
Desde que el Presidente del Gobierno anunciara la incorporación masiva de ordenadores a las aulas de primarias, en la blogosfera se ha vivido un intenso debate sobre si estos ordenadores deberían funcionar con software propietario, software libre o ambos. En “La sombra del tomate” plantean que la educación, por sí misma, es un software libre y esto me ha dado pie para una pequeña reflexión que quisiera compartir con vosotros.
El debate antes mencionado es interesante y necesario, pero no deja de llamarme la atención de que nunca, ninguno, nos hayamos planteado ese mismo debate con los libros de texto. Estos son una fuente de ingreso tremenda para muchos grupos editoriales, que mantienen estrategias comerciales sumamente agresivas para asegurarse que sus obras son las “recomendadas”.
Estos libros pueden que sean las mejores ediciones masivas con papel de altísima calidad, fotos a todo color y, curiosamente, con una encuadernación en cartón para garantizar su deterioro.
Hoy pensaba que, hasta donde yo sé, ninguna administración ha puesto a trabajar a sus funcionarios docentes para escribir libros que sean útiles, varios por materia y curso, y que se puedan vender a precio de coste. Esto reduciría el dinero que tienen que gastar las familias y/o administraciones y funcionaría como un controlador del mercado.
Todavía se está a tiempo y este debate debería ser complementario al del software, porque vamos camino de tener ordenadores con software libre y con aplicaciones carísimas, sustitutivas de los libros y desarrolladas por las mismas editoriales.







Digamos que “los libros libres” en educación han existido desde hace mucho, los apuntes “del profesor” en su gran mayoría se pueden considerar como libres de derechos al no estar registrados.
Pero con la llegada de las TICs esto se ha exagerado y llegan los Wikis tanto colectivos como individuales donde profesores de forma desinteresada crean manuales para clase, o slideshare o youtube donde se suben las viejas diapositivas y transparencias, …
Y al final el 90% recomienda libros comerciales.
Pues demos más relevancia a ese 10% y seguro que pronto serán más … igual que ha sido el avance del Software Libre en los ordenadores
Mi propuesta es crear el equivalente educativo a los medicamentos genéricos, convenientemente editado y distribuido.
Tengo entendido que la Junta de Andalucía -los gastos de libros corren a cargo de la Junta-, ofrece la posibilidad de sustituir esos libros comerciales por material de elaboración del propio profesorado del centro educativo. En ese caso el montante del “cheque-libro” correspondiente a los alumnos de dicho centro, se ingresaría en la cuenta del colegio en vez de ir a parar a las librerias y editoriales de turno.
Si no ha cambiado la normativa, esto era así hasta el curso pasado. Lo que no sabría exponer el número de centros que optaron por esta posibilidad. Sería muy significativo y me temo que muy revelador.
Si se hubieran acogido un número significativos de colegios estaríamos infromados porque editoriales del sector y librerias estarían alzando su voz de protesta.
La cuestión es que quien lo ha hecho cobra lo mismo que quien no lo ha hecho …
Tengo entendido que si se adquieren “libros comerciales” el coste de los mismos se reparte entre editoriales y librerias; de optarse por materiales de propia elaboración el dinero va destinado al centro, no a los profesores de ese colegio, sino al centro. Si esto es así, quien lo hace cobra y quien no lo hace no cobra.
Bravo! Cuántas iniciativas de este tipo se podrían emprender en los campos de la educación, la salud (farmacia), la cultura.
Júcaro, ¿Y por qué los autores no se llevan nada? Se hartan de trabajar y todo va al centro y lo mismo para recursos de los que no han hecho nada. Soy un firme defensor de los incentivos personales.
No soy docente y también sería partidario de los incentivos personales. Totalmente de cuerdo que sería de justicia que se cobrara conforme al rendimiento profesional, que el concepto de productividad se aplicara en el campo docente aunque en establecer un método para su cuantificación estaría el primer y casi insalvable escollo, pero entiendo que ese es otro debate.
En todo caso, seguramente recordarás la que se montó en Andalucía cuando la Junta aprobó el llamado Plan de Calidad y, reconociendo la dificultad para medir y tasar el rendimiento de los docentes, la reacción de una gran parte del profesorado andaluz fue la de tildar de chantajista a la Junta o de quererles comprar por 7000 euros.
El tema de los incentivos es necesario pero de muy difícil aplicación. Tengo la impresión que la mayoría de los funcionarios no estarían dispuestos a soportar una evaluación, ni interna ni externa, porque para eso ya aprobaron unas oposiciones.
El sistema no era chantajista, era peor y la reacción de muchos profes les honró. Se decía que ellos eran los que tenían que medir si había o no mejora en su centro y dependiendo de ese propio juicio (es decir, del número de aprobados) cobraban más.
No tengo dudas de que si la evaluación hubiera sido externa, la inmensa mayoría la hubieran aceptado.
Si no recuerdo mal no se trataba, en absoluto, de modificar arbitraria e interesadamente la calificación que le corresponda a cada. Pero, ése es un debate superado y puede que este simple observador esté instalado en el error. En todo caso, para que el sitema educativo funcione entiendo que es necesario unos serivicios de inspección serios, rigurosos y profesionales que evalúen constantemente a los docentes de la misma manera que el profesorado evalúa de manera contínua al alumnado. También, y cada cierto tiempo, tendrían que realizarse evaluaciones externas como complemento de la labor de la Inspección.
Aunque nos hemos desviado del tema, particularmente me resultó de interés. Saludos.
Yo pondría pruebas externas cada dos años….
[...] Software libre – Libros libres para la educaciongeografiasubjetiva.com/2009/10/05/software-libre-libros-libres/ por francisco hace pocos segundos [...]
No se si es demasiado revolucionario, pero: que les parecería implementar en las escuelas de secundaria el sistema docente actualmente vigente en las universidades: programa mínimo y libertad de material para el curso, que cada profesor emplease los materiales que quisiese eliminando los libros de texto. Sinceramente, -igual es mi espíritu anaq-rechazo a la palabra revelada-, pero la mecánica actual me parece empobrecedora; que a la larga generamos una mecánica en el pensar, una forma de enfocar la información, una forma de percibir, completamente acritica, vamos que se empieza con libros de texto y se acaba por tomar como verdades reveladas lo que ponga el Pais o el Mundo. El hecho de que la enseñanza se base en un libro-verdad no contribuye precisamente a formar un espíritu critico. Es mas la universidad española me temo que se contagia de tal miseria, en casi cualquier clase de cualquier facultad se huye de las fuentes originales siendo, eso si, imprescindible usar el manual de referencia
Creo recordar que si que hay webs del gobierno y de otras organizaciones (telefónica, BBVA…) donde hay material para ESO y Bachillerato.
Encima con una licencia de lo mas libre posible (CC By)
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