Cuando el proceso de las elecciones primarias en el Partido Demócrata de los EEUU estaba en todo su apogeo, en “Geografía Subjetiva” me mostré a favor de John Edwards, es decir, le di mi “endorsement” que sí tenía ánimo de influir en el proceso electoral, no como otro, aunque sin mucho éxito.
El reconocimiento de la infidelidad matrimonial de Edwards supone una decepción. No es que de golpe y porrazo me haya transformado en un puritano que exige continencia a los políticos, no es que haya cambiado y ahora piense que la vida privada de los políticos es parte de su hacer público. No es nada de eso y es por ello por lo que quiero explicar el motivo de mi decepción.
Edwards fue el que metió a su familia en la campaña. Bien podía haberse callado y no hablar de su familia y no haber anunciado que su esposa padecía cáncer, lo que le supuso un respiro en las encuestas. Podía haber hecho que su web no se abriese con la foto de él y toda su familia. Pero el tonto lo hizo y él mismo marcó el listón que se autoimponía.
Un político, como ciudadano que es, puede hacer lo que le dé la gana, pero debe intentar ser o al menos parecer coherente. Saliendo del tema sexual. Si alguien hace el centro de su campaña la defensa de la enseñanza pública pero tiene a sus hijos en un centro privado, merece el rechazo; si alguien defiende el adelgazamiento del Estado, pero él se ha cuidado de ser funcionario público, merece el rechazo.
Cada cual es libre de ponerse los listones morales que quiera, pero debe saber que será medido por éste y no por el de la generalidad de los ciudadanos.







“alguien hace el centro de su campaña la defensa de la enseñanza pública pero tiene a sus hijos en un centro privado, merece el rechazo; si alguien defiende el adelgazamiento del Estado, pero él se ha cuidado de ser funcionario público, merece el rechazo.”
Hombre no sé, esto es un pelín brutal como razonamiento. Uno puede estar a favor de que haya enseñanza pública para todo el mundo (porque es una garantía de un derecho fundamental, etc) y sin embargo preferir que tus hijos vayan a otro colegio que no es público (porque está cerca de casa, porque lo consideras mejor, etc…). Uno puede querer servir a su país (comunidad política, nación, etc) y querer que en esa comunidad política el estado genere una menor cantidad del PIB. Vamos, que no veo la contradicción.
Citoyen, no creo que sea demasiado exagerado lo que planteo. El mundo de las opciones personales es libre, pero una vez que se toman, y en más en el mundo de lo publico, lo mínimo es que el optante sea mínimamente coherente con lo que propone.
Caso de la enseñanza pública. Defender la enseñanza pública para los hijos de los demás pero no para los de uno es poco respetable, y no creo que sea brutal este razonamiento. Uno puede defender el modelo educativo que le dé la gana, pero debería atenerse a las consecuencias. Quien defiende la enseñanza pública pero encuentra mil excusas para no mandar a sus hijos lo hace porque su partido lo mantiene y él quiere medrar o bien porque tiene la concepción de que la enseñanza pública es una especie de sistema de beneficencia, para los que no pueden ir a un “cole” de verdad, a uno privado.
Caso de los liberales funcionarios. Evidentemente esto está enfocado desde una perspectiva española y desde lo que aquí significa ser funcionario y lo necesario para serlo. Una persona, muy liberal ella, termina sus estudios de, digamos, Derecho y se encierra varios años para obtener una plaza de funcionario de carrera para toda la vida y disfrutar de la seguridad de ese puesto de trabajo. Si unas de las exigencias del Liberalismo es el riesgo en la inversión: ¿dónde está la inversión de esa persona? Se ha ido a la completa seguridad. Puede que en su fuero interno sea lo más liberal del mundo y que odio la maquinaria estatal, pero a la hora de la verdad, la de sus ingresos económicos, se los ha procurado del Estado. ¿Cómo puede ser decentemente liberal un registrador de la propiedad cuando su puesto se basa en una concepción intervencionista y controladora del Estado que le proporciona clientes obligatorios por medio de demarcaciones establecidas legalmente?
Toque demagógico para acabar: no es admisible pedir la penalización del aborto pero tener un billete preparado para Londres por si tu niña tiene un problema. Estoy cansado de gente que se aplica unos listones morales a ellos y otros a las restantes personas.