Parece que fue hace un siglo, pero por estas fechas hace un año todavía se estaba especulando sobre qué sucedería en la Convención Nacional Demócrata a la hora de nominar a su candidato a la Presidencia de los Estados Unidos.
[Esta entrada ha sido reeditada tras el oportuno comentario de Fred donde ponía de manifiesto una serie de errores en los datos: se me "pasaron de columna". Muchas gracias a él y disculpas a todos vosotros. Al cambiar los datos, cambia el análisis, pero no en términos absolutos.]
Parece que fue hace un siglo, pero por estas fechas hace un año todavía se estaba especulando sobre qué sucedería en la Convención Nacional Demócrata a la hora de nominar a su candidato a la Presidencia de los Estados Unidos.
Ni Barack Obama ni Hillary Clinton había conseguido la mayoría absoluta de los delegados por lo que la decisión final parecía quedar en manos de los “superdelegados”, es decir, de los que eran delegados en virtud del cargo que ocupaban y no por haberlo sido en las primarias o en algún caucus.
La campaña de Clinton argumentó más de una vez que si bien Obama había conseguido más delegados lo había hecho en los “red states”, es decir, en los estados en los que los republicanos iban a ganar con total seguridad, mientras que en los estados eminentemente demócratas y en los que podían decantar la elección lo había hecho Clinton.
Como tengo una estupenda memoria para las cosas más inútiles, me ha acordado de esta argumentación y he querido comprobar la respuesta de los estados en función de lo que votaron en el proceso de primarias y meses después en las elecciones presidenciales para ver si la mayoría de “votos electorales” (que son los que valen de verdad) procedían de estados ganados por Obama o por Clinton.

Como muestra la tabla 142 de los 365 votos electorales de la candidatura demócrata provinieron de estados que antes Obama había ganado, y la mayoría, 223, de los estados ganados por Clinton.
El argumento de la campaña de Clinton se ha visto confirmado con los resultados de las elecciones, pero también ha demostrado la futilidad de éste, ya que como candidato presidencial demócrata Obama funciono mejor en esos estados que como candidato a la nominación. Una cosa es que los estados que finalmente dieron su votos hubieran preferido a Clinton y otra es que en el caso de no ser ella hubiera votado al candidato republicano John McCain, como se llegó a insinuar desde la campaña de Clinton.
[Nota: las primarias en Florida y Michigan fueron anuladas por el Partido Demócrata al haberse convocado fuera del plazo previsto por las normas de éste. En Nebraska ganó John McCain, pero este estado distribuye proporcionalmente sus tres votos electorales, por lo que Barack Obama se llevó uno de ellos. La fuente de los datos es la siguiente: http://uselectionatlas.org].







Parece mentira, ahora que lo recuerdas, que solo haya pasado un año. Las noticias, estos últimos tiempos, han ido a tal velocidad que los periódicos, cuando ibas a comprarlos por la mañana, ya estaban obsoletos no podían seguir los acontecimientos. Las opiniones y declaraciones se atropellaban unas a otras dejando tras de si un rastro de inoperancia que terminó por cansar incluso a los propios periodistas. Ya no querían esa serpiente de verano para facilmente llenar sus paginas. Necesitaban otros temas que por lo menos no se descongelasen antes de ponerlos en el mostardor, daba igual la importancia que tuvieran, incluso los medios economicos se relajaron y fueron a por temas mas de fondo que de ultima hora, habia que sobrevivir. El pescado habia que venderlo vivo. Se empezo a dejar de hablar de lo importante para hablar de lo urgente, que si un niño se salva de un incendio porque tres muchachos se jugaron la vida, que si en tal pueblo han asesinado …….en fin lo urgente se hizo con todas las portadas y con esto las aguas volvieron a su cauce. Todos volvimos a tener noticias que leer que ya no se las habia llevado el viento, ahora los periodicos incluso te servian para un par de dias. No era el parte de guerra, pero economicamente les parecia mas viable. No nos servia como información pero tranquilizo a la población.
Obama fue mi esperanza, como lo fue de medio mundo. Pero ahora, tras este año que han parecido diez, creo que el globo se ha desinflado. En parte por la envergadura de los acontecimientos y en parte por sus complejos y sus ataduras. El ser negro, de una minoría, ahora pienso que no le ha venido del todo bien. Le hizo llegar porque estaba en el sitio justo en el momento preciso, pero esto mismo que le hizo llegar le ha hecho intentar agradar a todos. Su color no ha supuesto la revolución que todos esperábamos, ni si quiera un soplo de aire fresco para EEUU. Siguen siendo con Obama o sin el los mismos necios imperialistas que piensan que sus dolares todo lo pueden. Y así es, sus dolares son los únicos en la historia que van a ser capaces de borrar el imperio de la faz de la tierra. En eso no se equivocaban.
Perdón pero aquí hay errores bastante groseros. Por ejemplo en New York, Pennsylvania y Massachussets, la victoria en las primarias demócratas fue de Hillary Clinton, con claras diferencias sobre Obama. Lo mismo en la más pequeña Rhode Island. Entre los 4 estados – donde la tabla está equivocada – suman 68 votos electorales. Pongámoslos en su sitio y el cálculo nos dará 227 electores de estados donde ganó Hillary, contra 137 de estados donde triunfó Obama. ¿Quién tenía razón, entonces?
Fue una trepidante carrera con un trepidante final… hace muy poco tiempo!