Sobre la biografía filosófica

En la última entrada hacía una pequeña recensión de la biografía que Grayling ha dedicado a Descartes. Decía que lo mejor de la biografía no era lo biográfico, sino el Apéndice II que el autor dedica a hablar sobre las diversas formas de la biografía filosófica y a enjuiciar críticamente algunas de las más importantes de los últimos años (normalmente esto se suele hacer en las introducciones).

El problema que plantea Grayling es el problema central y, a la vez, el dilema que tiene cualquier biógrafo filosófico es mantener el equilibrio entre la exposición del pensamiento del autor y la de la vida del filósofo. Grayling toma una decisión cuando menos discutible, ya que expone en un apéndice la síntesis del pensamiento cartesiano, deslindando materialmente una y otras facetas de la biografía filosófica. Es discutible y muy criticable porque lo que hace es evitar la lucha por el equilibrio, renunciando a la síntesis al unir dos obras dentro de un mismo libro.

Grayling critica las estupendas biografías de Pynkard sobre Hegel y de Kuehn sobre Kant, manteniendo que el estilo de ambos afloja bastante en las partes no filosóficas de la obras. No puesto estar más en desacuerdo con Grayling ya que creo que ambos mantienen correctamente la narración estrictamente biográfica y en el caso de Kuehn sabe añadir las dosis correctas de Filosofía en los momentos oportunos sin necesidad de abrir otro apartado ni mucho menos de enviarlas a un Apéndice.

Comparto la estima de Grayling sobre las dos primeras biografías de Safranski (Schopenhauer y Heidegger). Pienso que Safranski hace una verdadera obra maestra, que perdurará en el libro sobre Heidegger, aunque difiero en lo tocante a la biografía de Nietzsche, que se me cayó de las manos y aún tengo pendiente de continuación.

Igualmente coincido con el entusiasmo de la biografía de Wittgenstein que hizo Monk, aunque hecho de menos una referencia a la biografía de Agustín de Hipona que escribió Peter Brown hace unas pocas décadas y que sería un modelo adecuado tanto de investigación, equilibrio y profundidad.

Las biografías filosóficas nos permiten no sólo un conocimiento circunstancial y anecdótico del autor en cuestión, sino que nos permite adentrarnos en aspectos fundamentales del autor, para alcanzar una mejor comprensión histórica, por más que yo no sea un denodado partidario de la idea de la muerte del autor.

2 comentarios en “Sobre la biografía filosófica

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