Me ha gustado mucho la entrada que Alejandro Inurrieta, concejal socialista en el Ayuntamiento de Madrid, ha dedicado a la situación de la sanidad y de los servicios sociales tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento de Madrid.
Insiste en que hay que insistir que los responsables de estos desaguisados son Aguirre y Gallardón y no el Gobierno de España, los inmigrantes o la última visita extraterrestre (esto último lo añado yo). Invita a insistir en la pérdida de la calidad de los servicios antes que en la titularidad de estos, aunque sepamos que una cosa y la otra tienen mucho que ver.
La entrada de Inurrieta me ha hecho recodar un artículo de Enrique Gil Calvo, de junio de 2007, en el que examina las causas sociales del triunfo de la derecha en Madrid. Habla de que ésta se ha edificado, nunca mejor dicho, sobre una idea urbanística de personas aisladas, atomizadas en casa en barrios y urbanizaciones anodinas, sin vínculos sociales y en la que la que no hay nada que vertebre socialmente a la región.
Gil Calvo lo llamaba “la americanización de Madrid”, porque la política de la derecha está convirtiendo a la Capital de España y a la Comunidad en la que pertenece en una urbe al estilo norteamericano, donde las verdaderas prioridades se han sustituido por las celebraciones sonadas, por la edificación desmedida y por obras faraónicas de dudosa utilidad.
Estoy de acuerdo con Inurrieta en que hay hacer que los alumnos se pregunten por si es mejor que haya menos médicos que antes o que Madrid se gaste una burrada de dinero en intentar tener los Juegos Olímpicos y, si los consigue, otro tanto en organizarlos. Hay que preguntar a los madrileños si es mejor recorta el gasto en las Universidades madrileñas (que hasta ahora han sido un referente nacional e internacional) o continuar con el soterramiento de la M-30. Hay que decirles a los madrileños que no tiene sentido pedir más dinero al Gobierno de España cuando no se ha sido capaz de invertir la tercera parte de los fondos europeos asignados.
Ahí está clave. Que los madrileños se pregunten y vean que las respuestas del Partido Popular son siempre las mismas: el culpable es otro. Una estrategia centrada en datos concretos, en realidades comprobables por cualquier, puede ser el punto de partida ideal para recuperar la iniciativa y poner el debate político madrileño en puntos de interés.







Estoy seguro de que se vive peor con los populares. Y con cualquier gobierno que no mire al largo plazo.
El problema es que nuestras sociedades (la madrileña y la valenciana, de donde yo soy) no tienen en cuenta la calidad de vida REAL a la hora de votar. Como dijo Toni Puig, los servicios públicos se presuponen cuando eliges tu voto.
Los electores, mayoritariamente, basan su elección -valga la redundancia- en otros factores, unos más claros que otros.
Lo que a la izquierda, llamémonos teórica, nos parece un factor totalmente decisivo, la mayor parte de la población no lo encuentra tan vinculante.
¿Por qué? Por diversas razones: desconocimiento de las competencias y responsabilidades de cada administración, cuestiones identitarias o intestinas, reducción de la capacidad crítica de la sociedad, porque se crea que nadie es capaz de prestar mejores servicios, etc.
Pero la cuestión es esa: algunas de nuestras sociedades -la madrileña y la valenciana, por ejemplo- no consideran los servicios públicos o la estabilidad a medio/largo plazo como las cuestiones más importantes a la hora de votar.
Dicho de otra manera: da más votos el victimismo que prestar el propio servicio…porque se da por supuesto (aunque no lo prestes).
Autobombo (en catalán)
En mi blog sobre Toni Puig: http://www.miquelet.net/blog/?p=75
En mi blog Sobre la izquierda valenciana: http://www.miquelet.net/blog/?p=120
Por una vez no estoy de acuerdo con Enrique Gil Calvo. El respaldo al PP en barrios clásicos de Madrid-ciudad es considerable, y no en Salamanca, sino en los antiguos barrios obreros. Carababanchel, Hortaleza, Tetuán. Y la estructura urbana es la de siempre.
Porque en esos barrios caló mucho la demagogia pepera anti-inmigración.
Quizás si se les explicara mejor a la gente de esos barrios que el superábit que hubo en las arcas públicas de la administración autonómica madrileña no se tradujo en más políticas sociales, equipamientos y servicios para esos barrios, comprenderían que el colapso que viven algunos de los servicios públicos de dichos barrios es por culpa de una política que privatiza y recorta el gasto social y no por culpa de la inmigración.