Apuntes sobre el voto inmigrante

El hecho de que los inmigrantes en situación legal en España puedan votar en las Elecciones Municipales lleva tiempo siendo debatido y el Gobierno ha comenzado a tomar las primeras medidas para hacerlo realidad lo antes posible. Quiero hacer algunas consideraciones sobre el tema, aunque llegue un poco tarde:

1) El hecho de que constitucionalmente sea necesaria la reciprocidad, es decir, que un español también pueda votar en las elecciones municipales del otro país, hace que el cumplimiento de esta Resolución del 37 Congreso Federal del PSOE (no del Programa Electoral) no se haga en un solo acto, sino que sea progresivo.

2) No hay que perder la vista respecto del sentido material de la reciprocidad. Tiene sentido que los españoles tengan derecho al voto en las municipales de países en los que las elecciones sean democráticas y no montajes del régimen, es decir, qué sentido tiene que los españoles puedan votar en Marruecos o en China cuando allí la Democracia, incluso al nivel municipal, es inexistente. La consecuencia sería que un español tendría un voto que no valdría nada, mientras que un marroquí o un chino sí tendrían un voto de verdad.

3) La incorporación de los inmigrantes a la comunidad política, aunque sea en el ámbito local, puede disuadir a los grandes partidos de dejarse seducir por cacareos xenofóbicos, ya que van a tener una respuesta electoral contundente. Las elecciones municipales sí tienen consecuencias en la política nacional, ya que permiten tomar la temperatura política (y más ahora que están justo un año antes de las generales) y porque suelen ser la antesala de los cambios políticos en nuestro país (no olvidemos el caso extremo que Alfonso XIII abdicó en 1931 después de que los republicanos ganaran las elecciones municipales en las grandes ciudades).

4) Con todo pienso que el voto de inmigrantes en las elecciones municipales es un parche. Si hay verdadero voluntad de incorporar a la comunidad política a los que quieran hacerlo, considero que hay que hablar de nacionalidad y no de voto en unas elecciones concretas. Los latinoamericanos lo tienen, en cuestión de plazos, bastante fácil, pero otros inmigrantes no, ya que se les exigen diez años de residencia legal. No comparto que el mejor camino sea descomponer los elementos de la ciudadanía e ir concediéndolos singularmente, porque o el concepto ciudadanía acaba por perder su sentido o esos elementos desgajados pueden perder su valor.

8 comentarios en “Apuntes sobre el voto inmigrante

  1. No tiene sentido exigir reciprocidad, los derechos individuales no nacen de acuerdos entre estados. Hay que acabar con esa concepción organicista de los derechos.
    Estoy de acuerdo con aplicar la vieja consigna revolucionaria liberal: no taxation without representation.
    Pagar impuestos sin tener derecho a decidir sobre ellos es una esclavitud que provocó la rebelión de los colonos.

    Tampoco me parece lógico vincular los derechos políticos a la nacionalidad. Los residentes temporales también deben tener derecho a votar.

  2. Sin ser nacionalista, es obvio que la nación existe. No hay más que ver el fervor de los ecuatorianos que viven aquí cuando la selección de su país juega contra la española, aunque se trate de un aprtido amistoso. En el plano de las elecciones generales no es viable el voto extranjero, pues existe una dimensión nacional que va más allá de pagar impuestos o residir. En este tipo de elecciones el pueblo español ejerce su soberanía nacional. Olvidar la existencia de la nación cuando los demás, los inmigrantes, lo tienen muy presente puede ser muy peligroso. Sería como aceptar una invasión de hecho. Regalar nacionalidades nos llevaría en la misma dirección.

    Otra cosa son las elecciones a administraciones menores, dónde la gestión gana terreno a otros aspectos más determinantes de la política. Ahí sí tiene sentido y es necesario el derecho a voto de todos los inmigrantes, paguen o no impuestos, ya que se decide sobre cosas que les atañen y no peligra ningún elemento fundamental de la soberanía nacional.

    Lo que has llamado “reciprocidad material” puede conllevar injusticias tales como que un chino haya de sufrir aquí la misma injusticia que en su país de origen. No obstante, en aquellos paises en los que sí hay democracia, cabe exigir la reciprocidad, pues de lo contrario estaríamos haciendo un absurdo ejercicio de puro quijotismo. La reciprocidad aquí tiene como razón de ser salvar la dignidad y no dar menos de lo que te dan, y no salvaguardar un equilibrio material, ya que nada se consigue con que un español vote en China.

