A través de un entrada en el blog “El Destino de Lüzbel” llegué a un reportaje de “El País” en que se manifestaba que España era uno de los países con mayor tasa de encarcelamientos teniendo por el contrario una de las menores tasas de criminalidad dentro del ámbito europeo.
El reportaje le daba la palabra a numerosas personas, sobre todo catedráticos de Derecho Penal, abogados y algún criminalista suelto para que dieran su opinión sobre esta curiosa contradicción.
Siempre me ha llamado la atención la importancia que se le da a los juristas en estas cuestiones, cuando una cosa es la Política Criminal y otra es el Derecho Penal. Es obvia que tienen conexiones, pero una es el paso previo a la legislación penal y penitenciaria y la otra es el estudio del producto de la acción legislativa y jurisprudencial.
Esto pone de manifiesto algunas cosas en mi opinión, pero ahora solamente quiero hablar de una de ellas: las inexistencia, o la práctica inexistencia, de una Sociología del Derecho en España, que aborde cuestiones tales como el tipo de norma más eficaz, las repercusiones sociales de las normas y algo que relativo a los vínculos sociales de los actores jurídicos (que no estaría de más). José Juan Toharia ha sido el único faro en tanta oscuridad.
Y es que por mucho que extrañe un catedrático de Derecho Penal no tiene ni idea de si una pena es eficaz y no. Un especialista en Derecho Penal sabe de la norma, ha leído una exageración de lo que otros han escrito sobre cada norma de su interés y lo que han interpretado los tribunales, pero de la efectividad sabe lo que el resto de los ciudadanos.
En España faltan estudios serios y científicos sobre cuestiones jurídicas y, sobre todo, sobre la Política Criminal. A veces la penalidad para ciertos delitos los hacen impunes, como son las de los delitos contra la Administración Pública, basadas sobre todo en la pena de inhabilitación que a muchos de los prevaricadores les trae sin cuidado (no son funcionarios y su paso por la Administración es temporal).
En definitiva, la Sociología del Derecho está por hacer en España, porque lo que he encontrado hasta ahora, con la salvedad señalada, es más una teorización metodólogica que entrar realmente en materia.
[Más adelante hablaré sobre el fondo del reportaje]
A través de un entrada en el blog “El Destino de Lüzbel” llegué a un reportaje de “El País” en que se manifestaba que España era uno de los países con mayor tasa de encarcelamientos teniendo por el contrario una de las menores tasas de criminalidad dentro del ámbito europeo.
El reportaje le daba la palabra a numerosas personas, sobre todo catedráticos de Derecho Penal, abogados y algún criminalista suelto para que dieran su opinión sobre esta curiosa contradicción.
Siempre me ha llamado la atención la importancia que se le da a los juristas en estas cuestiones, cuando una cosa es la Política Criminal y otra es el Derecho Penal. Es obvia que tienen conexiones, pero una es el paso previo a la legislación penal y penitenciaria y la otra es el estudio del producto de la acción legislativa y jurisprudencial.
Esto pone de manifiesto algunas cosas en mi opinión, pero ahora solamente quiero hablar de una de ellas: las inexistencia, o la práctica inexistencia, de una Sociología del Derecho en España, que aborde cuestiones tales como el tipo de norma más eficaz, las repercusiones sociales de las normas y algo que relativo a los vínculos sociales de los actores jurídicos (que no estaría de más). José Juan Toharia ha sido el único faro en tanta oscuridad.
Y es que por mucho que extrañe un catedrático de Derecho Penal no tiene ni idea de si una pena es eficaz y no. Un especialista en Derecho Penal sabe de la norma, ha leído una exageración de lo que otros han escrito sobre cada norma de su interés y lo que han interpretado los tribunales, pero de la efectividad sabe lo que el resto de los ciudadanos.
En España faltan estudios serios y científicos sobre cuestiones jurídicas y, sobre todo, sobre la Política Criminal. A veces la penalidad para ciertos delitos los hacen impunes, como son las de los delitos contra la Administración Pública, basadas sobre todo en la pena de inhabilitación que a muchos de los prevaricadores les trae sin cuidado (no son funcionarios y su paso por la Administración es temporal).
En definitiva, la Sociología del Derecho está por hacer en España, porque lo que he encontrado hasta ahora, con la salvedad señalada, es más una teorización metodólogica que entrar realmente en materia.
[Más adelante hablaré sobre el fondo del reportaje]
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El Daño, el Daño de Lüzbel. El Destino es el del Iscariote. Cuidado con esos detalles que luego a la gente se le eriza el pelo.
En mi divertidísima oposición he estudiado que el derecho penal es auxiliado por ciencias como la psicología, la sociología, la criminalística, etc. Yo no pude dejar de sentir cierto escepticismo al respecto. En mi opinión hay varios aspectos que dificultan un derecho penal que tenga en cuenta los conocimientos aportados por estas ciencias:
1º: la producción de las leyes no es asunto de técnicos, sino de nuestros representantes políticos. Esto significa que más de una vez el derecho se maltratará con objetivos políticos. Curiosas concepciones de la igualdad de sexos, borrosas definiciones del cohecho, leyes “ad hoc” contra ETA y sus aledaños, sucesivos endurecimientos de las penas, siempre exigidos en voz alta en cuanto se produce un suceso desgraciado… son ejemplos a vuelapluma.
