
Uno de los tópicos de quienes desean cambiar el sistema electoral radicalmente consiste en decir que la votación por lista de candidatura es malísima, mientras que la votación sin lista de candidatura es estupenda. Evidentemente estos no son los nombres que se les da, sino otros dotados de una fuerte connotación valorativa: listas cerradas y listas abiertas.
Se habla de las listas abiertas como si fueran una especie de bálsamo para todos los males de la política española, cuando realmente nuestro sistema sí utiliza este sistema, en la elección del Senado. Las ventajas de las listas abiertas no se ven en ningún sitio en lo que respecta al Senado de cuya reforma siempre se habla e incluso, unos cuantos atrevidos, propugnamos su extinción.
La papeleta del Senado es endiablada en su extensión y por la cantidad de nombres desconocidos para los votantes que se encuentran en ésta. Imagínense cómo sería una papeleta en una circunscripción como la de Sevilla, donde se eligen doce diputados y en las pasadas elecciones se presentaron diecinueve formaciones diferentes, lo cual produciría una papeleta con doscientos veintiocho candidatos, sin contar los suplentes.
¿Qué ventaja produciría en las elecciones? Sencillamente ninguna, porque no habría forma de conocer a todos los candidatos, ni casi para los más “frikis” de la política. No quiero ni pensar lo que pasaría en circunscripciones como Madrid o Barcelona.
Lo que no dicen los defensores de las listas abiertas es que este sistema únicamente tiene sentido para circunscripciones muy pequeñas, óptimamente unipersonales. El sistema mayoritario, o los que se le parece, tienen problemas de sobra conocidos, especialmente en lo tocante a la proporcionalidad, que ahora tanto se discute.
Que las listas abiertas planteen problemas no quiere decir que las listas cerradas sean estupendas. Pero de eso hablaré en otra entrada.







Yo propondría listas abiertas para elegir los cargos orgánicos y candidatos a cargos institucionales de los partidos. Entonces, probablemente, la insatisfacción de la mayoría que apela como desideratum máximo un sistema de listas abiertas se reduciría en mucho. Y, desde luego, los que solemos dar el callo el día de las elecciones, nos ahorraríamos muchos quebraderos de cabeza en la explicación del voto y en los recuentos.
El sistema está mal hecho, la posesion dele scaño e spersonal, pero se presentan en listas cerradas, culpamos a los aprtidos por sus actuaciones , no a cada diputado (o representante) pero pedimos que tengan iniciativas propias, epro si las tienen son apartados por el partido, queremos estar en misa y repicando, y la mentalidad de la gente, y la forma en que estan organizados los partidos impide que las listas abiertas puedan trienfar, en todo caso, algun intelectual, o pseudointelectual con tiron podria presentarse de manera individual y conseguir algo, pero no sería la norma (ojala lo fuera, gente independiente que repondiera sus decisiones con su acta, y ni irresponsables que se escondan detras de su partido)
Siempre he visto que quienes propugnan la implantación de listas abiertas en los medios son ideológicamente de derechas, quieren un sistema mayoritario para la asignación de escaños, y son partidarios de reducir el espectro político a dos partidos o, a lo sumo, a tres, uno de derechas y otro (u otros) de izquierda….aunque en algunos casos lo reducirían a un solo partido….de derechas, claro. “Si ya estamos los mejores, ¿para qué tanto barullo de pluralidad?, ¿no hemos acabado ya con la lucha de clases y estamos en el mejor de los mundos posible?”.
En este debate hay que gente que confunde las listas abiertas con las listas cerradas y desbloqueadas. Yo no defiendo las listas abiertas pero si que las cerradas y desbloqueadas. Osea, voto a una lista concreto pero sin orden establecido por el partido más allá del candidato.
Espero tus entradas.
Un saludo.
Sí, y los pringados que tenemos que contarlas,… yo estoy a favor de las listas cerradas aunque sólo sea para no tener que abrir la sábana del senado.
