
Los buenos políticos distinguen de los malos en que saben estar en casa momento en el lugar en el que deben estar. Otra diferencia entre los buenos o malos políticos es que los primeros entran en las batallas que no sólo pueden ganar, sino que también merece la pena ser ganadas.
El otro día en las Cortes Valencianas se montó el clásico revuelo “cutre-parlamentario”: faltan diputados populares que salen a “sus cosas” tras la sesión de control, una diputada de Compromís no quiere defender la moción y pide ir a la votación ya que la oposición está en mayoría en ese momento, un diputado popular pide la palabra para fijar su posición y dar tiempo a que los suyos lleguen a votar. La oposición abandona en bloque la cámara valenciana en señal de protesta.
Me parece un descuido que los diputados del PP no estuvieran atentos a las maniobras parlamentarias que existen desde que las cámaras representativas existen. Pero igualmente me parece una auténtica chorrada que la oposición haga “casus belli” de una moción que podría haber salido con la falta de diputados y, por tanto, contra la mayoría de los representantes de los valencianos. Además su efectividad hubiera sido cero, pues se habría revocado a la primera oportunidad y profundamente antidemocrática, ya que la moción se ha aprobado contra la voluntad de la mayoría de los diputados gracias a una jugada reglamentaria.
Sólo en casos muy ocasionales una mayoría ocasional puede conseguir algo de consistencia, como cuando la ausencia de Mayor Oreja permitió al PNV aprobar sus Presupuestos Autonómicos. Pues se da la circunstancia que las leyes presupuestarias solamente pueden ser propuestas por el ejecutivo y, por tanto, no pueden derogadas por iniciativa parlamentaria.
No comprendo cómo el PSPV entra en este tipo de cuestiones, que no aportan nada, en vez de plantearse el modo de plantarle cara a un PP cada día más fuerte en la Comunitat Valenciana. Además abandonar la cámara es un incumplimiento de lo que los ciudadanos te han encomendado: su representación.







El PSOE ha perdido el norte en algunos califatos, especialmente Madrid y Valencia en modo general, o en la ciudad de Cádiz en modo particular, pero la verdad es que esté el partido peligrosamente haciendo agua por muchos lugares y eso puede hacernos pasar factura, parece como si entregaramos ya la derrota a la espera de que en donde ganamos nos vaya bien para remediar las palizas que en determinadas circunscripciones nos dan… es mi opinión.
Y a esto la pregunta es… ¿dónde está el PSPV con la que está cayendo?
EL PSPV es propablemente el mayor camarote de los hermanos Marx que hay en la política española. Es algo que podríamos extender a todos los partidos de la política valenciana. Camps y Zaplana montaron el numerito y se dieron de lo lindo, Esquerra Unida reclama una sección fija diaria en los informativos regionales con sus tonterías internas. El caso de los socialistas es que la nostalgia de controlar el poder y su impotencia cada vez que se enfrentan a las urnas, les impone una lamentable y diaria penitencia. Es un partido que ha sido capaz de boicotear a la misma vicepresidenta del Gobierno en plenas elecciones. El pobre Ignasi Pla no tenía ni carisma ni habilidad política. Pasará a la historia más lamentable de la democracia, pocos días después de la muerte de 43 personas en el metro de Valencia (responsabilidad de la Generalitat), cuando Pla anunció que iba a interrogar a Camps en el Parlamento. Al saberse que el president no iba a acudir por motivos varios, Pla dijo que él no se medía con consellers. Ya ha empezado a creer que no era tontería pasajera de un eterno aspirante. Es probablemente, porque la oposición de la Comunidad Valenciana se basa en el efecto, la tontería y la falta de eficacia. Estos han hecho bueno incluso a Camps. ¡¡Ya tiene mérito!!