Defendiendo un sistema impopular

Urna 3
Prometo de dejar de dar la lata en breve con todo lo relacionado con la pertenencia a una mesa electoral, pero después de haber leído en este blog montones de propuestas para cambiar el sistema de composición de las meses, voy a defenderlo, por impopular que pueda ser esta entrada.

1) La elección por sorteo es la forma más tradicional de selección democrática. No se me ocurre un modo mejor que garantice que cualquiera pueda estar como miembro de una mesa electoral, porque de la impredicibilidad de las personas, depende la limpieza del proceso democrático. Si las personas elegidas lo fuesen por un procedimiento predecible, cabría la posibilidad de que algún “tipejo” se buscase la forma de presionar a los miembros de las mesas.

2) La consecuencia necesaria de lo indicado anteriormente es que el sorteo debe celebrarse en las fechas inmediatamente anteriores al día de las elecciones. Un tiempo suficiente para notificar y organizar, pero insuficiente para que los “tipejos” se muevan.

3) Algunos de los comentaristas del blog propusieron que solamente fuesen nombrados quienes previamente se presentasen voluntarios, es decir, las personas que eso de las elecciones sí que les importa. Para pasarse el día en una mesa electoral no es que te tenga que interesar la política, sino que tiene que interesarte mucho, pues hasta los partidos tienen que dar vueltas para tener interventores y apoderados. El siguiente problema es que si solamente van voluntarios, esto quiere decir que serán las personas con más “interés” y así la imparcialidad empieza a peligrar.

4) Ahora voy a intentar algo, difícil de decir, por lo que os pido una interpretación indulgente. Ha habido quien ha propuesto que los llamados sean los parados. Evidentemente hay parados de todo tipo y en muchas situaciones diferentes. La honestidad es de cada individuo y por estar en paro la inmensa mayoría, si no todos, no la perderían, pero también hay que reconocer que sería darles una ocasión de oro a determinados “tipejos” de intentar aprovecharse de los apuros económicos y las incertidumbres de los seleccionados por estar parados, y más si ése es el único  criterio para componer las mesas electorales.

9 comentarios en “Defendiendo un sistema impopular

  1. Como he dicho en la otra entrada (donde parecería que alguien directamente perjudicado por estas cuestiones se ha “indignado” por una frase mía, y constando allí ciertas salvedades) estoy de acuerdo en que el sorteo debe hacerse sobre un censo “amplio” o, acaso, sobre todo el censo, acotado por edad y estudios como creo -en mi ignorancia- que está (leí solo el libro de instrucciones correpondiente y un interventor “perro viejo” del PSOE nos comentó algunas cosillas). Ni “voluntarios”, ni “parados”, ni “jubilados” ni grupos semejantes porque son pequeños y, al menos en cierto grado, más fáciles de presionar o intimidar.

    Otra cuestión es que se amplíe el número de situaciones que por excepcionales impiden participar en la composición de una mesa o, lo que imagino que es más problemático, se facilite el demostrar que uno se haya en una de esas situaciones excepcional… o que se aclare publicite entre los “premiados” en el sorteo qué situaciones serían ésas.

    Saludos

    1. Tienes siete días para presentar excusa ante la Junta Electoral de Zona, y desde que te dan la notificación no aceptándote la excusa, sólo dispones de veinticuatro horas para presentar recurso ante la Junta Electoral Provincial.

      Yo no creo que sea tan difícil el demostrar la excusa, lo que sí pienso es que ni se molestan en saber si es cierto o no, y en algunos casos, como el mio, ni les vale un certificado médico oficial, ni una incapacidad dada por el mismo juzgado hace once años.
      Tres veces a estado la policia en mi casa, la primera para entregarme la notificación para estar en la mesa, la segunda para notificarme que no se aceptaba la excusa, y la tercera para notificarme que no se aceptaba el recurso. Cuando presenté la excusa la policia también hubiese podido certificar mi situación, si del juzgado lo hubiesen requerido.

  2. Yo creo que habría que dar al seleccionado para una mesa la elección de cobrar por el servicio realizado o bien interpretar el tiempo invertido como horas extras y ser por tanto compensado de acuerdo a lo establecido por el Estatuto de los trabajadores. Es decir, que si te tiras 14 horas en ese peñazo de mesa, que se te compense con 21 horas de descanso en tu trabajo habitual. Y que la Administración se entienda con el jefe.
    Con las 4 (¿ó 5?) horas que hay establecidas, no hay ni para empezar.

