
Un gobernante está en una situación política delicada si se dan dos circunstancias: baja su popularidad y sube la del político que se presenta como rival y alternativa a él. Sólo si se dan estas dos circunstancias el gobernante puede perder el poder.
Actualmente asistimos con gobernantes que pierden valoración pero cuya oposición y/o alternativa es aún menos valorada. El caso paradigmático está siendo Francia, donde la popularidad de Nicolas Sarkozy no deja de caer desde que asumió la Presidencia de la República, pero que tiene una oposición enfrente, el Partido Socialista Francés, aún menos querida que el Presidente.
Algo parecido pasa en España o en la Comunidad de Madrid, por sólo poner unos sencillos y cercanos ejemplos.







Buen apunte, pero faltará por ver como en contextos de crisis económica grave esto puede revertirse…
En la Comunidad de Madrid está todo controlado: se deja pasar el tiempo, sin preparar una buena oposición, a que ZP (a quien Dios guarde muchos años en el Gobierno, por otra parte…) decida quién es “el mejor candidato”, se asume sin más cualquier ocurrencia, se pierde con mayor desventaja que años atrás, se llora mientras se organiza un nuevo Congreso Extraordinario y se espera a ver cuánto tiempo pasa hasta que quien haya perdido se sienta en el Consejo de Ministros, como agradecimiento a los servicios prestados…
Aznar siempre tuvo unos pobres niveles de aceptación antes de ganar a Felipe González. La igualdad entre el PP y el PSOE en las encuestas no refleja la poca popularidad de Rajoy y la sólo pasable de ZP, y no olvidemos que en España no hay elecciones a Presidente del Gobierno.
En la comunidad de Madrid? En la de Valencia, en la de Valencia. ¿Alguien conoce al secretario del PSPV? ¿Es mas esta vivo?
En España, en Madrid (ciudad y comunidad) y ¡en Valencia!
Tan triste como cierto. Se da la circunstancia de que tenemos el peor gobierno y en frente la peor oposición posible.