Que una comunidad autónoma se convierta en un caladero electoral prácticamente infalible para un determinado partido político depende de una gran cantidad de factores. Yo solamente quiero señalar uno de ellos, que ha hecho de Cataluña y Andalucía regiones fijas para los socialistas de la Comunidad Valenciana y de Murcia fuentes del voto para los populares.
En cada una de estas comunidades la mayoría se identifica más y más con un determinado partido político no sólo porque no se encuentra reflejada en el otro gran partido, sin porque lo consideran un partido hostil tanto a su colectividad como a sus intereses.
Sobre Andalucía, mi comunidad, he escrito mucho acerca de la incapacidad que tiene el Partido Popular, tanto regional como nacionalmente, de presentarse como un partido capaz de defender mayoritariamente a los andaluces. El Partido Popular, gracias a la incontinencia verbal de sus dirigentes y candidatos, ha insultado a los ciudadanos andaluces incluso en medio de la campaña electoral.
Todo lo que el PP y sus medios de comunicación han dicho sobre Cataluña, sobre su lengua y sobre su sociedad, unido a un fuel voto socialistas únicamente para las generales, hace que Cataluña no falle nunca en los tableros de las previsiones electorales de Ferraz.
La polémica con el Plan Hidrológico Nacional y su ulterior alteración por parte del gobierno de Zapatero han hecho que las comunidades valencianas y murcianas se vuelquen con el PP y consideren que el PSOE ataca sus intereses más esenciales.
El voto basado en la relación de amor y odio hace que se voto independientemente del programa, de la gestión o de las personas que un partido y otro presenten a las elecciones. Se considera que por muy mal que lo haga el “partido querido” nunca será peor que lo que desea hacer con esa región el “partido odiado”. Es un voto basado ni siquiera en la identidad sino en el rechazo a una formación basada en la imagen y el prejuicio que se ha formado una sociedad sobre ella, a la cual muchas veces esta formación ha coadyuvado.
Destruir un prejuicio es algo harto complicado ya que ésta es una de las formas de conocimiento más básica y difíciles de remover. Es como si alguien quiere convencernos que alguien que siempre nos ha caído mal y que siempre hemos considerado adversaria es realmente buena y proclive a nuestros intereses.
Desde luego las estrategias para variar prejuicios políticos no se realizan en un solo día y solamente son exitosas si consiguen sustituir un prejuicio por otro, como fue la “Estrategia del Sur” del Partido Republicano de los EEUU que logró quebrar al Partido Demócrata en lo que había sido un caladero secular.







Hola Geógrafo:
Lo que se necesita para invertir las tendencias electorales son políticos y políticas con personalidad, con carácter, que escuchen al ciudadano y que lo representen; así como que constituyan una alternativa que supera a la que ocupa el poder, pues para quedarnos con algo idéntico a lo que tenemos, mejor lo conocido.
Recibe un cordial saludo.
Atentemente, Javier Caso Iglesias.
Ya, en estos lugares, es imposible destruir el prejuicio. Son feudos clientelares, cada uno con su alodio que lo deja libremente a quien le da la gana. es el feudalismo en el siglo XXI.
Vamos a ver, “estos lugares” son regiones con mucha población, ya que Andalucía, Cataluña, Murcia o Valencia pueden acercarse fácilmente a la mitad de la población española.
No hay que mezclar prejuicio con clientelismo, ya que el clientelismo es difícil ejercerlo con millones de personas. Ayer mismo escribía una entrada sobre este mismo tema:
http://geografosubjetivo.wordpress.com/2008/05/19/voto-segun-interes-o-el-voto-clientelar-intento-diferenciador/
No, no es clientelismo. Me tomé la molestia de revisarme los resultados de la Comunidad Valenciana provincia por provincia tras las últimas generales, comparándolos con las de las anteriores. Tras las municipales y autonómicas del año pasado, hice lo mismo. Todo para confirmar que hay gobierno del PP, y mayoría del PP en las generales, hasta el siglo XXII.
Pero los resultados provinciales eran curiosos. Siendo Valencia y Alicante provincias más cosmopolitas y, en principio, más adecuadas para el perfil de votante del PSOE, sin embargo los peores resultados (buenísimos, en cualquier caso) el PP los tiene en Castellón. Claro… en Castellón tienen a Carlos Fabra. Fabra sólo es uno en una colección de corruptos impresentables y caciquiles, pero es seguramente el más descarado, el más conocido, el que más procesos judiciales tiene en marcha y el que más daño ha hecho a la imagen del PP de la Comunidad Valenciana. Fabra tiene a los empresarios de la provincia de Castellón en un puño, y sin embargo electoralmente perjudica al PP. No lo suficiente, claro: el ‘efecto Fabra’ no impide al PP ganar holgadamente en Castellón, ponga a quien ponga el PSOE de cabeza de lista, ni logra descabalgar al propio Fabra de la diputación de Castellón. Pero, a juzgar por los datos, el ‘efecto Fabra’ existe; y es un efecto electoral negativo.
