Ayer “Público” dio a conocer su encuesta post-electoral (nada de poder acceder al informe como en el caso del CIS). Según titula “Público” el PSOE solamente ha conseguido llevar a las urnas a sus fieles, lo cual explica su derrota en manos de un PP que sí ha parecido ser capaz de movilizar más allá de los suyos.
Si estas conclusiones a las que llega “Público” son correctas, entonces comienzo a entender la satisfacción entre los dirigentes socialistas en la misma noche del 7-J. La causa es sencilla: si solamente van los más fieles y el PP moviliza más allá de su núcleo duro, y el resultado es una derrota por un 3.72% en medio de un pavorosa crisis con cuatro millones de parados, las perspectivas electoral para el 2012 no parecen del todo malas.
La campaña de las Elecciones al Parlamento Europeo estaba dirigida únicamente a los núcleos duros de los dos grandes partidos, por lo que cabe conjeturar otra conclusión menos halagüeña para los socialistas: el núcleo duro del PP es mayor que el del PSOE.







En el estudio también se decía que menos fieles del pp habían sido movilizados, cuidado con esto…y otra cosa que upyd había sangrado más a los socialistas que al pp. En concreto 75% a 25%. Por algo los socialistas madrileños ven en upyd un gran problema y avistan de que no es algo coyuntural. Al fin y al cabo ese partido es una escisión socialista y quitando a un 25% de fachas el resto de los votantes puede venir de socialisdtas jacobinos que no ven con buenos ojos que Cataluña acabe teniendo una financiación mayor que la media en detrimento de las autonomías más desfavorecidas. El problema es que seguro que el PP hace eso y más y sus votantes se lo perdonan aunque vayan en contra de sus principios, el problema es que el pp no cambie la Ley del aborto cuando gobierna y sus votantes se lo perdonan, el problema es que el PP tenga a un senador que lleva 300.000 euros a un banco en billetes de 500 y sus votantes se lo perdonan. El problema es que el votante del PP goza de una hipocresía sublime que le permite aparecer como el campeón de la moralidad superior pese a que sus miserias morales sean en muchos casos vergonzantes.