
El correspondiente jurado ha otorgado el “Premio Príncipe de Asturias de Concordia” a Ingrid Bentancourt. La verdad es que no me ha entusiasmado esta concesión. No es que considere que Ingrid Bentancourt no haya sido víctima de un oprobioso secuestro y que sus captores, la mafia narcotraficante de las FARC, representan una enfermedad mortal para el pueblo colombiano. Todo lo anterior lo tengo meridianamente claro, pero sigo sin sentirme cómodo con esta concesión.
¿De dónde vienen entonces mis dudas? La primera es que el Premio debería ser y es un reconocimiento al que trabaja por la concordia y no al que es víctima de la discordia. Las víctimas pueden bien tener su reconocimiento, pero no creo que deba ser este premio. Puede que a muchos que lo lean esta duda le parezca demasiado formal, pero en las formas nos jugamos muchas cosas y especialmente el mensaje que se quiere enviar con unos premios como estos.
La segunda duda que me surge es sobre si el jurado no se ha dejado llevar por el “presentismo”, esto es, por darlo a alguien que está ahora en los medios, que visita presidentes de todo el mundo y que tiene atenta en ella a todos los medios de comunicación del planeta. Han querido que la concesión de este premio sea una noticia porque se le da a alguien que todo lo que haga o diga será noticia, pero no porque el premio sea noticia.
Es la segunda vez que en menos de una semana escribo acerca de los “Premios Príncipe de Asturias”, antes lo hice sobre la categoría de Deportes. Tengo la impresión de que habrá una tercera entrada para hacer algunas observaciones genéricas sobre estos premios.







A ver Geógrafo, que a veces te pones un poco espeso. Es lógico que los premios se den a quién es conocido y se sabe que va a tener repercusión mediatica, entre otras cosas porque es una manera de promocianar los premios, eso lo hace todo el mundo. Podemos estar o no de acuerdo ,pero es una especie de retroalimentación o de simbiosis con los premiados.
Ingrid Bentancourt es una vicitma de la discordia como tú dices, pero en ningún momento ha mostrado rencor hacia sus secuestradores y a mi si me ha parecido que es otra forma de trabajar por la concordia.
Espero con ansiedad el premio a las letras, a ver que dices entonces.
Pues estoy de acuerdo y ésto además lo podemos extrapolar al caso de las víctimas del terrorismo.El hecho de ser una víctima en sí no te convierte en un héroe,aunque decir ésto parece que es políticamente incorrecto,dada la cerrazón de algunos.
“…y se sabe que va a tener repercusión mediatica, entre otras cosas porque es una manera de promocianar los premios…”
(Africa Puente Cristo)
——————————–
Pues yo creo que, cuanta más “repercusión mediática”, cuantas más sean las concesiones al espectáculo, más se banaliza el premio que, en principio, se había concebido como el premio a toda una trayectoria y en el que se valoraba más el rigor que el fuego de artificio.
A ver, me parecen bien los premios que sirven de reconocimiento general a un colectivo, o que sirven para hacer una llamada a la sociedad, aunque se concentren en una persona a título simbólico.
No obstante, creo que aunque Betancourt y Nadal son, en sus parcelas, personajes de relevancia, el Príncipe de Asturias debe otorgarse a una trayectoria y, sinceramente, en el caso de Nadal, a pesar de todo lo que ha conseguido, es algo pronto para darle un premio de este calibre.
Claro que, a lo mejor es que los Príncipe de Asturias están perdiendo autoridad y van camino de convertirse en los Premios Telva…
Los jurados confunde prestigio con notoriedad. El prestigio es algo que se hace poco a poco, haciéndolo siempre bien y se consigue al cabo del tiempo. La notoriedad es conseguir varios titulares de prensa y se terminó.
Los premios sí deben premiar una trayectoria y no una desgracia, porque si se premian desgracias lo que se está diciendo es que nunca le habrían dado el premio si no hubiera sido secuestrada.
Seguramente se banalizan Juan, pero es lo que impera en los dichosos premios. Geógrafo tiene razón, no se premia una trayectoria sino a la repercusión mediática. Es lo que hay.