De manera que no me parece clientelismo. Aunque tampoco sé si es exactamente prejuicio, o solamente prejuicio. El PSPV es una de las federaciones más incompetentes del Estado, en ajustada lucha con la madrileña por el puesto de cabeza: su imagen es lamentable, y hablo de un partido que fue capaz de ganar alcaldías y gobiernos autonómicos cuando tenía cabeza e imagen visible. Hoy es un partido sin liderazgo y, si me apuras, sin programa. Se encuentra en un dilema similar al de Marcelino Iglesias, que al paso que va la entente Zapatero-Montilla y el infame rollo del trasvase va a durar en la DGA lo que el agua en una cesta. Dentro de dos días vemos a Aragón como caladero indiscutible del PP. Eso en Ferraz lo saben, claro… pero es una elección estratégica: da más votos Cataluña que Aragón, es más necesaria en las generales.
Digo esto porque me parece que pesa mucho en el voto valenciano (gran parte del cual, para complicar las cosas, es tradicionalmente voto anticatalanista) y porque refleja mi perplejidad cuando leo sobre polémicas hídricas y mecanismos de financiación autonómica. En este país gana las elecciones quien consigue reunir un equilibrio razonable de apoyos autonómicos, ponderados por la densidad de población. Lo de las ideologías y los programas de gobierno (fuera de los que afectan a la armonización de intereses autonómicos) es completamente secundario.
Todo este rollo infame para decirte que no me parece la Comunidad Valenciana un caso comparable al andaluz, la verdad. La Comunidad Valenciana podría ser, por perfil sociológico, territorio PSOE. Lo ha sido y no sería impensable que volviera a serlo. No lo es porque el PSOE ha preferido darla por perdida en su cálculo estratégico, y el PP saca ventaja de ello. Fueron clarísimos varios dirigentes del PP valenciano, cuando explicaron su éxito electoral en las últimas generales con el curioso argumento de que ‘no hay nada enfrente’. Verdaderamente no lo hay.
Matizando a Salva, y apoyando a Geógrafo, precisamente el caso de catalunya es bastante paradigmático de esto de las identificaciones y los prejuicios. Ferraz sabe que tiene Catalunya ganada, incluso con candidatos no buenos (malos no hay muchos), en las Generales, y en las Municipales. En cambio, en las Autonómicas, por bueno que sea el candidato, y/o el programa, nunca han conseguido ser la primera fuerza (solo dos veces, en votos por poquito, pero no en diputados).
Y más curioso era aun la ciudad de Sabadell, con el alcalde Farrés (PSUC y luego ICV), que votaba comunista en las municipales, socialista en las generales, y convergente en las autonómicas. Y siempre así, durante muchos años. El factor “identificación” (intimamente relacionado con “prejuicio”) era clarísimo, pero clientelismo no había por ningún lado (o por todos, lo que hace que fuera = 0).
Un apunte: si un partido monopoliza es porque el otro ha hecho mal muchas cosas. Ejemplos: PSPV y PP-A.
Hola Geografo
Lo mejor de la pugna PP-PSOE en nuestra tierra es el robo(1) del concepto andalucismo, los del PP hablan del Andalucismo Españolista o Constitucional y los del PSOE del Andalucismo Reformista.
Tras la caida del PA en el Parlamento, parece que sólo saben recoger nuestros restos
(1)la culpa la tenemos los andalucistas por ser más regionalistas que nacionalistas
Soy de Castellón. El PSOE, en la CV, no tiene nada que hacer por varias razones. Quizá la más importante sea la nula presencia del PSPV en ningún medio televisivo. (Canal 9 es alucinante y los demás medios pasan del tema.) Pero hay más factores. Parte del posicionamiento ideológico en comunidades con lengua propia pasa por el tema identitario. En la CV, el tema identitario es un tanto friki, y el PSPV no lo enfoca bien. La identidad aquí se asocia a cuestiones folclóricas: la paella, las fallas (o las hogueras o la magdalena), el meninfotisme, el suquet de rap, el per a ofrenar, la fideuà, los tacos en valenciano y referirse a las partes pudendas con nombres de hortalizas, verduras y frutas (la faba, el pebre, la bajoca, la figa…)). Y punto. Hablar valenciano se ve, mayoritariamente, como una cosa que ocurre en familia y en los pueblos. Es algo de segundo nivel.
