
A la hora de elegir un candidato al que votar no queremos que el candidato sea como nosotros, sino mejor que nosotros. Esto no quiere decir que nos gusten los candidatos distantes, lejanos a nosotros o que no nos entiendan, sino que si le vamos a dar el poder a alguien es porque reúne algunas cualidades que uno no posee.
Llevaba tiempo dándole vueltas a esta idea no demasiado original, pero que la lectura del libro de Bernard Manin (Los principios del gobierno representativo) me ha servido para encontrar un fundamento más serio y estable a lo que, hasta entonces era una intuición.
Manin mantiene que las elecciones de representantes conservan su matiz aristocrático, el cual ya proviene de las disputas en torno a la democracia ateniense. La eliminación del elemento más clásicamente definitorio de la democracia, el sorteo, ha llevado a introducir en nuestro sistema representativo un matiz aristocrático que no es perceptible si no se asume una perspectiva histórica.
La consecuencia es que a la hora de seleccionar un candidato no hay tanto que ver la cercanía que éste tenga o no con los posibles votantes, sino las virtudes especiales que los votantes pueden ver en él. La cercanía puede ser una de estas virtudes, pero no debe confundirse la cercanía con la simetría entre candidato y votantes, pues el elemento aristocrático (el más virtuoso) es uno de los criterios inconscientes que tienen los votantes.
Esto lo tienen asumido (aunque a veces parezca lo contrario) en la selección de sus candidatos en las elecciones superiores, pero existe una esfera electoral en España, las elecciones municipales que no salen en la cobertura de campaña donde muchas veces se siguen manejando ideas isomorfistas a la hora de alcanzar el éxito electoral.
La clave del éxito electoral dependerá de si las virtudes que nuestro candidato sea capaz de mostrar son las queridas, demandas o apreciadas por los electores.







También tienen mucha importancia las virtudes, cualidades o como queramos llamarlas, que posee un candidato en vitud a la demanda de ellas en un contexto determinado. Me explico. Las características exigibles en el depositario de la confianza por parte de los votantes puede variar su nivel de relevancia en función de las circunstancias. En relación con este tema es muy interesante analizar los resultados de los sondeos que revelaban los aspectos de Obama y de Hillary Clinton más o menos valorados por los estadounidenses durante las primarias demócratas.
Y tambien se premia muchooooo la capacidad de decir amén al secretario provincial o local ( cuando uno tiene la desgracia de tener en la misma agrupación al provincial, entonces se hace todo por cojones, con perdón) donde las bolas del provincial son neuronas.
Desde luego alguien mejor, que el Sr. rodriguez Zapatero, que aún no se ha enterado de donde está y las responsabilidades que tiene. Pero sin saber casi nada de él se le votó.
Alguien mejor que la oposición. Estamos sin gobierno ni oposición!!
Donde esta el partido Liberal???
Una pena, solo interesa el consumismo y de ideales nada de nada…
Kryan dos apreciaciones:
1) ¿en qué alguien ha sido considerado mejor para ganar a otro?
2) Un partido liberal poco tiene que decir en los ideales, ya que tu mensaje es más de un tono conservador que de un tono liberal
Realmente el tema es apasionante y a la vez complicado en un Mundo cada vez más global donde nada es posible sin el empuje de todos. Hacen falta, más que líderes personales, proyectos internacionales, internacionalistas, como decíamos los marxistas no hace tanto tiempo.
SOLIDARIDAD CON PALESTINA.
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