
Con motivo de la toma de posesión del nuevo Lehendakari hable de la importancia que tiene la simbología en la política, y en especial la simbología dentro del Nacionalismo político.
El lenguaje es, casi sin lugar a dudas, el mayor sistema simbólico, de forma que el establecimiento de unos determinados significados, expresiones o usos determina en cierta medida qué es la realidad y qué valoración hacemos de esa realidad. Hay términos que se abandonan se quejan libres para ser ocupados por otros y la familia del inspector Eduardo Puelles, estos días, ha dado una inmensa lección de que las palabras son importantes
Josu Puelles, hermano de Eduardo y ertzaina definió a su hermano como un “gudari”. “Gudari” significa soldado y ha sido empleado para identificar a los que luchan por la libertad de los vascos. “Gudari”, como luchador por la libertad, es el término que el entorno de ETA ha dado a los terroristas. José Puelles diciendo que su hermano es un “gudari” no sólo está diciendo que su hermano sí ha sido un verdadero combatiente por la libertad de los vascos. En contraposición los que han matado a Eduardo Puelles son los opresores de los vascos, los que matan a un “gudari”.
La viuda de Ernesto Puelles reclama que su marido no sea considerado como una víctima, sino un héroe. Una persona que aceptó su trabajo libremente y los peligros que conllevaba, que aceptó vivir en el corazón de Euskadi, que era su tierra, y luchas por defender los derechos y las libertades de los vascos.
Me parece una gran aportación ésta que está haciendo la familia Puelles: Eduardo Puelles realmente ha sido un “gudari” y es un héroe.







Sí, son muchas cosas (no sólo símbolos) de las que acaba adueñándose algún sector de la sociedad. En el País Vasco, casi todo lo que concierne a la cultura vasca parece estar en manos nacionalistas y, como mucho, de Ezker Batua (pienso en todo lo que gira en torno al euskera, además de banderas, himnos, días de la patria vasca,…). Algunas cosas, además, están en manos casi exclusivas del entorno más radical (bertsolarismo, por ejemplo). Tal vez solo en los deportes populares vascos (pelota, traineras,…) haya más pluralidad. Decía Savater que una de las tareas de los no nacionalistas era entrar en esos terrenos.
La palabra gudari se la habían apropiado los etarras, después de que fuera del PNV durante la Guerra Civil. La expresión Euskal Herria (pueblo vasco), tan cara y bella a los oídos euskaldunes, tan popular y tan poco asociada históricamente a ningún partido político está también siendo secuestrada por los radicales. Estaría bien recuperarla para todos.
Siendo vasco y con tantas cosas de las que poderse uno vanagloriar (si es que quiere), nunca he entendido a quienes prefieren aparecer como víctimas en lugar de como pueblo que crea, aporta y comparte entre los demás pueblos. Prefiero ser parte de un pueblo que produce, es generoso y mira adelante en lugar de un pueblo que se siente víctima de la historia y que vive como si las personas del presente fueran culpables de la historia pasada.
Yo sigo esperando que algún medio (entiendo que el ministerio del Interior no lo haga) explique cómo es posible que quien estaba al frente de una sección importante de la lucha terrorista no contara con contravigilancias que hubieran permitido que alguien impidiera que le colocaran una bomba lapa en su vehículo, porque de antemano asumo que el agente Puelles llevaba a cabo una labor de disimulo, pasando por “simple policía administrativo” cuando se trataba de un líder de la lucha contraterrorista y, me jugaría un café, conectado con el CNI.
Porque más allá de lo que ha supuesto en lo personal para el propio Eduardo Puelles (la vida, ni más ni menos) y su familia, nuestro país no se puede permitir perder tan alegremente un elemento como él, si es cierto que era tan importante y el panegírico posterior a su muerte no es un exceso para realzar su nombre: entiendo el mensaje de que todas las víctimas son iguales, pero las hay menos iguales que otras. No se entiende que cualquier concejal de cualquier municipio disponga de escolta (lo cual, está bien) y que un funcionario de quien se ha escrito que había participado en la detención de 70 posibles asesinos tenga que dejar aparcado su vehículo personal en un parking público, salvo que dicha acción se tratase de una maniobra de distracción que salió mal porque los etarras, por fortuna para ellos y desgracia para nosotros, pensaban matar a un simple policía y se han llevado por delante a un analista. Pero es que en ese caso debíamos haber tenido un grupo de apoyo qu hubiese vigilado discretamente su coche.
En fin… Es hablar por hablar.
[...] Alcaraz, además de lo expresado anteriormente, es poco inteligente (sé que no descubro nada). Dice que Francisca Hernández ha pecado utilizando el lenguaje del Nacionalismo, cuando realmente, y como ya dijimos hace poco en este blog, lo que la familia Puelles-Hernández ha hecho es una genial reivindicación de los términos, las ex…. [...]