
No cabe duda de Barack Obama se ha convertido en un referente político internacional (más allá de lo que mucho que da el cargo) y está facilitando que los Estados Unidos vuelvan a ejercer un liderazgo moral perdido en los últimos años.
El discurso de la toma de posesión ha hecho referencia a valores malditos para el pensamiento que ha sido dominante durante la década precedente. Se ha recuperado el sacrificio de todos para el bien de todos, la importancia que tiene la sociedad y su buena marcha para el individuo y como las acciones de unos tienen repercusión en los demás.
El mensaje de Obama es suyo y está construido sobre la realidad y en un lenguaje directamente comprensible para el país que dirige. Parece que de esto no se han dado cuenta los muchos políticos que han adoptado las “keywords” de Obama como si fueran una fórmula mágica que funciona independientemente del país, del político que las pronuncia y de los condicionamientos del presente.
Rajoy se volvió loco repitiendo las palabras clave de Obama en el acto del PP del pasado fin de semana. La estrategia es torpe, porque en el conocimiento político como en todo conocimiento se tiende a la simplicidad: siempre que uno no tenga un interés o sea en especialista se buscan puntos de guía binómicos y se aplican.
Por mucho que Rajoy se alegre sinceramente de la victoria de Obama (Aznar no tanto) no podrá evitar que la tendencia a la simplicidad en el conocimiento identifique a los demócratas con los socialistas y a los republicanos con los populares. En la Blogosfera esa identificación no se debe a la simplicidad sino a las defensas que los blogueros de una y otra tendencia han hecho durante la campaña norteamericana.
En el programa de TVE “¿Qué hay de lo mío?”, el Presidente Zapatero se empeñó e hacer hincapié en temas como la solidaridad y el optimismo en el esfuerzo de la sociedad en su conjunto. Todo sonaba a Obama por más que sean valores clásicos de la Socialdemocracia.
Los temas hay que contextualizarlos para que no sea un mero “cortar y pegar” en versión de discurso político. No se puede hablar de esfuerzo colectivo, de alguna forma de patriotismo o de superación sin antes indicar cuáles han sido los obstáculos concretos de nuestro país. El esfuerzo colectivo tiene que pasar por la identificación de los comportamientos y de las personas responsables de la versión hispánica de esta crisis internacional. Todo esto hay que decirlo, porque de lo contrario al final suena “al final siempre pagamos los mismos”.
Si el mensaje no se contextualiza y, como se decía en su juventud, se “incultura” termina por ser un motivo del ridículo del que lo profiere y causa de que algunos seres malvados pensemos que no tienen muchas ideas propias.







¿Sólo suena? Es que al final siempre pagamos los mismos.
Sí, Franesco, yo también querría que en una crisis económica, acabasen pagando los insectos o los mamíferos marinos, pero al final siempre acabamos pagando los mismos: las personas.
Es una frasen tan vacía y populista que me da vergüenza criticarla directamente.
¿Así lo ves, Mario? ¿Pagamos “las personas”? ¿De forma proporcional? ¿O de forma alícuota? ¿No será que, incluso a la hora de usar esta última fórmula —tan injusta—, hay quien ni siquiera contribuya? ¿Qué te parecen las declaraciones de Obama al respecto de que, con la que está cayendo, los ejecutivos de las empresas cotizadas en Wall Street, a quienes los estadounidenses han salvado de la quiebra, se repartan millones de dóalres como si aquí no hubiese pasado nada? ¿Populismo?
Hay días en los que pienso que muchos de los que hablan lo hacen para provocar la polémica. Yo no entraré en esta…
[...] otro día hablaba de la simplicidad en el conocimiento político aplicada a la política estadounidense. Quisiera desarrollar un poco más la idea, pese a que es especulativa parte de un principio de [...]