
Internet es algo malísimo. Es el imperio de lo insustancial, de lo fragmentario, de lo superficial sobre el conocimiento en profundidad. Éstas son las tesis de una entrevista en “Público” el pasado miércoles.
Hay algunas cosas que considero correctas (ser selectivo y buscar la calidad lleva a restringir), pero no lo estoy con la tesis general de que Internet sea el actual enemigo del análisis y del pensamiento profundo.
No estoy de acuerdo porque recuerdo el tiempo en el que los que ahora somos usuarios no podíamos ni imaginar Internet. No recuerdo yo que entonces las noticias fueran más rigurosas en todos los planos, ni que en los bares se analizase con datos estadísticos la situación económica en Oceanía, ni que se leyese más que ahora.
La profundidad, cuya desaparición culpa la entrevista a Internet, no ha desaparecido, porque nunca ha estado presente. Ese tipo de análisis y de conocimiento siempre ha estado reservado a un grupo restringido de personas. Lo único que hace Internet es posibilitar, a los que quieran, acceder a esos cerrados círculos o a algunas de sus producciones.







Dice el entrevistado: “Cuando el usuario navega está siendo bombardeado por pequeñas piezas de información, diferentes llamadas de atención y alertas que saltan automáticamente en su pantalla”. Podría estar de acuerdo con él pero cuando el escritor, cuando cualquier observador, sale a la calle, también es bombardeado por pequeñas piezas de información – las prisas de los viandantes, el ruido, los escaparates, el kiosco de prensa, los automóviles, los anuncios publictarios, la actividad incesante de la calle.
En Internet hay de todo, como en la propia sociedad; saber elegir, cribar unos contenidos de otros, selecionar de toda la información que recibimos aquella que nos puede interesar, es algo que hacemos a diario estemos conectados a la Red o no.
recuerdo el tiempo en el que los que ahora somos usuarios no podíamos ni imaginar Internet
Viejo :-D jeje