El otro día Jesús Zamora se hacía eco del estilo argumentativo de Juan Antonio Herrero a propósito de un artículo publicado por éste en “El Mundo”. Hace una crítica sintética, detallada y acertada de los diversos argumentos empleados en el artículo.
Yo quisiera centrarme más en una cuestión de coherencia interna dentro del pensamiento religioso. Se nota mucho que el autor del artículo de “El Mundo” proviene de la tradición y, como miembro de esta tradición, se empeña en conectar lo natural con lo religioso.
La tradición católica se ha basado argumentativamente en buscar las flaquezas del argumento científico para situar allí a Dios junto a su crítica del pensamiento racional. Una estrategia enormemente desacerada, porque cualquier resolución de los problemas en los que se ancla su posición, la pone nuevamente en cuestión.
Decía que quería hablar de la coherencia interna. Desde otra tradición religiosa, desde la luterana, surgió a principios del siglo XX una reelaboración del fideísmo de la mano de Kart Barth. El fideísmo mantiene que la fe religiosa no mantiene relaciones con el conocimiento científico, es decir, que las elaboraciones científicas están dentro de entendimiento kantiano y la fe en lo que podríamos llamar la razón de La crítica de la Razón Pura.
Un seguidor de Barth, Dietrich Bonhöffer, mantuvo que la estrategia de situar a Dios y a lo religioso en las provisionales fallas de una teoría o en cuestiones todavía no explicadas era reducir a Dios al papel intelectual de ser un “tapa-agujeros”. Así Dios se transforma en una sencilla hipótesis que va cayendo a lo largo de la historia del conocimiento científico.
Con estas líneas tampoco quiero sugerir que el Fideísmo sea la única postura coherente en los terrenos de las relaciones de la creencia religiosa con el conocimiento racional. Mi intención es señalar que hay otras salidas desde el propio pensamiento religioso para estas cuestiones sin tener que entrar en las aporías, paralogismos y de continuas superaciones a las que necesariamente todo planteamiento de “teología natural”.







¿Pensamiento religioso? ¿Pero esos no son conceptos tan antagónicos como los de “inteligencia militar” o “capitalismo social”?
Gracias por la referencia al Otto. Querría añadir que el fideísmo parte de la posición de tomar el contenido la fe por su “valor facial”, digamos: mi sensación de que dios existe es una sensación de que DIOS EXISTE, y por lo tanto, me creo lo que ella me dice. El naturalismo, en cambio, nos hace tomar la sensación de que dios existe como una SENSACIÓN, antes que nada, y buscar sus causas fisiológicas. Si conseguimos mostrar por qué a la gente le da la SENSACIÓN de que dios existe, o de que la trascendencia o la espiritualidad existen, etc., entonces no tenemos nada más que explicar.