El otro día en Twitter, Alibaimor comentaba que las ofertas de trabajo que estaba viendo se encontraban todas muy centralizadas, refiriéndose a la zona levantina en la que vive.
Esto me puso a considerar que unos de los problemas de la descentralización de España es que no hemos descentralizado, sino que lo que hemos hecho es crear más centros, pero con los mismos defectos que cuando tenía menos, la capital del Reino y esos reflejos especulares que eran las capitales de provincia.
La descentralización política provocó el nacimiento de las capitales autonómicas y partir de entonces ha habido una gran batalla para centralizar diciendo que se descentraliza, especialmente a nivel comarcal. Cada una de las localidades, aspirantes a capital del territorio que sea, quiere ser la Madrid de esa porción de España.
Pero el centralismo político tiene tantos adeptos porque es rentable. Es rentable y no sólo desde una perspectiva política, sino sobre todo económica y social. Una capitalidad, por poca capitalidad que sea, trae inversiones públicas, empresas que quieren estar pululeando por allí y la idea de que lo mejor tiene que estar en la capital, para que dé una imagen buena del territorio, porque la imagen es lo primero, la realidad viene después.
La descentralización, a mi humilde forma de entender, no es crear muchos centros, muchas capitales con aspiraciones madrileño-centralistas de lo suyo, sino que consiste en que no haya un centro, en que todo sea centro o, de un modo idealista, que cada parte tengo un significado político, administrativo, social o económico para el conjunto del territorio.







Siempre me ha llamado mucho la atención que en Francia hay mucha gente formadísima y con trabajos de capacitación que vive en los pueblos.
Aquí, en la mayor parte de los pueblos que yo conozco la cosa es radicalmente distinta…
No creo que el centralismo político sea rentable para algunos, me explico.
Alquien en algún blog que no recuerdo ya planteó algo parecido a lo que aquí escribo.
En concreto, al PSOE a nivel nacional creo que no le interesa. Las últimas elecciones generales se ganaron gracias a los votos obtenidos en Cataluña y el País Vasco. Tanto CIU como PNV nunca pudieron utilizar electoralmente el centralismo político de Zapatero, ya que en la Comunidad de Madrid y en el Ayuntamiento de Madrid gobierna el PP.
Al PSOE le viene bien no ganar en Madrid, le interesa que tanto Esperanza Aguirre como Gallardón estén permanentemente acusando al Gobierno (PSOE) de no destinar dinero a esta Comunidad Autónoma. Los diputados que pueden ganarse tanto en Cataluña como el País Vasco son más que los que se pìerden en Madrid.
Quizás esto sirva de respuesta a la manida pregunta de ¿porqué se presentan unos candidatos con tan poco peso en Madrid?
http://www.jorgedioni.com/blog/?p=667
La querida compañera eog003 se abona a tesis mantenidas por quienes fueron y no son…, aunque en este caso yerra: los candidatos con poco peso los presenta el PSOE (y bastante más el PP, porque la gente de derechas que merece la pena no está en política, sino en la judicatura y en la empresa) en todo el país. Pero es sabido lo de que “con estos bueyes, tenemos que arar”. Esto es lo que hay. No se trata de que gentes con peso puedan o no ser candidatos, sino que a las gentes con peso no les suele interesar la democracia de los partidos, sino la aristocracia social. Algunos incluso estarían encantados si les colocásemos encabezando una lista, claro, pero ese tipo de gente, igual que llega, se va.
En cuanto al post, y aprovechando para tocar el asunto que comenta Maripuchi, para mí la gran diferencia entre Madrid y cualquier otra localidad de España es que en Madrid existe casi una total libertad de pensamiento y acción personal, además de un ateísmo (o falta de religiosidad) mayoritario. ¡Cuánta gente válida deja sus pueblos harta de tradiciones, de clanes, de dimes y diretes, por culpa del “qué dirán”! Si además son mujeres, no quiero ni contar…
De hecho, casi todos/as mis amigos/as de derechas madrileños se divorcian o se lían con quienes puedan sin problemas, algunos son gays, muchos fuman canutos, están a favor del aborto, aceptan todo lo que se debe aceptar… Por supuesto, son demócratas, pero, ¡ay!, se tienen por liberales y odian el socialismo sin que en ellos subyazca el rencor de clase que podemos ver en otras localidades.
Muchos pueblos están descapitalizados en cuanto a materia gris porque sus mejores cerebros emigran por no combatir (o sencillamente, pasar de ella…) la forma de pensar de muchos de sus vecinos.