
Puede que la gran estrella del remodelado gobierno sea José Blanco, nuevo ministro de Fomento. Ha roto, de forma medida y certera, su imagen de castigador del PP para colocar en su lugar una imagen de hombre conciliador, para quien los intereses públicos están sobre los partidistas y que es capaz de “seducir” hasta a la lideresa madrileña, Esperanza Aguirre.
El ministro Blanco ha concertado entrevistas con varios presidentes autonómicos, bien conocedor que su ministerio, pese a la crisis y precisamente por ésta, va a disponer de un presupuesto importante para garantizar la demanda en amplios sectores de la economía española.
Lo que me ha resultado más sorprendente es el cambio de estrategia respecto a la Comunidad de Madrid. Creo que hay dos planos de análisis.
El primero es el estrictamente político. Aunque se diga que no se quiere hacer política de partidos, siempre se hace, porque sin ésta pierdes el poder y, en consecuencia, la posibilidad de tomar decisiones conforme a lo que crees más conveniente. Pocos políticos saben hacer más política de partidos que el ministro Blanco, de forma que de un golpe le ha quitado la baza del victimismo al PP de Aguirre, que también sabe explotar, y quita un incómodo obstáculo al PSM de Tomás Gómez, al cual siempre han podido acusar de amparar que los cercanías no se ampliasen y cuestiones de este tipo.
El segundo plano es el gubernamental. Si tal cantidad de planes se encontraban paralizados por la anterior ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, y en unos días los obstáculos se remueven, es legítimo preguntarse si la paralización tenía causas objetivas, era fruto solamente del enfrentamiento entre Estado y Comunidad, era consecuencia de una decisión personal de la ministra o una mezcla de todo.
Si la paralización se debía a causas objetivas (con todos los matices a la objetividad), antes de apoyar, las causas deberían haber desaparecido. Si formaba parte de la estrategia de relación con la Comunidad de Madrid, habría que saber qué ha cambiado además del titular de la cartera. Si era decisión de la ministra, habría que saber porqué ha actuado de esa manera y qué directrices de coordinación recibió de la Vicepresidencia Primera del Gobierno.







A mí Pepiño me parece un personaje peligroso, por cuanto tiene de desideologizador.
No me gusta nada la foto, sobre todo por la sombra en la cortina.
Lo que debería ser algo normal -las buenas relaciones entre administraciones de diferente signo- se ha convertido en algo noticiable. Es por tanto, símbolo de que nuestra sistema político y el modo de trabajar de los que gobiernan no está precisamente para tirar cohetes…
Esperemos que a partir de ahora, sea esta la tónica dominante al menos con Fomento… Antes, ni eso.
¿Va a retirar ahora Fomento el recurso al Constitucional sobre la “tunelación” de los montes de El Pardo? ¿Ya no hay impacto ambiental?
¿A qué juegan? ¿Y Gómez tiene algo que decir?
[...] ¿Tanto cambia la política de Fomento en una semana?geografiasubjetiva.com/2009/04/16/cambia-fomento-en-una-semana/ por me_meneo_pensando_en_ti hace pocos segundos [...]
Estaremos atentos al devenir de la relación, porque el asunto tiene miga, sí…
Saludos.
Pongamos el foco en el tema porque lo merece. Será interesante ir conociendo hasta donde llega la relación.
A mí me da que se trata de una jugada buena de Aguirre, que con la que tiene en la CAM está intentando apagar todos los fuegos posibles y, de paso, hacerle un puente a Tomás Gómez.
¿Y los madrileños socialistas que se opusieron a lo que ahora el Ministro dice sí? donde digo digo dije “besitos espe”
[...] pasado jueves escribía una entrada en la que valoraba la reunión entre el Ministro de Fomento y la Presidenta de la Comuni…. Para ilustrar esa entrada busqué en “Google” una [...]
[...] esa situación, sin embargo, no está tan claro que beneficie a todos. En un post reciente, Geógrafo subjetivo reflexionaba sobre la cuestión y establecía dos planos de análisis: el primero, estrictamente [...]