Dentro de una crisis económica internacional, al gobierno de un país como España le corresponden tres funciones, a mi modo de entender las cosas: intentar hacer que la crisis se note menos de lo que se sentiría si no se interviniese, propiciar los cambios económicos para que los factores desencadenantes en su país de la crisis no permanezcan y, finalmente, generar confianza entre los actores económicos y la sociedad en general ejerciendo el liderazgo que se le han dado las urnas.
Los temas económicos necesitan un planteamiento más profundo como más técnico, en el cual con voy a entrar ahora. En todo caso comparto la perplejidad que Egócrata expresa hoy a propósito del titular del “El País” en el que se informa de que las economías europeas más fuertes tienen un decrecimiento del PIB, mientras que España, a priori, más débil mantiene un mínimo crecimiento de 0.1% en el PIB.
El hecho de que el Gobierno haya suspendido las vacaciones y haya celebrado un Consejo de Ministro extraordinario para aprobar un paquete de medidas para suavizar la crisis no es precisamente algo que genere confianza. Un gobierno con tantos problemas de comunicación política tiene serios obstáculos en todo lo relativo a la confianza y al liderazgo que no dejan de depender de la percepción subjetiva.
En primer lugar lo extraordinario implica inyectar una sensación de anormalidad que no aporta nada a la construcción de la confianza, salvo en caso de catástrofes. En segundo me pregunto si estas medidas no se podían haber elaborado y aprobado en el último Consejo ordinario, del 1 de agosto, y haberse evitado dejarle dos semanas al PP preguntando demagógicamente desde sus lugares de vacaciones dónde está el Gobierno y qué está haciendo. En tercer lugar te permite tener por delante varios días para ir desgranando las medidas ministerio por ministerio, con lo que consigues dar dos veces el mismo mensaje.
También se le puede devolver la pelota al PP y preguntarle quiénes pagarían su receta de siempre (bajar los impuestos y recortar los gastos públicos) y cuáles son esas medidas concretas. Naturalmente los del PP se van a mantener lo más callados posibles, porque cuando hay una crisis económica internacional a los responsables económicos de un partido los que les pide el cuerpo es permanecer en la oposición hasta que haya signos de alguna recuperación.
El gobierno debe estar un paso por delante y se deben debatir sus medidas, no sus inacciones. Estando por delante se puede dejar en evidencia continuamente al PP, mostrando que no tienen otra esperanza de que coincida su entrada en el poder con una recuperación que ya era incipiente, como sucedió en 1996.




El gobierno lleva de vacaciones desde que ganaron las elecciones, se demostró en su inacción ante el problema de los camioneros y ante la crisis en general.
Ahora con la que está callendo suspenden sus vacaciones para tomar medidas contra la crisis que no son más que neoliberalismo y más neoliberalismo.
Para eso es preferible que se marchen de vacaciones y que no vuelvan. Y que los sindicatos dejen de estar también de vacaciones comulgando con ruedas de molino como hacían con los gobierno de Aznar e hicieron en la legislatura anterior.
Alfombril, no creo que el gobierno esté de vacaciones desde marzo. En el tema de los camioneros actuaron desde el primer día negociando con quiénes eran representativos del 90% del sector, pero cometiendo el error de no mandar a la Guardia Civil desde el primer día contra los piquetes.
No me atrevería a decir que las medidas sean sólo neoliberalismo, pero reducir los costes para la creación de empresas me parece una medida de lo más razonable.
Eliminar el impuesto del patrimonio es una medida de lo más regresiva y los sindicatos dicen que se oponen a ella pero no he visto preparar calendario de movilizacones contra esto.
Lo demás son todo privatizaciones y liberalizaciones como si no hubiera poco liberalismo económico ya en nuestro sistema y como si no estuviéramos viendo de sobra desde hace tiempo los efectos tan desastrosos que eso produce socialmente y a la larga también macroeconómicamente. Eso sí para la macroeconomía siempre hay keynesianismo al socorro de bancos o grandes empresas.
Respecto a la huelga de camioneros, tuvo que convocarse la huelga para que el gobierno se sentara a negociar en vez de evitarla atendiendo a sus reivindicaciones antes de llegar a la huelga. Y aún así hay demandas que no se satisfacieron con el cuento de la “libre competencia” que impone la UE. Como si no estuviéramos viendo que el monetarismo y neoliberalismo que imponen los burócratas de Bruselas nos perjudica y ningún gobierno chilla.