No sé quien lo hizo por primera vez, pero el sustantivo de “lideresa” (que se encuentra en el DRAE) para denominar a Esperanza Aguirre me hace una especial gracia desde que lo leí en el “El Plural”.
Nunca me ha gustado Aguirre ni lo que representa y cuando hizo una buena purga entre sus consejeros después del Congreso popular de Valencia no me creí sus razones de austeridad. Siempre he tenido la tranquilidad de que yo no milito en el mismo sitio que Aguirre y he dado gracias al cielo de no encontrármela nunca en ningún acto de mi partido.
El problema ha empezado cuando he visto las mismas actitudes en partido. Es notorio que en el PSOE de Sevilla hay dos tendencias que esperan resolver democráticamente sus diferencias en el Congreso provincial (a los ciudadanos les importa un pimiento), si antes no se consigue una candidatura unitaria. Evidentemente todos los notables y también todos los regulares del PSOE sevillano han ido alineándose. Uno de los que lo ha hecho ha sido Emilio Carrillo, portavoz municipal, y por ello ha sido cesado por Sánchez Monteseirín, el alcalde de Sevilla.
Como Aguirre también Sánchez Monteseirín tiene su lado oscuro en el capítulo electoral. Se benefició en su momento de la ola de rebeldía en la militancia cuando se dieron esas lejanas primarias de 1999, que le sirvió a un desconocido Presidente de la Diputación vencer a un ex Presidente de la Junta por la candidatura socialista a la Alcaldía de Sevilla. Desde entonces solamente ha ganado las elecciones de 2003, por más que esté ya en su tercer mandato como primer munícipe y ahora se permite quitarse de en medio al único concejal socialista que la mayoría de los ciudadanos conocen.
Las purgas internas no hay que llevarlas a lo público. En lo público priman los intereses de los ciudadanos y el funcionamiento de los servicios y nunca debe ser el lugar para que se desarrollen las batallas internas dentro de un determinado partido. De Aguirre me lo espero todo, de Sánchez Monteseirín no y por eso mismo se ha ganado el apelativo del “lidereso”.







En todas partes cuecen habas (por desgracia).
Pero algunas cocciones me resultan más dolorosas que otras.
La política es el arte de lo posible. Creo que era Maura el que lo decía.
Salva, hasta donde he podido saber la frase es de Otto von Bismarck. De todas formas no le encuentro relación con el contenido de la entrada y me encantaría una aclaración.
Hombre, Geógrafo, comprendo que unas cocciones te resulten más dolorosas que otras. Ahora bien, a estas alturas no irás a decirme que no te sorprende el navajeo en la Derecha y sí en la Izquierda, ¿verdad?
Un saludo.
MCO, a estas altura de “partido” ya no me sorprendo de nada, pero esto no quiere decir que no me duela.