
Bastante escándalo ha causado el vídeo de una profesora de la Universidad Católica de Murcia en el que se le puede escuchar calificando la homosexualidad de enfermedad y barajando unas cuantas “causas de la homosexualidad”.
No voy a entrar en el fondo de la cuestión. Mi crítica es simplemente metodológica, que no es menos importante, sino más que el fondo, porque en lo que me quiero centrar es la formulación científica de las proposiciones de esta señora.
Cuando se enuncia un fenómeno como causa de un efecto, la relación que tiene que haber entre ellos debe ser necesaria, y si no lo es, al menos ha de ser estadísticamente significativa. Esta señora maneja dos etologías, de forma independiente y sin parecer relacionarlas.
La primera etología es el “gatillazo”. Según ella los homosexuales lo son por una mala experiencia durante la realización del acto sexual con una persona de otro sexo, por “no poder”. Si esto explicase algo debería ser necesario que todo el que tuviera un gatillazo fuera homosexual o que entre todos los que lo hubieran tenido alguna vez en una relación heterosexual decidiesen hacerse homosexuales. La realidad es otra.
La segunda etología es la conjunción de “ser discriminado en el colegio”, “que tus padres trabajen” y que “te masturbes”. Para que esta etología fue cierta, debería darse las dos mismas relaciones que las que describía para la primera etología.
Ella podría defenderse que esos datos son los extraídos a partir de la muestra que ella ha manejado. Bien, un buen estudio de entrada necesita una buena muestra, y la que haga una señora que considera enfermos a los homosexuales y que “trata” a homosexuales que ellos mismos o la presión social considera enfermos, no es desde luego la más representativa. Incluso teniendo una muestra correcta y formulada la hipótesis, ésta tiene que ser contrastada con la realidad, cosa que muchos de estos no termina de enterarse que es lo que hace científica una proposición.
De todas formas me encantaría invitar al patrón de “Otto Neurath” a hablar sobre este punto, ya que él tiene más cosas que decir y sobre todo con más conocimiento que yo sobre Metodología y Filosofía de la Ciencia.







Y es profesora Titular de Universidad, a la que se le supone que conoce el método científico y a la que se le supone que imparte conocimiento sustentados científicamente.
Un saludo
Bueno, ya sabes lo que dicen: “Dame tres votos y haré catedrático a un poste de teléfono”.
Un apunte: esta señora no ha tenido ni que tener tres votos.
¿Bioética? yo quiero ser catedrática de bioética si me garantizan que quedaré impune de las chorradas que diga, que formularé hipótesis surealistas sin que nadie me diga nada, y lo haga sin tartamudear,…¡Quiero ser Nerón!
Insisto, esta señora no puede ser profesora titular ni catedrática ya que para serlo hay que ser miembro de los cuerpos docentes universitarios.
El problema del tema de la “Bioética” es que ese campo está copado, en el mejor de los casos, por científicos que se creen filósofos, y por filósofos que se creen científicos. En el peor de los casos, hay gente que no sabe ni de lo uno ni de lo otro.
Qué vídeo tan bueno. Ya no sólo va esta tía divulgando sandeces; es que además ni siquiera sabe expresarse con soltura. Vaya cantidad de frases incoherentes, palabras inconexas, barbaridades sintácticas.
Si pretende soltar sus dogmas en terreno presuntamente hostil, debería acudir con más aplomo.
Hablando vulgarmente lo que piendo es que la piva está como una regadera.