su apreciación aunque también se podría aplicar a muchos diputados de la oposición pero en sentido contrario. ¿A que usted es muy malo y lo ha hecho rematadamente mal?
No se pregunta para controlar al ejecutivo, ni se responde para informar a la Cámara; se pregunta para buscar un titular de prensa y se responde con el mismo propósito.
En realidad, la pregunta parlamentaria del grupo al que pertenece quien la contesta, se suele utilizar para aclarar en actas puntos determinados que, si no fueran aclarados de esa forma, podrían pasar desapercibidos. También se usan, en caso de no haber podido aclarar una pregunta determinada por falta de tiempo en turno, para aclarar más la postura del responsable – amén de echar flores al portavoz o ministro de turno, claro-.
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