Que la producción de símbolos una de las características más humanas no es nada original ni nuevo, pues esta formulación ha quedado establecida canónicamente desde Ernst Cassirer. Otra cosa muy diferente es que no lo sepamos, lo hayamos aceptado y observemos con detenimiento las reacciones nuestras y de nuestros congéneres en relación con lo simbólico.
El asunto de la Memoria Histórica, de la que hasta ahora nunca he hablado, es una medida extraordinaria para ver la fuerza de ciertos símbolos. El hecho de que haya que eliminar exaltaciones del anterior régimen en placas, monumentos o nombres de calles provoca polémica en muchas localidades.
Salvo tres o cuatro personas sin complejos, que dicen abiertamente que Franco y los suyos eran los mejor que nuestro país ha dado, hay un grupo de personas que fundamentan su negativa al cambio de estos símbolos sobre argumentos pretendidamente neutros pero que esconden las defensa de estos.
Primer argumento: estos símbolos no molestan a nadie. La cuestión es que hay a muchas personas que sí le molesta, pero claro ellos no entran entre quiénes habrá de tener en cuenta por parte de los que sostiene este argumento. No estamos hablando de que impidan el paso o tenga mal olor, sino de molestias de otro orden.
Segundo argumento: estos símbolos son parte de nuestra Historia. La única respuesta posible es que esta afirmación es cierta, pero que no implica necesariamente que deban permanecer. De hecho hemos quitado muchas cosas que formaban parte de nuestra Historia. ¿Por qué no hay monumentos en toda España a Godoy, a José I o a Amadeo de Saboya, todos son parte de nuestra Historia?
Tercer argumento: quitar estos símbolos hace reavivar heridas. ¿Mantenerlos no hace que las heridas sigan abiertas?
Cuarto argumento: ya nadie les da importancia, no dicen nada. Si esta afirmación es verdadera entonces lo que hay que hacer es quitarlo, porque si unos símbolos no tienen importancia, si han perdido su significado simbólico, lo mejor de deshacerse de ellos, porque serían como una indicación escrita en un lenguaje inventado y que nadie conoce salvo su autor. Además algo que no es importante, a nadie le afectará su retirada.







Los seres humanos necesitamos símbolos, es algo inevitable, el problema es cuando unos símbolos se tratan de imponer a otros. Yo crecí con un Paseo de la Falange, una calle del Generalisimo, y colegios con nombres de generales. Después todo fue cambiando paulatinamente, entre otras cosas porque los rojos, los de mente abierta , nos tomamos muy en serio no dañar y vamos con pies de plomo. Casi cuesta un disgusto ponerle a un Instituto el nombre de Clara Campoamor en mi ciudad, cuando aún se conservan las calles Millán Astray y Queipo de Llano. Para no hacer daño, claro está.
La verdad es que llega un momento que te da lo mismo, hablo de las mentes abiertas claro, porque ves como los monolitos , monumentos del franquismo se deterioran y como hay tanta verguenza de confesar que no les gustaría verlos asi que se quedan calladitos, eso si, despues nos hablan de la historia. .. Y ya que lo has dicho Geógrafo, es verdad no conozco ninguna estatua de Pepe Botella ni de Godoy, asi que desde este blog lo revindico, uno por francés y el otro por feo. El Amadeo es que pasó sin pena ni gloria.
Es evidente que quienes así hablan son unos hipócritas que quieren nadar y guardar la ropa. Por un lado tratan de desmarcarse del franquismo y por otro no quieren romper relaciones con la extrema derecha que siempre les apoya.
Respecto del terecer argumento (“son parte de nuestra historia”), me gustaría preguntar a esas personas que les parecería si en el futuro, en un Euskadi sin ETA, existiesen sómbolos que recordasen a los terroristas o a políticos que les apoyaron. Estoy seguro de que acabarían diciendo que no es lo mismo porque Franco y los suyos no eran terroristas, lo que les acabaría delatando como los fascistas que son, igual que sucedió con la cúpula de la AVT que no considera terroristas a aquellos golpistas que asesinaron a millones de personas para acabar con la democracia en España.
