
Ayer el Real Betis Balompié descendió a la segunda división. Pudiendo haberse garantizado la salvación hace algunas jornadas, la incapacidad manifiesta de los jugadores no ha llevado a militar el año que viene en el infierno.
La crisis deportiva del Betis dura mucho tiempo, demasiado. Se traen jugadores que han rendido correctamente y parece que, en el momento, que se ponen la camiseta verdiblanca se desinflan, no saben darle un patada a un balón y comienzan a encadenar más bajas que un funcionario absentista.
La crisis deportiva es una directa consecuencia de la crisis institucional que vive el Betis desde hace cerca de los décadas. Cierto que Ruiz de Lopera salvó al Betis hace cerca de veinte años, pero no es menos cierto que todo el dinero que dice haber gastado en el Betis solamente se ha traducido en una Copa del Rey y una clasificación para disputar la “Champions League”, una ridiculez si es verdad el importe declarado por Lopera.
La situación del Betis es penosa. Una plantilla mala que tendrá individualmente acomodo para encontrar sitio en otro club. Una afición absolutamente desesperada, que hace todas las semanas de partido en casa una de las mayores entradas de España para recibir el insulto y la sensación de estar tirando su dinero.
En las cuentas del Betis no es que pueda tener leones, sino que deben ser el remedo contable de “Parque Jurásico”. Nadie sabe cuáles son los ingresos, los gastos, las deudas, la situación con Hacienda y la Seguridad Social o cualquier otro apunte. Cientos de sociedades forman un bosque detrás del que se oculta tanto la verdad, que ella misma se ha olvidado que lo es.
El Betis lleva mucho tiempo viviendo una asimetría salvaje entre su masa social, con el potencia deportivo que ésta posibilita, y la realidad en el terreno de juego. Serra Ferrer se dio cuenta de esto y apostó por un proyecto a largo plazo. Evidentemente hacer las cosas bien, de forma seria y sin fuegos artificiales no es el estilo de Lopera, y Serra Ferrer se fue. Nunca le perdonó que la afición prefiriera al entrenador que al dueño.
Lopera se tiene que ir. Lo mismo nunca debió llegar y el Betis debió “refundarse” hace mucho. No lo sé, pero lo que sí sé es que una entidad con tantas posibilidades puede ser gestionada bastante mejor que la que llevamos padeciendo. Un decadencia que se supera a sí misma.







Pues yo propongo que regalen el Betis con la Opel a quien quiera comprar la marca de coches.
Pues que lo regalen, Jesús, pero que Lopera lo deje ya. Este tipo tan ególatra, soberbio, chulesco, que se tiene creído una especie de profeta de no sé qué dios, porque compró el club. Que gestiona la casa con una política miserable, propia de un avaro de cuento de Dickens, que cada vez que habla sube el pan, con cuentas nada claras, confundiendo su patrimonio personal con el del club….Una bendición, sí, hace veinte años, y una maldición desde entonces a hoy, con resultados ridículos para un club de la categoría del que compró. Cualquiera de los equipos que hay hoy en primera división puede presentar un historial más admirable que el Betis. Y los béticos aguantando estoicamente todo este panorama. Que se guarde en la cartera sus estampitas del “gran poder” y venda ya…o que lo regale. Seguro que alguien hay que sepa algo de fútbol y tenga un mínimo de profesionalidad para sacarnos del pozo.
Veo que Jesús me ha quitado la idea; yo iba a decir que creo que debéis reivindicar subsidios al ICO para que os salven como pequeña o mediana empresa
viví en sevilla hace ya algunos años y salí de sevilla a trabajar en otras zonas con la alegría de sentirme bético.Así fué pasando el tiempo y el blanco y verde han ido presidiendo allí donde estaba,haciendo mas béticos cada día.He tenido muchas satisfacciones de ser bético,pero ya desde hace tres años como menos sólo hago sufrir ya que mis colores no me dan ninguna alegría y cada sábado y cada domingo es una nueva desilusión.Creo que éstos serán siempre mis colores pero no quiero que nadie los ponga tan bajos como están en estos momentos.
Aquí donde vivo estamos apunto de constituir una peña bética pero antes queremos seguir contando con la ilusión que hemos perdido.Uno pone el dinero y muchos ponemos nuestros sentimientos.Necesitamos saber que aun podemos ir por el mundo diciendo VIVA EL BETIS…