La sobrina del Cardenal Rouco ha hecho unas declaraciones a la revista “Interviú” y de camino ha enseñado sus pechos (o al revés). Los fragmentos de lo primero que he podido conocer me han parecido interesantes, lo segundo no.
A partir de su experiencia personal intenta desautorizar al Cardenal diciendo que para ser una persona que habla siempre de la importancia de la familia, poco se ha ocupado él de la suya. Tengo la impresión de que la sobrina del Cardenal, sin pretenderlo, ha puesto el dedo en la llaga: las relaciones de los miembros del clero y de las comunidades religiosas con sus familias.
La Iglesia Católica en España se ha esforzado por decir que la familia, tal y como ellos la entienden, es el pilar fundamental de la sociedad. Libres son de creerlo y de decirlo, pero si quieren imponer un sistema de familia, al menos sus jerarcas deberían ser consecuentes con lo que predican.
La mayoría de los seminarios y de los noviciados hacen que los jóvenes que se incorporan a ellos rompan con sus vínculos familiares y sociales. En virtud de unas creencias arrancan a jóvenes de sus familias y les limitan, si no les impiden, el contacto con sus padres y hermanos, los cuales son tratados como un peligro para la vocación del joven.
No comprendo cómo si la familia es el fundamento de la sociedad y una institución de origen divino, según la doctrina católica, porqué entonces los jóvenes miembros del clero católicos tienen que ser apartados sin piedad de sus familias.
Si algo nos proporcionan las familias a muchos es un amparo afectivo del que si te privan, pagarás bastante consecuencias. Decía Voltaire sobre una orden religiosa algo que es aplicable a todo el clero: “se juntan sin conocerse, viven sin quererse y mueren sin llorarse”.






Si no estuvieramos hablando de la Santa Iglesia, sonaría sectareo, verdad?
Es sectario. La subcomisión del Congreso que en su momento estudió las sectas no podía dar una definición de los comportamientos sectarios porque casi todos eran ejercidos por la Iglesia Católica.
“se juntan sin conocerse, viven sin quererse y mueren sin llorarse”.
… Con su pan se lo coman.
No comparto tu opinión. Normalmente las madres y los padres que tienen un hijo sacerdote encuentran en él su mayor apoyo: sin salir de nuestra ciudad tiene muchísimos casos de sacerdotes que viven y cuidan a sus madres ancianísimas. Lo que la sobrina de Rouco quiere decir es que el cardenal no le ha buscado un buen trabajo en Madrid por ser su sobrina. Y eso yo lo veo muy bien, en caso contrario lo hubiesen acusado de nepotismo.
Encuentran en él su mayor apoyo o no. En todo caso nadie me puede negar que las prácticas de ruptura familiar que noviciados y seminarios realizan son cuando menos de desprecio a su familia.
Sobre las intenciones de las sobrinas de Rouco, no me manifiesto porque sólo he leído los fragmentos que otros medios han publicado.
Yo tengo la impresión de que, en ese aspecto que tú señalas, son bastante diferentes las prácticas del clero secular (los curas de parroquia) y de las órdenes religiosas; o sea, que no actúan igual los seminarios que los noviciados.
De hecho, el clero secular me parece bastante ‘doméstico’ en estilo: se mueve dentro de un área pequeña (la diócesis, que equivale casi a una circunscripción provincial), de la que no suele salir salvo casos excepcionales, porque depende directamente de cada obispo. Los curas parroquiales, además, pueden mantenerse en un mismo puesto durante muchísimo tiempo, y a los obispos con frecuencia les cuesta que accedan a un ‘traslado’ si se les necesita más en otra parte porque ya están muy acomodados en su sitio (claro que los obispos se mantienen vitaliciamente en su puesto, así que no pueden quejarse :P). Estos son, pienso, a los que se refiere depasion… que no es raro que vivan con una hermana soltera que les hace la comida y les lava la ropa, o con una madre anciana, cuando les toca como ‘destino’ su población de origen; y que no es raro tampoco que dicha población o una muy cercana les toque más pronto que tarde.