2º: el sistema penal, según nuestro ordenamiento, tiene tres funciones: la disuasión del delito, la retribución del daño y la reinserción del delincuente. A menudo son contradictorios estos objetivos, especialmente en lo que se refiere al imaginario colectivo. Lo primero que vocifera el ciudadano medio (y no tan medio) es: “hay que matal-los a tós, mano dura es lo que hase farta en ette paí”. Habría que aclarar que a efectos disuasivos más que una pena larga pero esquivable conviene una más corta pero casi ineludible (gracias al correcto funcionamiento de las fuerzas de seguridad del estado así como del poder judicial) pero los votantes prefieren mano dura a un sistema eficaz y ordenado.
3º: el principio de legalidad también es, no pocas veces, contradictorio con el objetivo de reinsertar al delincuente. Algo lógico, pues la imperiosa necesidad de determinar claramente la pena en la ley hace que las necesidades de tratamiento se vean constreñidas por elementos formales. Puede que una pena sea excesiva para un delincuente, dadas sus circunstancias, trayectoria y respuesta al tratamiento, o demasiado corta, pues es cierto que existe una minoría de sujetos inmune al arrepentimiento y el proceso de reinserción.
Esto no significa que sea imposible desarrollar un conocimiento científico del fenómeno del crimen, así como articularlo armónicamente con el derecho penal. Sí significa, en cambio, que el esfuerzo mayor no será desarrollarlo, sino superar las barreras descritas y otras muchas (económicas, por ejemplo)
Sociología y, si me lo permites, Economía del Derecho. Esta disciplina existe y se imparte como optativa en alguna facultad. Tiene un journal muy respetado internacionalmente (Journal of Law and Economics) donde se tratan los temas de eficacia de las normas. Aunque no tiene la Sociología en el título, bien podría.
Lamentablemente, en España no goza de apenas consideración entre los juristas, que la consideran más bien una intrusión de los economistas en su área. De hecho se imparte por algún departamento de Economía y la cursan mayormente economistas. Yo he conocido algún profesor de Derecho interesado en el tema y que confiesa la incomprensión que tiene entre sus colegas. Al parecer, hay una corriente mayoritaria en Derecho que defiende que todo análisis del Derecho comienza con una norma jurídica y acaba con una norma jurídica. Seguramante no sea mala máxima cuando se trata de razonar la legalidad y la jerarquía de las normas, pero parece cerrar el paso a los análisis de eficacia.
Con las titulaciones conjuntas Derecho-Economía es posible que la cosa cambie algo en el futuro.
Al autor del comentario: como catedrático de Derecho penal, precisamente, lo único que puedo decir es que tienes razón. En Espanya no hay un estudio serio del fenómeno empírico de la delincuencia y de la cárcel, y nuestros políticos, en cuanto a hipocresía y estupidez, sólo quedan por detrás de los italianos en nuestro ámbito. Derecho simbólico sin sociología, propaganda sin estudio. Repito: tienes razòn.
MCM
Estoy de perfectamente de acuerdo contigo Querido y Muy distinguido Manuel Cancio.
Parece que la sociología del derecho no logra abirse camino en el nivel práctido del estudio de la delincuencia especialmente cuando está en juego una política criminal o política del derecho.
No logra representar aquel factor estátistico necesario para que puedan evaluar bajo su lente las valoraciones de políticas sobres las actuaciones del derecho criminal y legislativo penal.
También en el derecho penal italiano falta este estudio sociológico de fondo.
En italia la criminología ha intentado cubrir este vacio, pero no ha tenido éxito.
Seguimos asistiendo por tanto a deciciones políticas símbolicas, que se aplícan a episodios esporádicos o más bien contingentes.
Por lo cierto, en un cierto sentido eres uno de los representante del derecho símbolico, por lo que concierne la pena, a nivel de estudios de derecho penal, la obra de Jakobs es más sociológicas de las obra de Roxin.
Giulio Adinolfi
[...] Derecho (Penal) sin Sociología (del Derecho)geografiasubjetiva.com/2009/08/14/derecho-sin-sociologia/ por ribega hace pocos segundos [...]
Estimados señores, soy una egresada de Derecho de la Universidad San Marcos de Perú y desgraciadamente aqui tampoco hay una conciencia sobre la importancia de la Sociologia del Derecho, en mi facultad esta maeteria se nos dictó en el primer año y más parecia Historia de la Sociología.
Aqui hay pocos profesores que hagan investigación y la mayorría estudiantes no se sienten motivados porque no puedes interesarte por algo que no sabes bien que es ni eres consciente de su real importancia; es por ello que busco a gente en otros lugares que tenga el mismo interés socio jurídico que yo, con la cual pueda compartir inquietudes y aprender. Un sueño que tengo es que un dia no muy lejano exista una Sociedad Peruana de Sociología del Derecho =)
Gracias por su atención. Saludos.
Milagros