
Desde la promulgación de la Constitución podemos decir que ha habido una amplia gama de formas en las que un Presidente del Gobierno ha dejado su cargo.
Adolfo Suárez lo hizo presionado por su partido, la UCD, que pensaba que con otro candidato podía ganar; dimitió como Presidente y se presentó a las siguientes elecciones generales con un partido recién creado.
Ha sido también el único Presidente que llegó al cargo sin ser cabeza de lista de su partido, es decir, sin ganar personalmente unas elecciones (es el Gerald Ford hispánico).
Felipe González recibió en cuatro ocasiones la investidura del Congreso de los Diputados y, hasta ahora, ha sido el único Presidente que ha dejado el cargo después de perder unas elecciones en las que se presentaba como candidato a la Presidencia desde La Moncloa.
José María Aznar decidió no presentarse a un tercer mandato cumpliendo la promesa que hizo antes de su primera investidura. Su partido perdió las elecciones pero él no, ya que no se presentaba.
Desde hace algunos días “El País” está haciéndose eco de un etéreo malestar dentro de las filas del PSOE sobre la actual situación del Gobierno que da impresión de no tener un rumbo demasiado claro en la crisis. Junto a ello hay que decir que el Grupo PRISA también libra sus guerras por el fútbol y con su monumental deuda.
El reportaje publicado el lunes por “El País” hay que leerlo demasiado entre líneas, porque como se dice al inicio el poder amalgama la unidad y nadie quiere moverse por miedo a perder una oportunidad de ascenso.
Lo que sí queda claro es que el malestar se sitúa en la periferia del PSOE, en territorios que siempre han sido gobernados por los socialistas y que no deben su “status” al actual secretario general.
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a mi me parece una guerra de familias + intereses creados; caldo de cultivo para infecciones mas o menos perniciosas