Existe desde hace tiempo una tendencia política, que más parece un lema publicitario, a favor de la “segunda descentralización”. Aclaremos cuestiones. La primera descentralización sería la que se ha producido durante el proceso autonómico, según los que mantienen esta tendencia. La descentralización que se tendría que hacer debería tener como protagonista a los municipios, sobre la idea de que los municipios son la administración más cercana a los ciudadanos y los que mejor pueden disponer de los recursos, ya que son los que mejor conocen las necesidades dentro de su término.
Ésta es la parte positiva o la cara amable del municipalismo. Echemos una mirada al “reverso tenebroso”. La cercanía de los ayuntamientos hace que las redes clientelares sean más fáciles de tejer que desde administraciones más alejadas; los municipios no tienen ni invierten en los recursos técnicos para conocer la realidad de una forma rigurosa y objetiva, ya que el único conocimiento que da la cercanía es la que puede tener cualquier vecino; la articulación de políticas regionales y nacionales se tornarían en imposible ya te tendrían que la división de los núcleos de decisión, así como el enfrentamiento entre los intereses de los distintos municipios (que necesariamente tienen que ser opuestos) paralizaría cualquier decisión si de ellos depende (¿qué municipio querría el vertedero de la zona?).
Estos son unos argumentos que son independientes de la gestión concreta que se da en nuestros ayuntamientos, pero la realidad que estamos viviendo destroza cualquier posibilidad de otorgar la más mínima credibilidad a la “segunda municipalización”. Este año hemos asistido a la primera disolución de una corporación municipal, los escándalos urbanísticos, la no siempre clara política de personal y las sombras que se ciernes sobre las contrataciones administrativas.
Es cierto que los municipios prestan muchos servicios y tienen una financiación muy escasa, tanto directa como por vía de las transferencias de otras administraciones. Este problema debe solucionarse, pero la segunda descentralización no es la solución, sino un agravamiento, ya que se multiplicarían los órganos municipales, se lanzarían a prestaciones insostenibles financieramente, imposibilitaría cualquier política coherente que supere lo municipal, además de ser el mejor vehículo para el clientelismo y el caciquismo que permanece en nuestras ciudades y pueblos.







¿Y este tipo de procesos no son más o menos cíclicos? Quiero decir, está claro que un estado no puede permanecer descentralizándose contínuamente, como parece que pretenden las políticas nacionalistas (los periféricos, me refiero) Si la descentralización da su segundo paso como has descrito, ¿no pasaría un poco como durante las crisis del Imperio Romano que condujo a la ruina de los municipios por escasez de fondos?¿No conduciría esta ruina técnica a la restauración del centralismo, aunque fuera el del estado de las autonomías?. Saludos.
No sé si movimientos cíclicos, pero sí creo que no tiene nada que ver con lo que se produjo en el Imperio Romano, que fue precisamente lo contrario, la destrucción del poder autónomo de ciudades, colonias, municipios y aliados. Tampoco la desencentralización española es tan excesiva.
La teoría de la descentralización municipal es mantenida por los partidos de derecha, especialmente al PP, al estilo de los republicanos norteamericanos que consideran que el mejor poder es un poder débil y fragmentado, es decir, el que representan en España los municipios.
No me convence nada la descentralización desde las regiones hacia los municipios. Sin embargo, ¿qué tal la devolución de ciertas competencias como educación y agua al Gobierno de la Nación?
El agua es competencia estatal, excepto la que solamente tiene curso en el territorio de una sola comunidad, evidentemente la que menos importancia. De lo haber sido así no se hubiera podido hacer una Plan Hidrológico Nacional.
Sobre Educación…. ¿por qué? Ahora, desde que es competencia autonómica, cualquier pueblo mediano-pequeño de España tiene su IES, cosa que un Ministerio para todo el país nunca hubiera hecho.
Respecto al agua… me parece que no. Andalucía y Extremadura tienen un pequeño conflicto a cuenta de la atribución de competencias sobre la cuenca del Guadalquivir que conlleva el Estatuto andaluz.
Respecto a la educación, me sorprende mucho tu respuesta. Acabo de enterarme de que el número de institutos construidos es el indicador clave de la calidad del sistema educativo. Debe ser un criterio establecido en la loada LOGSE.
