
Nunca se habló tanto en nuestro país de unos carteles de obra como los del Plan E. se ha dicho que son un gasto excesivo, un acto de propaganda política y otras muchas cosas más. Puede que cada una de estas críticas tenga su parte de razón, pero nunca debemos olvidar que en política, además de hacer cosas la gente tiene que saber que las has hecho. No tengo dudas de que buena parte de la polémica procede de a quienes estos les incomoda políticamente.
El Plan E es una inversión tremenda de 50.000.000.000 de euros. Una inversión con la que he estado de acuerdo y que creo que debe continuar. Una cantidad inmensa de dinero que proviene únicamente de los Presupuestos del Estado y que supera en muchos municipios las partidas que ellos, este año, tenían destinadas a sus inversiones.
La obligación de destinar el dinero del Plan E a inversiones ha hecho que muchos municipios saquen proyectos de los cajones o que acometan obras que tenían pendientes. Muchas de ellas absolutamente necesarias y que lucen mucho.
Los carteles de obra son obligatorios legalmente y, en todo caso, habría que haber puesto uno. No tengo duda que un gran número de alcaldes se habrían lanzado a poner sus sendos y vistosos carteles y habrían creados “planes municipales anticrisis” para decir que ellos actúan mientras el gobierno central no hace nada, eso sí, con el dinero del gobierno central.
Hubiera empezado una terrible trifulca con unos diciendo que el gobierno central no hace nada y que lo tienen que hacer los ayuntamientos, y el gobierno central diciendo que el dinero es suyo, respondiendo los otros que no, y como la inmensa mayoría de la población no va a perder un minuto (ni tiene que hacerlo) mirando los Acuerdos del Consejo de Ministros se crearía la convicción de que el gobierno se ha inventado que ha dado un dinero que no ha llegado y que los pobres ayuntamientos (los del PP, claro) se han entregado a estimular la economía local.
Muchos piensan que esto de vender tus políticas está mal y que lo que hay que hacer es trabajar y callar. Eso está estupendamente en una política ideal, pero no en la política real. En la política real además de hacer algo tienes que decir que lo has hecho y, sobre todo, que nadie se atribuya lo que a ti te corresponde.
¿Sería deseable otra política donde no hubiera necesidad de venderse? Probablemente. También serían deseables otros cambios en muchos sectores de la sociedad donde es más importante lo que seas capaz de transmitir sobre lo que haces, que lo que realmente haces, pero la realidad política es la que es y no ahora, sino desde los inicios de la Civilización Occidental. De camino estos carteles cumplen una función más: dan trabajo a las empresas que los realizan, que ellas también tienen derecho a existir.







No tiene nada que ver con guerras de competencias y financiación. Es pura propaganda socialista y despilfarro sobre despilfarro. En Obamalandia sucede otro tanto, con idénticas quejas:
http://www.worldnetdaily.com/index.php?fa=PAGE.view&pageId=101920
En mi ciudad, cada obra parece un álbum de cromos: el cartel del Plan E, el de la constructora, el del Ayuntamiento en plan cutre…
Entiendo que el viejo conocido irichc cree que los fabricantes de carteles no tienen derecho a beneficiarse de los planes anticrisis y deben engordar las cifras del paro ;)