
Hace varios meses leí un libro al cual dediqué una recensión. Las consideraciones que hacía el autor sobre la política israelí y especialmente sobre el partido que actualmente conocemos como “Partido Laborista” dan la sensación de que este partido ha creado una maquinaria tal, desde la fundación del Estado de Israel, que no se puede permitir vivir apartada del poder.
Creo que esta es la mejor explicación de la entrada de los laboristas israelíes en el gobierno del Likud y de los ultraderechistas de Lieberman. Los laboristas israelíes han entregado todo a cambio de mantener una conexión con el poder, por una parcela que le permita a su maquinaria subsistir como sea.
Las explicaciones “ad hoc” dadas por Barack son todo menos creíbles. La participación de los laboristas en el gabinete israelí más escorado a la derecha de su historia conlleva la aceptación de las políticas que este gobierno desarrollará, donde se están convirtiendo en un mero adorno ideológico hacia el exterior, ya que el bloque de derecha, ultraderecha y partidos religiosos tiene en su poder la mayoría de la Knesset.
Tener determinada ideología se muestra con los hechos y no con las proclamas. Los hechos han demostrado que el Partido Laborista israelí se siente cómodo gobernando con la ultraderecha y prefiere antes guardar los intereses de su aparato y de los que viven gracias a él que ser la oposición que los ciudadanos que le han votado les demanda que sean. Es probable que la izquierda israelí esté ya en otro partido.






