
Obama anda conformando su equipo y buena parte de su gabinete ya ha sido anunciado. El fichaje estrella, sin lugar a dudas, es la nominación de Hillary Clinton como secretaria de Estado. Con tanto delirio provocado por la elección de Obama ya se está esperando que haya una decepción y la nominación de Clinton ha sido vista como un giro a la derecha del Presidente electo Obama.
No tengo la impresión de que esta elección sea un giro a la derecha, si no más bien la izquierda. Obama no era precisamente el candidato más izquierdista (si esto existe en los EEUU) entre los que se presentaron a las primarias demócratas. Los había más y si yo hubiera podido votar, lo hubiera hecho por otro.
Los trabajadores industriales se decantaron mayoritariamente por Clinton. El gran problema que tenía Obama tras la Convención era recuperar a los votantes que no se identificaban con él y esos eran los tradicionales aliados de los demócratas en las áreas industriales. No se fiaban porque lo veían demasiado centrista e incluso elitista.
Obama nunca ha estado escorado a la izquierda, más bien para los más “liberales” estaba echado un tanto a la derecha. Nombrar a Clinton es girar a la izquierda, no a la derecha. Si Obama no quiere defraudar las expectativas deberá trabajar con el mismo grado de detalle que ha caracterizado a su campaña y para ello hay que tener alrededor a quien sabe hacerlo, no a quien cae mejor.







Estoy de acuerdo con tu análisis.
En todo caso, quizá lo que esperaba cierta gente es que hubieran más “outsiders”, o nuevas caras…y no las caras de siempre.
No obstante, estoy totalmente de acuerdo con la política de nombramientos que está llevando a cabo Obama.
Saludos,
Javi
Pues sí, estoy de acuerdo contigo.
Me ha gustado el análisis, compañero.
Obama es un figura. ¿Vistéis cómo miraba a Hillary en la presentación? Yo creo que pensaba: “Luce, luce, guapa. ¿No querías protagonismo? Pues por el mundo que vas a viajar, llevando mi mensaje y abriéndome las puertas. Y si lo haces mal, a la calle…”.