Pero en los años 70 y principios de los 80 algunos pensaron que sería posible “construir” un sentimiento nacionalista parecido al catalán… tan es así que lo mezclaron con un pancatalanismo de laboratorio. En esos años de definición de los partidos políticos el PSPV jugó a ganarse una imagen pancatalanista que choca frontalmente con la identidad folclórica “natural”. Eso llega al propio nombre del partido, que es Partido Socialista del PAIS VALENCIANO y, puntualmente, a no hacer ascos a expresiones como Países Catalanes. También a emperrarse en llamar catalán al valenciano y a expresarse en un valenciano “culto” (que no es más que la variante dialectal barcelonesa del valenciano/catalán) que deja perpleja a la gente. También a obsesionarse con que los niños sigan sus estudios en valenciano. Esas cosas, entre otras, hacen que el PSPV sea un partido friki, incomprensible en su discurso para la gente de a pie. Uno pensaría que basta con renunciar a todo eso para poner al partido en la senda de la normalidad, pero no es así. Algunos de sus votantes han comprado ese montaje y no entenderían una marcha atrás. Así pues, renovarse pasaría por, momentánemante, perder masa electoral a corto plazo y ver si a medio se puede ampliar el espectro de potenciales votantes. Pero nadie da el paso, ya que el que lo dé se auto-identificará con el populacho inculto y recibirá ataques duros de los “intelectuales” (el entrecomillado es necesario).
El PP entendió perfectamete de qué va el juego: se busca un malo de opereta (“los catalanes”) y se describe un escenario que la gente está dispuesta a comprar (“los catalanes nos roban la paella”). La gente lo compra y el PSPV trata de convencer a la gente de que lo que habla se llama catalán y de que es muy importante que sus nenes aprendan catalán en el cole. Mientras tanto, el PP inventa nuevas desgracias causadas por el malo de opereta (“los catalanes prefieren tirar el agua al mar a dárnosla cuando nos morimos de sed”) y el PSPV trata de explicarnos que no tenemos sed y que los catalanes hacen bien en tirar agua al mar. El PP sigue (“los catalanes se llevan el dinero y aquí no tenemos ni para montar lo que necesitamos para tener una economía fuerte”) y el PSPV nos dice que no es así, que los catalanes son muy generosos y aquí nos va mal por culpa del PP (lo que puede ser cierto, pero no tiene fuerza como mensaje). Y así continuamente.
Y como veo que la cosa sigue en las mismas por parte del PSPV, comparto la opinión de que aquí hay PP hasta el siglo XXII, así pillen al meapilas de Camps metiéndo mano a nenes de guardería. Dará igual.
[Puede que por mi escrito alguien piense que soy anti-catalanista y todo eso. Pues no. Creo que valenciano y catalán son una misma lengua, me cae simpática Cataluña y me parece que nos irían mejor las cosas si hubiera algún marco de referencia politico-cultural-económico común entre la CV y Cataluña. Pero una cosa es lo que a mí me gusta y otra lo que la mayor parte de la gente de aquí ve como conveniente, por irracional que me parezca. Y el PSPV ha decidido vender a la masa una forma de pensar que sólo es aceptada por un subconjunto minoritario (y elitista) de la sociedad.]
Valensiano, me uno a lo que dices y analizas muy certeramente. Yo soy de Valencia ciudad.
Sólo una puntualización, hablas de la “gente de a pié” , que no entiende la postura de los socialistas y compra el discurso del PP. De acuerdo, pero tampoco hay que pensar que los no pensamos así somos una élite , por fortuna, somos muchos los que no nos creemos las manipulaciones de la derecha, de los blaveros, y no tenemos un nivel cultural elevadísimo , basta con ser una persona mínimamente leída e informada . Conozco a bastantes así, lastima que no seamos mayoría.
Y, en efecto, hace años esto no era así. Las primeras elecciones autonómicas las ganaron las izquierdas ( recuerda a J. L. Armiñana de presidente de la Generalitat ) , y tradicionalmente Valencia ha sido republicana y de izquierdas, pienso en los años 30 …
Lo ovidaba, para mí, gran parte de culpa de todo esto ( que la C. valenciana sea granero de votos del PP ) lo tienen los medios de comunicación, mas en concreto, canal 9 . Creo que la labor de manipulación, mentiras y propaganda que hace es de un alcance tremendo , y cala muy hondo en las masas que tienen como principal, si no único, medio de información la TV …
Es cierto lo que dices Luchino. Son muchos los votantes “normales” o “racionales” que, sin tener una cultura extraordinaria, entienden lo que sucede. Por eso hay más de un millón de votantes que no vota al PP. Pero una mayoría sustancial del electorado no tiene el nivel mínimo o, si lo tiene, está fanatizado con ideas surrealistas.