Un saludo.
Comentario eliminado por el editor de GS.
Hay que recuperar la memoria histórica. Propongo varias medidas:
1) Homenajear a César Vidal por enfrentarse al ejército franquista declarándose objetor. Y de paso vituperar a todos los colaboracionistas que hicieron el servicio militar, fortaleciendo uno de los pilares del régimen.
2) Agradecer a Jiménez Losantos su lucha contra la dictadura, y hacer boicot a todos los periodistas que sirvieron al régimen en TVE o en los medios de falange. Incluyendo a los que ahora son del grupo PRISA o independentistas de izquierdas.
3) Incautar los bienes de UGT que le fueron regalados por el dictador Primo de Rivera, y devolverlos a la CNT y otras organizaciones reprimidas por la dictadura protofascista y los colaboracionistas socialistas.
4) Condenar a todos los partidos actualmente existentes que apoyaron las dos dictaduras del siglo pasado. Es decir, al PSOE, a Falange Española y al Partido Carlista.
Me sorprende de que se salga tanto del tema. La entrada es sobre los símbolos, no sobre la memoria histórica en general.
Comentario eliminado por el editor de GS.
HOla;
Creo que puedo defender el argumento. En primer lugar, me parece un pelín mal lo que se puede entender de tu argumento; si compartes alguno de los argumentos más arriba es que eres un franquista acomplejado.
En segundo lugar; lo que a mi me parece criticable es, especialmente, la actitud con la que se hacen estas cosas. A mí no me importa que los quiten, pero si me importa que haya gente a la que le importa o le deja de importar; son metapreferencias pero es así.
Es decir; la transición consistió en eso; hacemos una gran raya sobre el pasado y construimos el futuro. Eso implica que todo el mundo debe cumplir su parte. Podemos hablar de si eso es justo o legítimo, pero es comprensible que haya gente que se sienta defraudado cuando se les dice que eso que les habían contado ya no es válido. Es decir, el hecho de querer quitarlo es algo que importa.
Y siguiendo en este hilo argumental, creo que es denunciable la asimetría con que se hacen este tipo de cosas; eso es parte del simbolismo e importa bastante. Cuando quitan la estatua de Franco de nuevos ministerios pero dejan la no muy lejana de Largo Caballero; significa eso que estamos admitiendo que largo Caballero era un gran tipo mientras que Franco, que al fin y al cabo estuvo 40 años de jefe de Estado, no tiene nada salvable? Bien, esto es algo que podemos discutir e implicaría encontrar criterios historiográficos trans-temporales para juzgar las figuras historicas http://auxarmescitoyens.blogspot.com/2007/06/historia-y-politica-i-la-quimera-del.html, pero en cualquier caso entiendo que haya gente a la que Largo Caballero no le despierta simpatia que no lo considere adecuado.Solo es un ejemplo pero lo que quiero decir es que la asimetría también es parte del simbolismo
Citoyen, te respondo sintéticamente:
1) Pues hombre un poco acomplejado sí que lo es. Si se quiere defender esos símbolos porque se les considera valiosos, pues que se haga abiertamente y no con argumentos pretendidamente neutros.
2) El problema es el siguiente: que se quite puede molestar a algunos, luego es mejor dejarlos antes de molestarles. ¿Y a los que nos molesta su permanencia? ¿No contamos?
3) Tu observación me hecho recordar eso de Jefferson que decía que una generación no puede imponerle una constitucióna otra. El problema es que “el espíritu de transición” se ha hipostasiado y ampliado para abarcarlo prácticamente todo, de forma que ningún cambio de calado pueda hacerse porque violaría ese “espíritu” no escrito.
4) Evidentemente hay asimetrías, pero como yo tampoco soy fan de Largo Caballero, que quiten su estatua y ya está. No me importaría que se prohibiese por Ley levantar ningún monumento a cualquier político del periodo entre 1900 y 1078.