A mí me parece que con nuestro actual sistema electoral lo de las listas abiertas sería un lío mayúsculo. Si ya se da que hay gran desproporción entre el ratio votos/escaño de los diferentes partidos, con listas abiertas sería todavía peor. E imaginen los casos de transfuguismo, se dispararían. De hecho, yo creo que el escaño debería pertenecer al partido y no a la persona para evitarlos.
Y coincido con GS que el senado deberían eliminarlo, no sirve pa ná.
Es evidente que el escaño, en cualquiera de los niveles territoriales, debería pertenecer al partido y no al titular del mismo, por dos motivos muy sencillitos:
En primer lugar, es difícilmente demostrable que la persona que ocupa el 4 en la candidatura del partido X por Pontevedra o el número 15 por Barcelona salgan elegidos por sus envidiables cualidades y por su capacidad para atraer votantes más allá de lo meramente superficial. Normalmente, el tirón electoral es del candidato a (alcalde, Presidente de CCAA o presidente del Gobierno) o, rara vez, del cabeza de lista de una circunscripción concreta.
En segundo lugar, hemos de tener en cuenta que, en el proceso de elaboración de listas electorales, es el partido el que coloca a uno en tal sitio, no uno el que se ofrece, dada la inmensa demanda de puestos y la escasez de los mismos. De ahí que uno, una vez electo, deba cumplir con las normas del partido, votar las proposiciones que presente a los órganos en que lo represente y, si no le gusta, irse y dejar paso a otro.
Vamos, digo yo.
Los expertos que analaizan una nueva ley electoral en Catalunya propugnan una cosa distinta a las listas abiertas, que no sé si es lo que Marquez dice.
Se trata de votar a un partido X, pero pudiendo poner cruces para cambiar el orden de los candidatos. Si un candidato sobrepasa el 5% u otro número de cruces sube en la lista. LA mayoría de gente votaría al partido sin calentarse la cabeza y los más freakys nos divertiríamos apoyando a tal o cual candidato.
No se si me he explicado bien.
Al final un lío.
Cierto Geógrafo. Todo lo que no sea liestas cerradas y bloqueadas alarga recuento muchas, muchas horas.
[...] días atrás estuve hablando del tema clásico, de las listas abiertas y de las listas cerradas (I y II), intentando indicar lo que en mi opinión son algunos tópicos que se enfrentan a la realidad [...]
[...] es que UPyD está siendo víctima de sus propios argumentos sobre regeneración democrática. Las listas abiertas son inoperativas cuando se trata de organizaciones que superen el número de cuatro amigos y, sobre todo, en las que [...]
“unos cuantos atrevidos, propugnamos su extinción.”
Me apunto a esa lista.
Por lo demás, sumando y restando beneficios de una cosa y otra, cada vez estoy más por las listas cerradas.
El ejemplo del senado no es válido porque la mayoría de los españoles ignora que se pueden elegir los senadores (prima el efecto “lista” del congreso) y porque, pese a quien pese, el senado despierta poquísimo interés en el votante.
Contestando a José A., hay que señalar que el escaño sí pertenece al diputado. La lista no es más que una fórmula para elegir diputados y uno de sus efectos más nefastos es la disciplina de voto. Hay otras formas de elegir diputados distintas de las listas cerradas.
Hay por tanto dos visiones contrapuestas: Los que abogamos por listas abiertas y que desaparezca la disciplina de partido, reivindicando el papel de diputado electo, y los que quieren convertir a los diputados en meros representantes de los partidos. Para esto útimo no hacen falta diputados, basta con un representante de cada partido que ostente todos los votos, como sucede en las asambleas de accionistas, y de esta forma ahorraríamos mucho dinero, digo yo.
¿Quién te dice que otro sistema iba a despejar era “ignorancia”?
proposiciones abiertas una proposicion abierta cuando su abjeto o termino no esta determinada es decir es variable en este caso el valor en este caso el valor de verdad depende del sujeto que se le coloque a la proposicion ejm: xes un animal salvaje el leon es un animal salvaje