Durante un tiempo yo menospreciaba el alcance de Canal 9. Pensaba que no lo veía ni dios. No es así. No lo ve ni dios en mi círculo de amistades, pero lo ve mucha gente. Canal 9 es una máquina de distorsionar la realidad muy potente. Pero que tengan un canal de comunicación no implica que tengan un mensaje. Pero sí lo tienen. Ahí es donde iba. Tienen una narración comprensible por la mayor parte del electorado. La historia, que ya he apuntado antes, es algo así como que “Los valencianos somos la hostia de buenos, pero los catalanes, de pura envidia, no hacen más que pensar en cómo asimilarnos y destruirnos. Los catalanes dicen que hablamos su lengua y quieren tenernos como colonia. Empezarán sólo por la cultura, pero al final nos someterán. Ahora nos niegan hasta lo básico: el agua que a ellos les sobra. ZP es amigo de los catalanes y, por consiguiente, enemigo de los valencianos. El PSOE es parte de la estrategia de los catalanes para destruir nuestra identidad”. Frente a eso el PSPV debe ofrecer un discurso alternativo (y cuando lo tenga, ya hablaremos de cómo lo comunica, con qué medios). Sin embargo, el PSPV no ofrece algo ALTERNATIVO, ofrece otro punto de vista sobre ESA MISMA narración: que los catalanes no son tan malos, que en el fondo sí somos un mismo ente cultural, que el valenciano debe potenciarse y afianzar así el nexo con lo catalán… Y lo que sugiero es que el PSPV debería PASAR del tema. Esa narración está envenenada. No hay que desmotarla, porque el tiempo que pierdes en desmontarla es tiempo que dedicas a propagarla y, en el fondo, reforzarla. El PSPV debería abandonar esa historia por completo, pasar de ella. Debería fijar el discurso en lo que de verdad importa, lo que les define como socialdemócratas o social-liberales: los servicios públicos, las redes de protección social, etc. Pero no es así, entre el tiempo que dedican a la cuestión identitaria y el que dedican a las chorradas del feminismo posmoderno (una plaga en partidos como el PSPV), andamos con unos discursos que no interesan a la gente. Habrá PP hasta el siglo XXII.
Algo parecido ocurre en la Comunidad de Madrid. El problema es que aquí, el PSM está desaparecido. Totalmente. Noo hay declaraciones, Tomás Gómez no está, etc. Sinceramente, así, es imposible convencer a la gente de que vote a un partido que no existe. Simplemente, no existe.
La construcción de un enemigo, aunque sea de opereta, y la identificación del otro partido con ese enemigo es necesario a la hora de construir un caladero.
Me resulta interesante este debate en torno al PSPV en gran parte porque me ilustre y porque creo que apunta cierta tendencia que hay en el seno del PSOE y de la que le ha salvado únicamente tener delante un PP absolutamente radicalizado.
Rajoy se ha dado cuenta y por eso intenta parecer centrista. Si hablas de cosas normales y no te metes en temas peliagudos el discurso de buena parte del PSOE queda sin sentido para la mayoría de los ciudadanos.
Hola Geógrafo:
Algunos argumentos de valensiano son muy interesantes, el relativo a la narración es básico, estoy de acuerdo con él. Tener una narración propia es importantísimo. El PSPV, al igual que el PSM, tiene un discurso indiferenciado del PSOE (esto no quiere decir que tenga que ser antagónico o disonante con el mismo), además de la relevancia de sus luchas intestinas por la carencia de ese discurso propio y de la persona que debe de encarnarlo.
Este tema es uno de esos que sería interesante abundar. En algún post de mi blog entraré en el tema.
Recibe un saludo.
Atentamente, Javier Caso Iglesias.
Cada cierto tiempo el CEO de la Chene publica el resultado de unas encuestas de opinión: En ellas se pregunta sobre los partidos. Hay tres opciones
Les voto o les he votado (al partido Subjetivo)
No les voto, pero podría votarles.
No les votaría en ningun caso.
Pues bien el PP da resultados del 80% en la tercera opción. hablas de amor odio, pero releyendo tu cuarto párrafo, más que odio (que lo hay) es la lógica (y racional) consecuencia del posicionamiento político del PP. De hecho la campaña del PSC era o nosotros o Rajoy.
Por otra part si coges Catalunya como un todo, y no una parte de España los resultados electorales podrían ser muy normales. Hay unos 5/6 partidos con dos opciones de derecha: la coalición liberaldemocristiana, con un30-40% de los votos y la conservadora nacionalpopulista con un porcentage del 12-18%. Comparalo con Le-Pen, Hayder, los ultras flamencos, etc.
En esas mismas encuestas del CEO los catalanes (en su conjunto) sitúan al PP con un valor cercano al 8 en el eje derecha/izquierda siendo 10 la extrema derecha.
Por otra parte lo de Valencia, relato imperialcatalanistas aparte no tiene que ver con la economía? No mejoraran las espectativas del PSPV ´después de la crisis, cuando el reajuste llegue a Levante? Cuando el PP no sea una garantía de que con ellos en el goboerno “ganamos cuartos”?
No se, lo dejo ahí