
Esperanza Aguirre ha propuesto que, en la Comunidad de Madrid, los profesores y maestros pasen a ser considerados por ley como agentes de la autoridad, beneficiándose de esta forma de la protección que el Código Penal otorga a los atentados contra los agentes de la autoridad.
El Tribunal Supremo, en una reiterada jurisprudencia de su Sala 2ª, ha indicado que la consideración de agente de la autoridad solamente puede ser establecida mediante una Ley, con lo que cabe perfectamente la definición por medio de una Ley Autonómica.
El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, ha manifestado sus dudas sobre la capacidad de la Comunidad de Madrid de afectar así a un precepto penal, pero es el problema de los presupuestos de hecho en blanco, de los que tanto ha hablado y escrito el profesor Enrique Gimbernat.
En mi opinión la intención de Esperanza Aguirre es perfectamente constitucional. Además no sería la primera figura educativa considerada agente de la autoridad pues la propia Ley Orgánica de Educación les da esta condición a los inspectores de educación.
No voy a entrar en por menores ni en casos que conozco de primerísima mano. El tema ya no es el debito respeto que merecen los maestros y los profesores, el asunto es que no hay que permitir que se menoscabe su dignidad como seres humanos, que es en lo que ocasiones sucede, con unas sanciones ridículas a las infracciones que son más que nada una invitación a la reincidencia por medio de la impunidad.
Espero que esta propuesta de la Presidente de Madrid se concrete y que sea adoptada por más Comunidades Autónomas e incorporada a la normativa estatal. Sí, es lamentable tener que incluir en las leyes normas de este tipo, pero es peor el miedo que muchos profesores y maestros tienen en su trabajo.







Bien por Esperanza, que siempre nos deja entrever su nostalgia por la autoridad.
Su último ‘producto’ cargadito de demagogia viene a dar en el clavo, no cabe dudas de que tiene una prensa exquisita para quienes consideran que un poquito de mano dura no viene mal.
Yo, en mi condición de sociata, siempre he creído a pies juntillas en la educación como base del respeto. Recuerdo de mi época de estudiante que mis profesores más apreciados se caracterizaron por su paciencia, su ingenio para llamar nuestra atención y el uso de la pedagogía como refuerzo a la labor de enseñar.
Gamberros los hubo, los hay y los habrá. Criminalizar al chaval puede que para algunos sea educarlos ‘como Dios manda’, pero yo nunca me identifiqué con esas expresiones.
Isa, es curioso que lloriquees (y no eres la única) quejándote de que la medida es “nostálgica de la autoridad” (hay quien ha llegado a decir que es “represora”), cuando está más claro que el agua que no es una medida ofensiva contra el alumnado, sino defensiva frente a las agresiones. ¿Que no hay que criminalizar al chaval? Pues claro que hay que criminalizarlo. No sé cómo encaja una agresión o los tratos degradantes en tu parámetro moral, pero en el mío están bastante cerca de lo delictivo.
Hay que criminalizar los comportamientos que lo merezcan.
Mario, lo curioso es que consideres que lloriqueo o me quejo, no lo hago, lo que hago exactamente es manifestar mi opinión sobre la nostalgia de Esperanza Aguirre por la autoridad. Iría más lejos, me parece que viniendo de la persona y del partido político que viene, está justificada su nostalgia, además de ser coherente que pretendan hacer autoridad a maestros y profesores (entiendo que tan autoridad como un policía o un juez), ya que también pretenden reformar la ley del menor y rebajar la edad penal…
Sobre las agresiones y tratos degradantes,mi parámetro moral hace que me solidarice totalmente con los profesionales que lo sufren, pero considero que si apostamos por el castigo en lugar de por las educación estaremos convirtiendo al menor en delincuente en lugar de procurar hacerle un ciudadano integrado.
En el ámbito de la docencia la autoridad no se impone mediante ley sino por la superior talla intelectual del docente, por saber pisar el terreno de manera serena, reflexiva y convincente. Si pusieran un policía en cada clase, ¿se respetaría más al profesorado?
La media que anuncia Aguirre junto a la petición de rebajar la edad penal a los 12 años nos conduce al Estado del miedo y la represión. Sancionar las conductas que impidan que el resto de alumnos reciban la enseñanza en condiciones adecuadas es algo muy diferente al “cuidado, niño, ¿no sabes que soy la autoriadad?” que algunos esgrimirán ante la primera situación que no sea capaz de solventar.
¡Basta ya del discurso de “el profesor que sufre trato vejatorio es que es blandito y no sabe“!
Hace cuatro años que enseño en secundaria, hasta la fecha no he tenido ningún problema y he sido capaz de cuadrar al curso más problemático ahora bien, por el camino que vamos (léase Pozuelo) no vamos bien; por supuesto que no se trata de criminalizar a los adolescentes sino de criminalizar a los criminales que se creen que pueden hacerle la vida imposible a un profesor al grito de sus padres de “son chiquilladas”. He sido tutora dos años y en dos ocasiones dos madres me ha culpado a mí del mal rendimiento de su hija aunque jamás las habían visto estudiar y no habían hecho nada al respecto porque se supone que mi función es motivar y la suya, como madres, es despreocuparse… Lo de Pozuelo es un caso aislado, la “irresponsabilización” del alumno no y a veces eso se nos va a todos de las manos.
Ante lo de Pozuelo Enrique Múgica dio en el clavo cuando dijo que la situación se debe en gran medida a que ahora los profesores son responsables de lo que hacen los alumnos que han perdido toda responsabilidad de sus actos. Luego pasa lo que pasa y nos sorprendemos.
Aguirre es una impresentable, pero a veces hace cosas bien y me ofende profundamente que como ha sido más rápida que el gobierno ahora este tenga “dudas” ante una medida que ya iba haciendo falta. Lástima que se legisle a golpe de titular en lugar de escuchar los gritos de socorro de muchos profesores.
Isa, blablabla. Recurres al ad hominem para rechazar una medida más que necesaria. Aún así, y por raro que parezca, Júcaro logra superarte al culpar a los profesores agredidos por su insuficiente talla intelectual. La culpa es, como no podía ser de otra forma, del agredido por no ser más listo que el agresor. Y la solución a eso es “educación”.
“Yo entiendo y apoyo la propuesta de la presidenta de la CAM. Los profesores son un colectivo importantísimo para el bienestar de la sociedad y se merecen todo nuestro apoyo. Si es competencia estatal, presionaremos desde nuestro partido para que las leyes correspondientes sean cambiadas”.
Eso es lo que tenían que haber dicho el Secretario General del PSM, la portavoz parlamentaria y la mitad de los alcaldes y diputados socialistas por Madrid. Quedarse callados en este tema parece que no se apoya al profesorado de la educación pública, y eso es algo que el PSOE de Madrid no se puede permitir. Coincidir con tu adversario en según qué cosas no supone perder votos. A veces, au contraire.
[...] Estoy con Geógrafo Subjetivo: Esperanza Aguirre ha acertado. [...]