No me lo puedo creer pero voy a escribir otra entrada sobre Eurovisión, aunque intentaré darle cierto contenido político, si puedo. Era un placer escuchar a Uríbarri decir qué países iban a ser votados antes de que se diesen las votaciones de cada país, pero casi nadie echó cuenta a las primeras puntuaciones, las de siete a un punto, que fueron las que establecieron una diferencia contundente a favor de Rusia.
Me he molestado en hacer una sencilla cuenta. Si un país, España por ejemplo, lograra 7 puntos en cada uno de los cuarenta y dos países que le pueden votar, podría haber sumado 294 puntos, venciendo por 22 puntos a Rusia sin necesidad de que nadie pronunciara el nombre del país vencedor.
Esta tradicional polémica sobre los votos en el Festival se fija solamente en un parte del reparto de los puntos, pero no en la totalidad. Eso me recuerda mucho a los eternos debates sobre nuestro sistema electoral y cómo cada cual quiere arrimar el ascua a su sardina empleando cualquier método que puntualmente le pueda beneficiar. Quien no gana con los votos, ataca al sistema. Fin de mis entradas sobre Eurovisión.







Genial y acertada comparación. Y muy trabajada.
Brillante reflexión. Te linkeo en mi blog. Gracias.
Muchas gracias por los halagos.