Una parte de las medidas del gobierno, aprobadas recientemente, se encaminan a facilitar la creación de nuevas empresas por medio de la eliminación de determinadas cargas burocráticas y fiscales.
Yo creía que era el momento de cambiar uno de los grandes absurdos de este país, pero no ha sido posible. El absurdo al que me refiere es que si uno quiere constituir una sociedad que limite su riesgo, entonces tiene que irse a un notario para que eleve a escritura pública la constitución de la sociedad y luego ésta escritura tiene que ir al Registro Mercantil para ser inscrita.
La teoría nos dice que la intervención del notario es para que haya un control de legalidad y que lo haga como fedatario público. La teoría es buena, pero falla su puesto en práctica cuando pasas nuevamente por el mismo trámite, pero ahora con un registrador mercantil para que revise lo que ya supuestamente el notario ha revisado e inscribir la constitución de la sociedad en el Registro.
La duplicidad de trámites iguales es una pérdida de tiempo tremenda. Pero el problema es que también es una pérdida de dinero (y no sólo porque el tiempo sea dinero) ya que tiene que pagar los honorarios obligatorios (tengan el nombre que tengan) de estos dos “funcionarios” y nunca son pequeños.
El que quiera montar una empresa habrá de desembolsar una buena cantidad de dinero en un trámite duplicado y en el momento en el que el dinero hace más falta, que es al inicio de la actividad empresarial. Dejar que el contrato privado de constitución de sociedad tenga acceso al Registro sería una buena forma de ayudar a las empresas nacientes.






Efectivamente, el funcionamiento de las notarías es un anacronismo que debería de desaparecer pero nada, el gobierno, como casi siempre, no se atreve a enfrentarse con poderes fácticos.
Eso pienso yo, además, desde mi experiencia. En el ayuntamiento hemos creado dos empresas públicas. Los trámites son iguales, desde que sales de la puerta del ayuntamiento. Con las dos nos ha pasado lo mismo, el notario ha admitido unos estatutos (perfectamente legales) y el registrador mercantil los ha rechazado imponiendo cambios, según su interpretación. Conclusión: meses de retrasos y gastos añadidos, en nuevas escrituras, en el registro central al tener que renovar la reserva del nombre de la sociedad….Si en la adiministración nos cabrea tanta dilación, en el particular se convierte en aburrimiento, por unos trámites innecesarios. ¿Y esto no se cambia?. Pues vaya ayuda.
Es admisible y comprensible que haya fedatarios públicos –si bien habría que explusar de la profesión a todos los que abandonan el despacho y cierran los ojos cuando se produce el pago de un inmueble…–, pero lo de los registradores y procuradores (de procurar) de tribunales no tiene nombre.
Los notarios y registradores no solo son un coste para muchas operaciones, sino también una inutilidad burocrática que viene de épocas medievales. Reconozco que no estoy muy enterado de estos aspectos legales, pero me parece que en otros países más avanzados y prácticos no existen estas figuras, al menos para las operaciones que más conocemos: creación de empresas, compra-venta de inmuebles… Me refiero a los países nórdicos. Tengo familia en Dinamarca, Finlandia y Suecia y allí nunca se topan con semejantes personajes. Es la Administración municipal y estatal la que se ocupa de todo con gran rapidez y seguridad. Allí nadie conoce casos de fraudes y estafas en estas operaciones, aquí, con toda la parnafernalia de notarios y registradores sí se dan estos casos.
Ramon, lo gracioso de todo esto es que estos registros que no dependen de registradores ya existen y son los registros catrastales.
De hecho, en buena parte de las parcelas rústicas del Bajo Guadalquivir el catrasto funciona como registro de la propiedad, ya que el pago del IBI rústico es la principal forma de demostrar la propiedad y además, así te aseguras el cumplimiento con este tributo.
Francisco Javier, el hecho de que un acuerdo plenario, que es un acto público donde los haya, haya que llevarlo a su señor para que lo haga nuevamente público y a otro para darle publicidad es el absurdo multiplicado por tres.
Pues esas tenemos y así nos va. Esto sí que es burocracia.
Francisco Javier: pues ya tenemos una reforma legal que proponer para el programa de 2010.
Hombre , yo creo que los pasos burocráticos , por poco que nos gusten son necesarios.
Tu al Notario le llevas la constitución de la empresa , por el echo de que ante cualquier problema legal , se de fe de que alguien dio fe de que eso es así y que en ese instante estaba todas las partes imbolucradas deacuerdo con el asunto de la sociedad , su consitución , etc…
Hay esta el notario una persona que cobra por dar “fe” pero también estudio la carrera e hizo las oposiciones correspondientes las cuales , se tuvo que currar.
Yo estudie la creacion de la empresa , poco pero .. mas o menos lo tengo fresco .. y creo que casi todo es necesario ne una empresa, menos el echo de tener que ir al ayuntamiento para hacer alguna reforma por insignificante que sea y pedirle permiso.
¿Porque?
Porque por encima que tienes arrendado un local o establecimiento o tienes comprado el local , tengas que pedir permiso para añadir una pared u otras cosas que sin ser muy significativas , tengas que desenbolsar un dinero al ayuntamiento , por hacer algo que es tuyo.
En cuanto al registro mercantil , tu vas a llevarle los nombres posibles que tu tienes , para tu empresa y el te dirá si esta en esa comunidad o no , u otros trámites .
Que el personaje del registro , no está deacuerdo con el notario … es algo extraño , porque el notario tiene que ser el responsable de aportarte las … burocracias necesarias para poder acceder pasarlas y que te den el visto bueno, aunque yo fuera de esto algo que no veo bien , el echo de que tu si contratas una asesoría para que te lleve el papeleo de la empresa , si ellos no te hacen el calculo anual la culpa es tuya … por no haberla llevado … (Creo que es así , yo hay no me acuerdo ya)
PD: Encantado de dialogar sobre estos temas que tanto me gustan . Ya que hablar por hablar … es spamear.
[...] No es que yo les tenga un odio atávico e irracional a los fedatarios públicos. Ayer vino la OCDE a darme la razón, colocando a España como 44º país en rapidez (o lentitud) para abrir una sociedad y que ésta opere tal y como se constituye. [...]