
El otro día el insigne Arzobispo de Burgos dijo lo siguiente:
“Un laicismo cada vez más radical, que no da ningún valor a la ética cristiana ni está dispuesto a contar con el cristianismo a la hora de buscar soluciones a los gravísimos problemas que aquejan a nuestra sociedad”
Cambiando tres palabritas.
“Un cristianismo cada vez más radical, que no da ningún valor a la ética laica ni está dispuesto a contar con el laicismo a la hora de buscar soluciones a los gravísimos problemas que aquejan a nuestra sociedad”
El argumento del Arzobispo de Burgos cambia radicalmente. Que una argumentación diga lo contrario a lo que quiere decir con una mínima mutación de tres términos, indica lo endeble que es.







Muy bueno!
Si nos pusieramos todos más a menudo en el lugar del otro… otro gallo cantaría…