Ayer por la tarde me fui a ver la versión cinematográfica del musical “Mamma mia!, inspirada en canciones del grupo sueco Abba. Teniendo en cuenta que está planteada como una película de entretenimiento, no quiero emitir un juicio demasiado duro, ya que puedo decir que da lo que promete, un simpático hilo argumental que es la excusa para largar las canciones más conocidas del mítico grupo sueco.
Evidentemente yo no voy a entrar en cuestiones tales como lo endeble del guión o algunas de las actuaciones, que me parecieron un tanto histriónicas. Yo, fiel a mi identidad de bloguero político en formación, quiero hacer un comentario político y social sobre la película.
El film se encuentra ambientado en una idílica isla griega en la que viven una especie de colonia de post-hippies y de neo-surferos, a la que las dos protagonistas pertenecen. Esta colonia es de origen cultural anglosajón y lleva una “dolce vita”. Luego están los griegos, al fondo y que únicamente hacen coros, limpian, ponen mesas, cocinan y realizan otras labores, “cosas propias de su condición”, como varar el campo.
La película juega al tópico de que los anglosajones son estupendos y los griegos son unos catetillos retrasados, eso sí muy sonrientes pero cuyas vidas tienen poco de interesante si nos es como telón de fondo a los que cuya existencia es realmente interesante: los anglosajones. Ni siquiera un personaje secundario es griego y, de hecho, la coprotagonista, después de vivir toda la vida en la isla, prepara su boda con un chico inglés o norteamericano que pasaba por allí.
Todos hemos visto muchas películas de anglosajones en los países mediterráneos, llevando una vida estética, teniendo la misma relación con los habitantes del lugar donde ellos se han incardinado que los ingleses con los habitantes de La India de la época colonial. A ellos les debe encantar eso de descubrir la cultura histórica del lugar, pero no la presenta ni considerar que los habitantes de ese lugar son los únicos herederos de esa cultura histórica y no ellos.
Para terminar quiero hacer una observación que poco tiene que ver con lo dicho anteriormente: ¿cómo en la época de la genética y de las pruebas de ADN se le ocurre a alguien montar una historia presente sobre una chica que no sabe cuál de tres hombres es su padre?







Decidido, no la veo.
Si te gusta ABBA mejor te escuchas la BSO.
Pero, ¿a qué viene toda esa abbamanía? ¿Qué aportaron esos horterillas a la música y a la cultura en general?
No he visto la película ni tengo la menor intención de verla.
Juan Alix, y además te ahorras los casi seis euros de la entrada.
Lo único positivo para Grecia es que les promociona turísticamente.
Manu TC, el turismo ese desgraciado que quiere ver a la gente pobre, pasando dificultades, porque así siente la autenticidad. No creo que Grecia sea eso.
Y no lo es. Pero yo hablo por ese fantástico mar y esas playas.
Eso sí
la he visto curiosamente ayer
he aterrizado en tu blog a traves de meneame.
Vivo en alemania y vi la pelicula con mi novia (alemana) no nos gusté y de hecho durante la peli le comenté que me parecía que exageraban los topicos griegos (niños felices que juegan al fútbol con una piedra, todas las mujeres mayores vestidas de uniforme mediterráneo….)
Evidentemente los tres posibles padres eran tres pedazo de hombretones, triunfadores en la vida cada uno a su modo, arquitecto de éxito, profesional de las finanzas de éxito, y bohemio navegante-escritor, lógicamente de éxito……
en fin, no os la recomiendo.
El argumento no hay por donde cojerlo…..
Saludos
Pues yo creo que es la mejor pelicula del verano, por sus ecenas, por sus canciones, i por sus actores.
Viva ABBA