Cuando se le plantea a un político un problema, la mejor forma de quedar mal es decir que no es de su competencia. Parece que si quiere quitar el problema de encima y no hacer nada, y en algunas ocasiones esto puede ser cierto. Pero la cuestión es que existe la seria posibilidad de que haya problemas que no sean de la competencia de ese político y por tanto no tenga responsabilidad ni en su causa, ni capacidad de actuación en su resolución.
En nuestro país se piensa que determinadas administraciones son la responsable de todas las cosas. Este papel se le asigna con preeminencia al Gobierno de España. Tengo la impresión de que para muchos ciudadanos no ha existido proceso autonómico y que las Comunidades existen pero que no son responsables de ningún problema. Esta diferente consideración se aprecia en los niveles de participación en los diversos procesos electorales, siempre mayor en las Elecciones Generales que en los procesos autonómicos.
Durante demasiados años se ha “mal criado” a las administraciones autonómicas (y en buena medida también a las municipales) permitiéndoles gastar sin recaudar. Ellos eran los buenos, los que ponían el dinero, mientras que el Gobierno central de turno era el malo que pasaba baqueta a todos los ciudadanos en junio de cada año.
Cuando los gobiernos regionales (y los municipales) se quedan sin dinero comienzan su discurso victimista para conseguir más dinero del Gobierno central: que si discrimina a los ciudadanos de la región, que si estamos bajo la media (es imposible que todas las regiones estén bajo la media) o que por culpa del Gobierno central se perderá el futuro.
Aunque ya se percibe la creación de escenarios políticos regionales, en los que habrá su propia dinámica y temas, aún estamos en periodo de transición y a la mayoría de los ciudadanos la política autonómica no le importa nada, no siguen esta información y normalmente los debates en los parlamentos regionales (y los propios parlamentos) no generan ningún interés.
Debería ser hora de comenzar a exigirle a cada cual según sus competencias, ni más ni menos, que no siempre exista la posibilidad a recibir más dinero cuando a un alcalde o a un presidente autonómico se le ha ido la cabeza.






Como experimento sociológico te propongo que vayas a la sala de espera de urgencias de un hospital público madrileño o valenciano (yo sigo con la mía) y hagas la pregunta siguiente: ¿Quién o quienes son los responsables de que usted lleve aquí 2 horas esperando?
También se puede repetir la encuesta de manera similar en las listas de espera para ser operado en algún hospital público o con los padres de tantos niños que están en barracones prefabricados.
Me atrevo a pronosticar que ni el 30% de los encuestados sabe a ciencia cierta a quién debería culpar.
Sociedad que no sabe, sociedad que no exige, sociedad que no culpa. Y si no hay demanda social, no hay necesidad de cumplir.