5) También estoy de acuerdo contigo en que no hay criterios transtemporales de valoración. Por eso mismo hemos de reconocer que la colocación se debió a una época y sus criterios y ahora estamos en otra con sus criterios. Tenernos que asumir y no tocar nada de lo hecho con los criterios de la otra época es considerar que entonces sí llegaron a acceder a unos criterios que tienen valor en el tiempo actual.
Largo Caballero fue elegido democráticamente y Franco fue un golpista y un dictador que recibió el apoyo militar del genocida Hitler. Creo que eso es una diferencia importante. Quizá no merezca tener una estatua pero su memeoria merece un tratamiento distinto a la del dictador que si alcanzó la Jefatura del Estado fue a sangre y fuego.
Un saludo.
“2) El problema es el siguiente: que se quite puede molestar a algunos, luego es mejor dejarlos antes de molestarles. ¿Y a los que nos molesta su permanencia? ¿No contamos?”
A mí lo que me molesta es que haya gente a la que sí le molesta ;) Me pasa algo similar con todas las politicas simbólicas o de la identidad; A mi no me molestaría que en lugar de miembro se dijera miembra, pero si me molestaría que promulgaran una ley cambiando la terminología porque las motivaciones que subyacen me parecen censurables.
“El problema es que “el espíritu de transición” se ha hipostasiado y ampliado para abarcarlo prácticamente todo, de forma que ningún cambio de calado pueda hacerse porque violaría ese “espíritu” no escrito.”
Vamos a ver; a mí no me parece mal que se modifique el modelo territorial-o sea, sí me parece mal pero por otras razones y dependiendo de como se haga- y creo que nadie se pude oponer porque viole el espiritu de la transición. Pero ésto no es un cambio de calado; es una cuestión de política simbólica, puramente simbólica; se trata de propugnar una juicio moral desde instancias oficiales respecto de un conjunto de hechos históricos cuya relevancia no simbólica actual carece de importancia. Eso es algo expresamente contrario a la idea de la transición; olvidar el pasado.
ES una cuestión de procedimiento; a mí no me importa regalarte un libro si lo necesitas, sí me importa que entres en mi casa por la noche y te lo lleves de la estantería.
4) Bien, de hecho, yo consideraría adecuado que, como medida protectora de la libertad de creencias se declararan anticonstitucionales cualquier política de nation building; políticas de la identidad, simbólicas, etc… El estado está ahí para garantizar los derechos fundamentales, no para impartir moral ni difundir historias talladas a la medida de las reivindicaciones politicas del momento. NI fiestas nacionales, ni himno, ni héroes, ni lenguas cooficiales; solo criterios de eficacia y eficiencia en la garantía de la igualdad rawlsiana.
Ahora volvamos a la realidad que es distinta de lo que a ninguno de los dos nos gustaría que fuera. No se ha promulgado ninguna ley que prohiba las estatuas de políticos. Luego pienso que la asimetría es denunciable y lo cierto es que la asimetría es una parte fundamental del simbolismo.
5) Me parece bien; pero los criterios deberán ser suficientemente a) consensuados b) Coherentes. Desde luego no son consensuados, pero tampoco creo que sean coherentes ya que no los aplicamos de forma suficientemente uniforme. Qué es lo despreciable; la existencia de un régimen no democrático? los asesinatos en masa? Si enjuiciamos ésto según criterios atemporales (sin tener en cuenta el contexto histórico y solo nuestros criterios actuales) tendremos una serie de problemas con, por ejemplo, las estatuas de los reyes catolicos que hay en granada, las del Cid, las plaza Canovas del Castillo de madrid (Neptuno), la calle Eduardo Dato, las estatuas de Santiago matamoros,etc…
Quiero decir, existe una fijación con el franquismo que revela que no es un hecho histórico irrelevante y los criterios de retirada de estatuas no son criterios estéticos; son vendettas políticas ex post. Eso me parece criticable y desde luego, no creo que denote nada que se parezca a una forma de franquismo acomplejado. Como socialista, pienso que el gobierno debería dedicarse a pensar en la modernización de españa, no en intentar ocupar el espacio político con debates anacrónicos para que no se note que le da miedo reformar el mercado laboral.