  3. Decía Bruce Schneier que era mucho más seguro confiar en una persona aleatoria (por ejemplo, si estás en un sitio público y tienes que ir al servicio pero alguien tiene que vigilar tus cosas) que en alguien que “se ofrece voluntario”, cuyas intenciones son, cuanto menos, sospechosas

  4. Tal vez poniendo a un parado como vocal ya se haría algo al respecto. También habría que tener en cuenta el tema de los encargados del reporting. Según me comentaron son familiares de funcionarios que lo hacían de forma voluntaria (voluntaria pero pagada, imagino, tú sabes algo??).
    Por otra parte, me parece indignante que la gente se ponga así por que la llamen a una mesa. No sólo les pagan una cantidad sino que es su deber como ciudadanos. La democracia no es un sistema donde todo viene de balde. A los que no estén dispuestos a hacer este mínimo servicio por el país, el de servir un domingo cada 4 años, la verdad es que no se merecen vivir en democracia.

    **POr cierto, sobre la abstención, había pensado en que a cada persona le diesen 5 euros por ir a votar. Movilizaría a las clases más populares y es un incentivo más poderoso para los más pobres, precisamente los más abstencionistas. Además, se remunera el tiempo que se tarda en ir a votar.
    Y sin embargo, todavía no encontré a nadie que esté a favor de ello!!

    1. Sobre tu frase: A los que no estén dispuestos a hacer este mínimo servicio por el país, el de servir un domingo cada 4 años, la verdad es que no se merecen vivir en democracia.

      Demasiado duras tus palabras, pues a veces no es que no se esté dispuesto sino que no se pueda. La vez anterior a esta que me tocó (de nuevo), aún hablando con el juez tuve que estar en la mesa. Todo salió bien, pero como yo tenía permiso del juez para salir cuando lo necesitase, lo único que se consiguió fue cargar más de trabajo a las dos personas que se quedaban mientras yo estaba ausente, no se pudo hacer turnos para comer, y por la noche tampoco pudieron contar conmigo. Creo que eso fue un perjuicio para todos en lugar de facilitar que las cosas vayan bien y en armonia entre todos.
      Y, por otro lado, hay gente que no quiere estar en una mesa pero que hace muchisimo más servicio por su pais en su dia a dia, y por supuesto se merecen vivir en democracia quizás más que los que solo cumplen por un día.

  5. Más bien, deberían pagar LOS QUE NO VAN A VOTAR. Y no como sanción o multa, si no por mera razón de “externalidades”. Me explico, en un sistema de democracia representativa, las elecciones son una acción necesaria. Axcción que tienen unos costes directos (papeletas, dietas a los ciudadanos-funcionarios, desgaste de las urnas, seguridad, subvenciones electorales, etc. etc.).

    Pero también unos costes indirectos, o no visibles, pero no por eso inexistentes: el tiempo y costes de desplazamiento de los electores para votar, el tiempo dedicado al estudio y reflexión sobre su decisión (aunque sea simplemente para decidir “que yo voto a los mismos de siempre, que son los míos”), el tiempo y costes -materiales y emocionales- dedicados al seguimiento de campañas, candidatos y programas, etc. etc.

    Todos esos costes ocultos no son más que externalidades de un sistema que hoy por hoy es el que nos regula, y creo considera la mayoría como necesario e imprescindible. Y recaen solo sobre parte de los ciudadanos, escapándose, por simple omisión, el resto de ciudadanos no-participantes pero igualmente beneficiarios del sistema.

    No creo que cobrar por votar fuese positivo, pero pagar por no votar (participar dinerariamente como compensación por la no involucración personal) sería un acto de justicia redistributiva.

  6. ¡Ja, ja, ja! ¡Que vayan los parados!, afirman algunos… ¡No me extraña que no nos voten, porque además estar hechos polvo por no tener trabajo hay quien pretende endilgarles un coñazo como este, por cuatro perras!

    Quienes tenían que hacer esa labor son los funcionarios de la administración correspondiente (local si son elecciones municipales, regional si son autonómicas y estatal si son generales), que a ellos debe competer, del mismo modo que ese día hay miles de Policías Municipales, Nacionales y Guardias Civiles velando por la seguridad de todos y periodistas cubriendo los comicios y la repercusión, etc.

    Los partidos, por su parte, aportarían (como ya lo hacen) los Interventores y Apoderados, que son quienes tienen que controlar la correcta labor de quien revisa los DNIs, apunta los nombres, introduce las papeletas, cuenta lows votos, rellena las actas y las traslada hasta el Juzgado de forma estúpida después de que un funcionario acreditado haya pasado a enterarse de los datos y a transmitirlos por SMS. Que en todo eso consiste la estajanovista labor de estar en las mesas… Trabajar a destajo durante más de 16 horas (hay presidentes de mesas que regresan del JUzgado a las 3 de la madrugada cuando hay que votar al Senado) por menos de 50 € al día, en una división que supone entre 3 y 4 euros la hora, sin estar de alta…

    Un auténtico timo.

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