
De lo poco que llevo aprendido en estos meses que intento seguir la política un poco más de cerca una ha sido que las Elecciones se ganan o se pierden por muchas causas, pero que sobre todo que cada voto cuenta.
Como casi todos los fenómenos sociales, el voto puede ser visto desde perspectivas absolutamente generales, observando las grandes tendencias, perspectivas que se centra en el comportamiento electoral de cada grupo e incluso desde una perspectiva lo más cercana posible.
Dice el principio filosófico tradicional que la totalidad de algo no es reducible a la suma de las partes. Es cierto en términos generales, pero no del todo en el resultado de unas elecciones, porque el resultado sí es la suma de cada uno de los votos, por más que como conjunto tenga unas consecuencias que trascienden al acto individual.
En el pasado 37 Congreso Federal del PSOE se tomó la decisión de crear un responsable del trabajo electoral y del seguimiento en cada una de las secciones electorales de nuestro país. Sin duda era un reto importante poder trabajar singularmente cada una de las más de treinta y cinco mil secciones electorales en la que está dividida España.
El hecho de que el trabajo singularizado en cada sección sea un éxito se puede conseguir un resultado de cierta dimensión política. Si se consiguiese diez votos más (algo más que posible) en cada sección, esto supondría más de 350.000 votos más. La relevancia de esta ganancia será menor en las Generales y más en las Europeas y las Municipales, pero nunca desdeñables tampoco en las Generales, ya que hay un puñado de escaños que se deciden por cocientes muy pequeños.
Lo dicho está muy bien e incluso puede tener trascendencia electoral, pero hace falta algo que es muchas veces es casi imposible en un partido político: trabajar mucho y muchas personas, especialmente aquellos que luego van a ir en las listas o aspiran a ello.







Es de pura lógica que se haga, lo que me más me extraña es que todavía no se haya hecho ese estudio por, cuanto menos, los grandes partidos…
Saludos desde el Averno…
Pues, aunque te parezca extraño, no se haca, al menos de una forma generalizada.
GEÓGRAFO: La iniciativa, sobre el papel, suena estupenda; pero en la práctica es un brindis al sol, porque en realidad su puesta en práctica depende de cada “jefe de sección” (¿suena algo fascistón?, no), que además puede estar o no capacitado para desempeñar la tarea y puede tener o no posibilidades (incluso económicas) para realizarla.
Porque esa es otra: la organización pretende hacer dejación de funciones y encargar a quienes no cobran de, o gracias, a la organización (“aquellos que luego van a ir en las listas o aspiran a ello”) un trabajo que le corresponde. Ya sólo falta que, una vez perdidas las elecciones, la dirección de turno encuentre al culpable de la derrota: “Los jefes de Sección Electoral”, que no han sabido “comunicar” nuestro mensaje…
Hace poco tú comentabas lo bueno que hubiera sido mirar las personas que se abstuvieron entre las dos elecciones madrileñas o casionadas por el “Tamayazo”. La idea va en esta línea y, la verdad, no es tanto una idea sino un mandato del Congreso.
Estoy totalmente de acuerdo contigo que, en el mundo real, los que cobran deben ser los primeros responsables. Yo soy partidario de la mayor profesionalización posible. También se corre el peligro de culpar a los “amateurs”, cierto.
El modelo puede ser uno u otro, pero sí creo que algo en este sentido se debería hacer.
Un año ha pasado del post, y casi dos del congreso federal. ¿La propuesta sigue en el limbo? Yo creo que con la regulación de los Estatutos, cada agrupación puede crearlas. Otra cosa es que las agrupaciones quieran. Yo llevo batallando desde enero de 2009…