
Voy a romper el compromiso que hice de no volver sobre el tema de las elecciones estadounidenses hasta que se acercase la toma de posesión de Obama como Presidente.
La ruptura trae causa del “proceso de transición”. Las diferencias entre los traspasos de poderes (“transiciones”) en España y en los Estados Unidos son tremendas. Tengo la impresión de que ambas candidaturas, la demócrata y la republicana, tenían perfilados sus “equipos de transición” y los pasos del complicado proceso para cambiar la dirección del poder ejecutivo.
Ciertamente, como dice muchas veces Egócrata, la administración norteamericana y la española son muy diferentes. La norteamericana depende sustancialmente del liderazgo de quien la dirige y muchísimos puestos son de lo que nosotros llamaríamos “de libre designación”. En la administración española el funcionariado estable mantiene en marcha la maquinaria independientemente de quien gobierne, de forma que un cambio de gobierno implica la entrada y salida de un puñado y la permanencia de la mayoría. Cada modelo tiene sus ventajas e inconvenientes.
Lo paradójico es que en España los traspasos de poderes son de lo más oscuro que se puede inventar. No se sabe quién los dirige, cómo se estructuran, qué personas serán puestos al frente de los órganos de decisión de segundo, tercer y cuarto nivel. Pero lo peor de todo es que muchas veces es que esto no es fruto de una intención de ocultar, sino que se empieza a improvisar.
El último traspaso de poderes ha sido un tanto curioso, y eso que no iba a haber cambio de partido en el gobierno, sino continuidad. Voy a poner un ejemplo: los diferentes ministerios fueron establecidos por medio de un Real Decreto de 14 de abril, pero el Real Decreto que aprobaba la estructura del nuevo Ministerio de Educación, Política Social y Deportes no se aprobó hasta el 4 de julio.
Le invitaría al próximo inquilino de La Moncloa, independientemente de su partido, que comenzase a planear el nuevo gobierno y no sólo los ministros, meses antes. Que se deje de supersticiones y chorradas, porque un país no puede estar sin tomar decisiones durante meses. Es cierto que los funcionarios haremos que las cosas sigan marchando, pero nosotros sólo podemos hacer lo previsto y no tomar iniciativas.







Cambios? pero que dices…. Si en algunos sitios los máximos responsables y máximos representantes de un Ministerio en una provincia o región son del Opus Dei….
A veces me pregunto para que tanto trabajo para que saliera Zapatero si luego los cambios no llegan a todos los sitios….
Solo un apunte, que es más circumstancial que otra cosa, porque no entra directamente en el tema tratado en la entrada:
La oscuridad de los traspasos de poderes en relación al hecho en sí de traspasar no es paradójico; será irónico, grotesco o incluso contradictorio, pero no paradójico.
Perdón, pero es que llevo un tiempo ya que estoy hasta los santos bemoles que la gente utilize palabras como muletilla desvirtuando su significado hasta que no sirven para nada porque se usa en cualquier situación. Pasó con el uso coloquial de “paranoia”, “ubicado”, y otras palabras, y ahora pasa con “paradoja”.
Para que se entienda, una paradoja requiere un imposible; de dos o más acciones o hechos que cuando ocurre una se inhabilita la otra en un círculo que lleva al absurdo y a la inexistencia física; la oscuridad de los traspasos de poderes existen perfectamente.
Josei, he puesto paradójico porque realizar el traspaso de poderes en la oscuridad en una democracia, que se debe caracterizar por la transparencia, implica una contradicción, que es el núcleo de la paradoja. Recuerde el “muero porque no muero”
No sé, sería positivo que se anunciase el futuro gbierno o q al menos se tuviese pensado… pero no creo q sea posible porque aqui los gobiernos se eligen por cuotas de representación (territorial, de sexo,etc….) Obma al menos puede elegir a los mas competentes sin más