
Estos días de silencio han sido días horrorosos, días de mudanza y en los que vas desmontando tu vida y tus pequeñas grandes seguridades, para no estar ni en un sitio ni en otro. Soy de los que piensan que la vida de uno no es únicamente su existencia individual, sino que también la conforman el lugar al que se le llama “casa”, el trabajo que se hace y un montón de cosas que en apariencia son externas, accesorias pero que cuando faltan se percibe su esencialidad.
Todo ha terminado en un punto pero no ha comenzado en otro. Y además la vida ordinaria sigue con su constante normalidad, por lo que hay que ir ateniendo lo que no ha cambiado cuando no hay retaguardia, sintiéndose como un expedicionario cuyo campamento es el suelo que pisa.
Esta ruptura de la cotidianidad, como toda prueba, muestra las capacidades que uno tiene en esas pequeñas cosas y obviamente también exhibe indecorosamente las debilidades. Mudarse es algo que todo el mundo ha hecho, es algo habitual, pero algo de desquiciante tiene que tener cuando todavía no he encontrado a nadie que disfrute mudándose.







Simplemente es terrible. Un mudado vocacional.
Pues si me ha gustado tu mudanza. La comision vale para que el funcionario hasta quiera sacar al perro gratis. Mi dignidad e ideologia no me lo ha permitido, aunque me lo he pensado. Tu ya sabes, lo del pez emperador y la plaza. Saluditos de tu colega… por cierto ¿para que coño te sirve el movil?
Yo también ando de mudanzas estos días, un engorro!
Gran escritor, gran político, y típico amigo pasota. Mal profesor, o almenos no eres uno cualquiera. No enseñas tu temario, sino que enseñas a aprender, a hacer caso omiso de las apariencias, de las palabras, enseñas a pensar, a aprender, a recurrir a todos los recursos a mano, explotarlos y conseguir derivar de todas las partes de la realidad una propia, un propio recurso del cual servirnos en un futuro. Te pillé. Nos vemos el viernes.
Yo acabo de terminar con la mudanza. Me ha dado mucha pena dejar la casa que para mí tenía grandes recuerdos desde la infancia.
Finalmente alquilé un trastero a GlobalBox, donde dejar todas aquellas cosas que en casa ya no valen. Se lo recomiendo a todos, ya que ellos me han solucionado todos los problemas que tenía con el espacio.