En cambio, las órdenes religiosas operan más como las multinacionales: tienen un conjunto de obras que mantener, y van destinando a su ‘mano de obra’ en función de las necesidades y las prioridades estratégicas del conjunto de la orden. Algunas de ellas, las más grandes, cubren áreas geográficas amplísimas, de modo que te puede tocar vivir en la otra esquina del mundo con cierta facillidad. También es verdad que suelen ‘rotar’ puestos con frecuencia, casi como un principio de ‘política de personal’, para evitar en lo posible los personalismos y garantizar que todo el poder de decisión permanezca en la estructura de la orden, que a su vez cambia periódicamente (y en periodos cortos) de ‘directivos’. Además, las órdenes religiosas viven en núcleos comunitarios, salvo casos extraordinarios; no es como el clero secular, que la mayoría viven solos. Éstos sí operan una ruptura más radical y deliberada con las familias de origen: con frecuencia evitan mandar a un/a religioso/a joven a su ciudad de origen y prefieren darle otro destino para evitar la interferencia de ‘lealtades’. Luego, cuando la lealtad a la ‘empresa’ ya está más que probada durante muchos años, aflojan más la mano (sobre todo en el caso de las mujeres) y les permiten aproximarse más a sus familias: esta mayor flexibilidad suele coincidir, además, con la época de la vida en que los padres se hacen muy mayores y necesitan más cuidados (y también, todo hay que decirlo, con la época de la vida en que al propio religioso/a se le hacen los huesos más duros y ya no coge la maleta cada año y medio con el mismo entusiasmo que cuando era joven).
En fin… perdón por el rollo. Era sólo por si tenía para ti cierto interés sociológico ;P.
“Luego, cuando la lealtad a la ‘empresa’ ya está más que probada durante muchos años, aflojan más la mano (sobre todo en el caso de las mujeres) y les permiten aproximarse más a sus familias”
¿Te parece que esta ruptura es poco concordante con la defensa de la familia como pilar de la sociedad?
El clero tiene la mala costumbre de filosofar a todas horas sobre lo que deben hacer los laicos… quiero decir que, con esa defensa de la familia como pilar de la sociedad, no se están refiriendo a sí mismos en absoluto. Si lo decimos en términos crueles, ellos se consideran por encima de esas ‘lealtades estrechas’ del ámbito doméstico, que para eso no se casan. Si lo decimos en términos más empáticos, para ellos es un valor primordial la disponiblidad y la universalidad en el servicio, y eso entra en conflicto con el compromiso familiar. La familia es la pieza fundamental de la sociedad civil, desde su punto de vista… lo que pasa es que ellos están en el mundo, pero no son del mundo.
De todos modos, vuelve a parecerme relevante la distinción que te hago en el post anterior entre clero secular y órdenes religiosas. El rollo este que les ha entrado con la familia es un discurso típico de la jerarquía eclesiástica ‘ordinaria’… de los obispos, vamos. Sobre todo de los obispos españoles, que pa mí que tienen un CI promedio inferior al de los reclutas del ejército profesional (yo lo que no me explico de Rouco, sinceramente, es cómo ha llegado tan alto… porque, más que perverso, yo lo que lo encuentro es más corto que la picha de un virus). Este sector del clero es justamente el más ‘doméstico’ tanto en sus formas de organización interna como en sus discursos (el pastor, las ovejitas… ya sabes).
Las órdenes religiosas (jesuitas, franciscanos, dominicos, salesianos) suelen tener discursos menos domésticos y más progresistas… quizá es porque tienen una cierta ‘contaminación’ de sistemas de gestión de gran organización laboral y/o porque actúan con más frecuencia en terrenos ‘de frontera’ intelectual y política. Lo que pasa es que sólo se representan a sí mismas, no a la Iglesia con mayúsculas, y por eso se oyen mucho menos (el nuevo general de los jesuitas, por ejemplo, no ha concedido ni una sola entrevista desde su elección, mientras Rouco tiene todos los días el micro bajo la barba). Lástima, porque también tienen (sin punto de comparación) profesionales mucho mejor preparados que los otros, e intelectuales más sólidos.
En fin… de todos modos, me temo que lo de la Iglesia no tiene mucho remedio. Desde luego, no un remedio a corto o medio plazo. Treinta años de papado fundamentalista de Juan Pablo II han inhabilitado ya a toda una generación para dialogar razonablemente con la sociedad civil, y eso ya no tiene vuelta atrás. Los que tenían sentido común se van muriendo, y los que los reemplazan han sido criados en los seminarios del papa polaco.
La verdad es que estoy bastante de acuerdo con lo que dices.
No estoy de acuerdo, generaliza demasiado y no hace distinciones. Mi expereincia es otra.