El congreso de un partido político tiene dos dimensiones, una oficial y otra oficiosa. La oficial es la que se desarrolla en el Pleno y en las Comisiones y la oficiosa es la que tiene lugar en los míticos “corrillos”. La “Ley Antitabaco” ha creado un nuevo ámbito de encuentro que no es otro que la bendita calle, provocando aglomeraciones de viciosos congresuales en las entradas y salidas.
Y como el tabaco es algo que tiene un componente social, muchas conversaciones han tenido lugar en la calle, con cigarrillo en la mano y disfrutando el magnífico verano que Madrid nos regalaba.
En el futuro, en congresos que se hagan con pluralidad de candidatos o con cuestiones que sean polémicas, los medios no atenderán solamente a lo que pasa dentro, a quien entra en la sede del Congreso o los encuentros “casuales” en un pasillo, sino que van a tener que destacar a un nutrido grupo de informantes en las salidas, para ver quien sale a fumarse un cigarrillo y a ver con los que puede hablar.





