
En Francia y en los Estados Unidos es normal ver a sus presidentes dirigirse a la Nación en mensajes institucionales, además de las declaraciones públicas y las ruedas de prensa (claro que son también Jefes de Estado). En España se perdió la costumbre de este mensaje institucional, prácticamente acabada la “transición”.
El último discurso televisado con trascendencia fue aquel, repetido tantas veces, el en que Adolfo Suárez comunicada a los ciudadanos su dimisión como Presidente del Gobierno. Desde entonces de este formato solamente pervive la tradicional alocución navideña del Rey.
No sé si sería hora de retomar este medio y que el Presidente se dirigiese directamente a todos los españoles, durante unos minutos, para transmitir un mensaje determinado y que este mensaje llegase sin mediaciones, ediciones u opiniones.
Un mensaje emitido a la misma hora por todas las cadenas de televisión y de radio, como se hace con el mensaje navideño del Rey, sería un instrumento privilegiado para que el Gobierno dijese a los españoles qué está haciendo en esta crisis económica, cuáles son sus planes y qué sacrificios tendríamos que aceptar todos.
Ya sé que algunos dirán que para eso están las Cortes. Es probable que estén en lo cierto, pero el debate en el Congreso o en el Senado puede tener características más técnicas y menos políticas sobre las medidas que se piensan adoptar. Es imprescindible que la Presidencia hable directamente a los españoles y plantee cuáles son los objetivos del gobierno, la forma en la que los quiere alcanzar y, sobre todo, que el mensaje no se pierda en reproches oportunistas o demagógicos.







Para los que tenemos más de cuarenta años, un mensaje institucional del presidente del gobierno, simultaneo en todas las cadenas de televisión, nos provocaría auténtico pánico. Arrastramos una historia que no es nada fácil de olvidar.
Cuando Suárez sólo había dos cadenas (algunos ni siquiera recibíamos la segunda), ambas estatales. Ahora hay chopocientas, vídeos, DVDs, Internet. La atención del ciudadano está más diversificada. Muchos (entre ellos un servidor) ya no encienden el aparato casi ni para ver el telediario, ante la pérdida de calidad de las emisiones, sin que ello contribuya a su desinformación.
Además, ¿la Moncloa puede obligar a las cadenas privadas a emitir su mensaje? Lo dudo. Prima la audiencia. Cualquier evento deportivo o flatulencia de la prensa del hígado garantiza más share que un discurso probablemente soporífero de ZP.
No sé, las cosas han cambiado mucho. Para que el presidente se ponga frente a la cámara de tv con un mensaje institucional tiene que ser por algo muy muy gordo, como una guerra, golpe de estado, un atentado terrorista peor que el 11-M, una reforma constitucional que requiera disolución de las Cortes o su dimisión (como hizo el propio Suárez)
No nos olvidemos de Las charlas del presidente. :-)
[...] Geógrafo Subjetivo, Secretario de Comunicación de la Gran Nación de Oceanía. [...]
Mejor aún, que ZP haga un “Aló presidente” a lo Hugo Chávez cada semana. En serio, ¿y qué propones si las privadas se niegan a conectar con ese mensaje institucional? ¿Les obligas a emitirlas? ¿Dónde queda la libertad?
Pero incluso en el caso de las públicas, al ser el presidente del Gobierno, y no el jefe del Estado, eso supondría un evidente uso de dichas cadenas a favor del Ejecutivo, algo que se supone (ja, ja, ja) que no debe ocurrir.
Antonio, las cadenas explotan un servicio público y lo mismo en alguna parte del pliego está prevista. ¿Y si el Jefe del estado fuera electo también habría utilización política? ¿Qué malo tiene que alguien electo se dirija a los ciudadanos?