
Ayer estuve en el acto de Vistalegre. No estoy nada acostumbrado ir a mítines de esta magnitud, por lo que, hasta cierto punto, era una experiencia nueva, aunque una idea de lo que me iba a encontrar ya la tenía.
La concentración de líderes del PSOE, la presencia de militantes socialistas de toda España, así como el conjunto de elementos de unificación tales como la música y los referentes comunes, hacen de estos actos un momento cohesionador de los asistentes, además de enviar mensajes a los ciudadanos en pleno domingo sin noticias políticas.
Para mí, y para muchos de los que allí estábamos, y también para la prensa, el protagonista de este acto ha sido el Lehendakari, Patxi López. Su intervención no prevista en principio, era una especie de deseo que se materializaba cuando subió a la tribuna y, sin lugar a dudas, fue el momento de más emoción para todos los que asistieron. Su recuerdo nominal de los socialistas asesinados por ETA, diciendo que ellos si eran de fiar (Ibarretxe le había dicho en la investidura que no lo era), dilató los lacrimales de muchos, agotó las gargantas y llevó el dolor a las manos que aplaudían.
Por un momento tuve la impresión de ver más allá del presente y atisbar algo del futuro de la política española, pero como soy un temeroso aceptador del “principio de incertidumbre de Heisenberg” (versión popular) me lo reservaré.







Creo que esa visión del más allá la tuvieron muchos de los que estuvieron en Vistalegre… y los que lo seguíamos por internet también.
[...] ya os he contando en otra entrada, ayer en Vistalegre el gran protagonista fue Patxi López. Hubo un segundo protagonista, más allá de los principales líderes del PSOE, al que se le [...]
No sabes cómo me alegro de saber que estuviste en Vista Alegre -yo no pude ir, por motivos laborales-, porque eso significa sin duda que, más allá de la situación legal de tu militancia (cuyo estado desconozco), te sigues considerando uno de los nuestros, compañero.