    De momento, el voto inmigrante favorecería a la izquierda. Es más, la inmigracón la está perjudicando, porque las clases más pobres, personas más sensibilizadas por la justicia social que representa la izquierda, están formadas por extranjeros que no tienen derecho a voto.

    El pago de impuestos como generador del derecho natural al voto es una idea propia de la revolución burguesa de la que nace el sufragio censitario. Se trataba de que la burguesía sustituyera en el ejercicio del poder a la nobleza imponiendo el poder del dinero frente a criterios historicistas, protegiéndose, a la vez, delñ empuje de lñas clases menos favoreceidas que por su pobreza no podían pagar impuestos. Hoy es una idea caduca, pues el derecho a decidir nace de la condición de ciudadano y no de que se tengan ingresos suficientes para pagar impuestos.

    Un saludo.

  3. Bueno, lo que en el fondo se plantea es la diferencia entre el “ius loci” y el “ius sanguinis”. Eso depende de la opción de cada Estado, que es lo que se es, porque lo de “Nación” no deja de ser algo hetéreo. No hablo de regalar la nacionalidad, sino que en la nacionalidad está en la clave y no en la desintegración de las facultades de esta.

  4. Lo que yo planteo no tiene nada que ver con el “ius loci” y el “ius sanguinis”, como sabes estos apotegmas jurídicos que denominan los criterios que cada ordenamiento sigue a la hora de atribuir la nacionalidad.

    No obstante, sí que es cierto que hay un problema de origen y residencia. Es de justicia que en la pura gestión sean los afectados los que decidan, es decir los residentes, pero no se puede obviar el hecho de que no es lo mismo participar de la verdadera soberanía nacional. No olvidemos Kosovo, allí los originarios de la tierra se han convertido en extranjeros. Aunque yo no sea nacionalista, el ecuatoriano o el rumano sí puede serlo y puede usar su derecho a voto para convertirme en un extranjero. Esto parece un discurso fascista, pero obviarlo puede ser catastrófico. Mientras la soberanía nacional no esté en peligro, no hay un problema de disgregación de la nacionalidad, sino de adecuación de una institución a una realidad compleja sin que pierda su esencia.

    Un saludo.

  5. Vamos a ver. Kosovo nunca ha sido habitado mayoritariamente por serbios, sino que se considera la cuna de nación serbia porque allí aconteció la mítica derrota del prínce Lazek. Es como si los portugeses considerasen que la cuna de su patria es Alcazarquivir y se espantasen que estuviese habitada de marroquíes. Lo digo porque esta leyenda me cansa un poco más que nada (Bibliografía: El turco de Francisco Veiga; Tumba y poder de Raeder).

    Para el tema de la “invasión silenciosa” se puede ver la historia de los EEUU.

  6. Como siempre, Zapatero nos hace pasar una medida profundamente injusta por un cambio progresista. Pretende de esta manera a ciudadanos chinos, marroquines o de otros paises antidemocraticos. Al querer disminuir la discriminacion y favorecer la integracion, crea de hecho una nueva exclusion de ciertos ciudadanos extranjeros.
    Ademas queria hacer un comentario sobre esta “vieja consigna liberal”. Se trata efectivamente de una medida liberal al relacionar el derecho de voto. Hay un porcentaje de espanoles que no paga impuestos directos y que sin embargo, votan. Por ello, no me parece muy adecuado el argumento de los impuestos.

  7. Le hago notar que la aplicación del “sentido material de la reciprocidad” sería fuente de mil conflictos diplomáticos: ¿El Estado Español (o la Junta Electoral Central, por ejemplo) estaría dispuesto a declarar publicamente que Marruecos es una dictadura, y las elecciones una farsa? ¿Conoce Usted los mecanismos de caciques y terratenientes en elecciones de Honduras o Guatemala?

  8. La aplicación de “sentido material de la reciprocidad” es de consumo interno. ¿Qué quiero decir? Básicamente que es el gobierno el que tiene que decidir qué países son suficientemente democráticos para que los españoles voten allí y sus nacionales aquí.

    Conozco algunas cosas de Honduras, Guatemala y de otros países latinoamericanos. Gracias por su apunte, porque sólo pretendía poner algunos ejemplos, no ser exhaustivo.

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