
Me pone de los nervios la tendencia implícita que hay de oponer, con ocasión de la crisis iraní, a los estudiantes universitarios que protestan y piden libertad frente a los campesinos de otras partes del país que apoyan a Ahmadineyad porque les da de comer. Quisiera trascender el caso iraní y analizar la utilización en la confrontación política de los sectores más desfavorecidos precisamente por los más conservadores.
Se hace del hecho de ser estudiante universitario una especie de mal, como si tener una formación superior enturbiase el conocimiento, te hiciera peor persona o un ser ciego.
Se quiere acusar, una constante desde el 68, a los universitarios de ser los privilegiados que tienen tiempo para manifestarse porque no tienen que ganarse el sudor con su frente. Obvian el hecho de que esos privilegiados son detenidos, torturados, asesinados. Parece que el tiempo lo emplean bien. Los que están rascándose la barriga no salen a jugársela.
Pero lo peor es la exaltación de la ignorancia bajo apariencia de sentido práctico. El que uno tenga que cubrir necesidades imperiosas y primarias agudiza el ingenio, pero no resuelve nada más que no sea la comida del día a día.
Han sido todos esos científicos ociosos, pijos y privilegiados los que han conseguido que no nos muramos por una enfermedad de nada o de mucho; han sido los pensadores, que decían que vivían en las nubes, quienes idearon una sociedad de derechos y justicia.
Reclamar libertades no es contrario a querer comer todos los días. Yo diría que tiene mucho que ver. Tanto que si miramos los veinte primeros países en el Índice de Desarrollo Humano todos son democracias consolidadas, las cuales le dan mucha importancia a la educación.
Fuente de la foto (vía Netoraton)







Lo que ocurre es que las élites educadas tienden a reproducirse en su posición y los campesinos en la suya. Así es normal que lso campesinos desconfíen de aquellos que se perpetuan en las clases más educadas y poderosas viéndolos como un grupo ajeno. Además, es normal que lo hagan si pese a su educación, esta élite no hace prácticamente nada para romper esta perpetuidad de la posición en la escala social. En cierto sentido, que sean los más educados no quiere decir que sean los más solidarios ni que tengan en cuenta el bienestar general de su población.
Respecto a los progresos técnicos que salvan vidas, en fin, hay muchos medicamentos y tecnicas disponibles para salvar vidas y esas sociedades ilustradas de las que hablas prefieren satisfacer necesidades creadas artificialmente a involucrarse en una acción \”solidaria\” cn el resto del mundo (y no viene de ahora sino de décadas).
Y no es que defienda la ignorancia del campesinado pero ni ellos son tan malos ni los ilustrados tan sabios y benevolentes..