Citoyen, nueva respuesta:
1) Evidentemente no creo que sea éste el principal problema de nuestra sociedad, por eso en mucho tiempo no he hablado de este asunto, pero que no sea lo primero, no quiere decir que deba ser tocado y revisado.
Es curioso que te moleste el que le moleste, pero no te moleste el que se molesta porque se quite.
2) Muchas cosas de la política depende del sitio en donde vivas. Muchas veces la transición se ha vivido en el sur como un pacto por el que los de siempre se quedan donde estaban a cambio de que los demás podíamos tener ciertas libertades. Pero claro, las cosas no salen y las jerarquías sociales existentes y preexistentes siguen perpetuando su simbología, ya que toda simbología crea realidad y valores.
3) De hecho en ningún momento he hablado de la Ley y por eso no entro en la asimetría, sino en la valoración genérica. De todas maneras me resulta curioso que tres estatuas creen tantas asimetrías después de décadas de asimetría.
4) Sobre la “vendetta”. ¿Por qué un régimen tiene que tragarse la simobología de otro transmitiendo un mensaje contrario a sus valores? ¿Por qué no echamos en cara a los rusos que tirasen las estatuas de Lenin?
5) Personalmente, y esto es muy personal, estoy un tanto cansado del apaciguamiento simbólico con los poderes tradicionales, porque ellos quieren preponderar y la pasividad de uno lleva al vencimiento. Como decía San Ignacio de Loyola hay que hacer un “oppositum per diametrum”, es decir, hay que luchar porque la neutralidad lleva a la victoria del que empuja solo.
6) Lo que apunta Juan Carlos también merece ser tenido en cuenta.
Veamos, creo que habéis usado un tanto gratuitamente el famoso “espíritu de la Transición”. No se trata tanto de olvidar el pasado y centrarse en el futuro, como si aquí no hubiera pasado nada, sino de una especie de “perdón” o “reencuentro nacional”.
Así pues, los demócratas les dijimos a los franquistas: “Vale, os perdonamos, pero a partir de ahora, libertad”. En ese sentido, tiene sentido retirar los símbolos que conmemoran actos antidemocráticos y liberticidas (sí, ya sé que la usa Losantos un tanto a la ligera, pero aquí queda bien) de la Dictadura.
Tampoco debemos olvidar la respuesta de los franquistas a los demócratas: “Vale, gracias por perdonarnos y a partir de ahora habrá libertad, pero con un sistema nuevo y políticamente aceptable para nosotros también, y no una vuelta a la IIª República”. En este otro sentido, es poco razonable hacer homenajes a políticos republicanos de marcado sesgo ideológico. Largo Caballero, Negrín, Durruti… ninguno de ellos se merece un monumento. Probablemente el único político salvable de la época fue Alcalá Zamora (me refiero para evitar polémicas a la hora de hacerle un homenaje).
Así pues, el “espíritu de la Transición” conlleva una especie de idea de “no-agresión” sobre el pasado, que no significa que no puedan eliminarse los símbolos franquistas, sino todo lo contrario: la presencia de tales símbolos atenta contra el espíritu de la Transición, de la misma manera que lo hace inventarse monumentos a antiguos políticos republicanos izquierdistas.
“Segundo argumento: estos símbolos son parte de nuestra Historia. La única respuesta posible es que esta afirmación es cierta, pero que no implica necesariamente que deban permanecer. De hecho hemos quitado muchas cosas que formaban parte de nuestra Historia. ¿Por qué no hay monumentos en toda España a Godoy, a José I o a Amadeo de Saboya, todos son parte de nuestra Historia?”
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De hecho lo que la historia nos enseña es que los símbolos acaban por retirarse. Los mayas borraban en ocasiones las inscripciones de las estelas cuando un linaje desbancaba a otro del poder. Los egipcios suprimían también inscripciones y retratos como muestra la arqueología, otro tanto hacían los romanos. Una imagen tópica de un cambio de régimen (cuando sea u donde sea) es la del derribo de estatuas y monumentos… Lo que la derecha pretende es lo contrario de lo que han sido los usos en las sociedades humanas desde la noche de los tiempos.