La educación en manos del Gobierno de la Nación evitaría (o paliaría) la “discutible” deriva que han imprimido a la misma determinados Gobiernos regionales en los últimos 25 años.
PD: debes ser la única persona que, al tratar el tema de la educación, responde aludiendo a inmuebles y no a contenidos y conocimientos.
Los indicadores del PISA me parecen correctos y te indico que el PISA también recoge cuestiones de inmuebles, instalaciones y esas cosas que no le das importancia.
Que el servicio tenga pocos “servicios” (valga la redundancia) no me parece el mejor indicador. Sobre contenidos y conocimientos habría bastante que hablar y al PISA me remito, pero al informe con sus ciento y pico páginas, no a los titulares del periódico.
Me das una respuesta de manual de alto cargo de Educación, la que me daría la mismísima Cándida Martínez: PISA, indicadores, servicios… Palabrería hueca que enmascara la lamentable situación de la enseñanza pública, en España en general y en Andalucía en particular.
Quiero pensar que no eres tan cínico como la consejera, sino que simplemente ignoras lo que vivimos a diario en los institutos y cómo se ha degradado todo en ellos en los últimos 15 años.
No soy cínico, sino que creo que los problemas hay que estudiarlos sobre indicadores objetivos y no sobre percepciones subjetivas. Tengo la impresión de que buena parte de los diagnósticos del sistema educativo provienen de esas percepciones y son unilaterales y extrapunitivos.
Geógrafo, no te subestimes. Cualquier persona que observe durante unas semanas a los grupos de 30 chavales que tenemos en los institutos detecta sin dificultad los problemas del sistema educativo. Si además se informa acerca de la LOGSE, su filosofía y sus mentores, no te digo la cantidad de relaciones causa-efecto que encuentra. Si esto resulta asequible para un ciudadano medio, ¡imagínate para ti!
No está mal acercarse a los problemas con indicadores “objetivos”, pero todavía mejor está hacerlo sin el carné del partido. Sabrás tan bien como cualquiera que las respuestas llenas de tecnicismos, circunloquios, lenguaje PISA, jerga de Consejería y enfoques pretendidamente asépticos no valen para nada. Mejor dicho, para difuminar lo que todos sabemos y que a unos cuantos debería avergonzar.
Nadie como yo que desprecie la jerga pedagógica y te remito a una entrada que escribí:
http://geografosubjetivo.wordpress.com/2007/12/08/la-pedagogia-es-una-pseudociencia/
Dicho esto, podemos hablar de cosas tan simpáticas como el absentismo del profesorado, por ejemplo.
Celebro tu desprecio por la jerga pedagógica, pero no tu afición por la jerga “consejeril”, su argumentación hueca y sus sinuosos circunloquios.
Tu “ignorancia” sobre el día a día de los institutos no puede suplirse con voluminosas estadísticas ni con asépticos equilibrismos verbales.
Dando por bueno que exista un cierto problema de absentismo docente, ¿es ésa la clave del problema?
¿Que opinión te merecen la LOGSE, su filosofía y su posterior implementación en los centros? ¿Que opinas de que en una misma aula convivan niños de 14 años con casi-kinkis de 17 maleados hasta la náusea? ¿Qué te parece la concepción lúdica y “no-traumática” (jajaja) de la enseñanza? ¿Qué te parece que la ESO tenga que “educar para la vida”? ¿Te gusta la permanente rebaja de exigencia y contenidos?
No voy a responder a tu batería de preguntas porque tengo la impresión de que serían respuestas muy parecidas a las que tú mismo darías.
No obstante considero que los indicadores externos tienen una validez y si el Informe PISA sirve para atacar con argumentos a la Consejería también es de utilidad para medir otras cosas. Las impresiones personales tienen el límite de la propia personalidad… y sigo insistiendo que mucho tiene que ver el profesorado que se queja pero que hace poquito poquito.
“No voy a responder a tu batería de preguntas porque tengo la impresión de que serían respuestas muy parecidas a las que tú mismo darías”. ¿Soberbia? ¿Altivez? ¿Pasotismo?
“Mucho tiene que ver el profesorado que se queja pero que hace poquito poquito”. ¡Lo que hay que oír! ;-)
¿Sabías que los inspectores de Educación amonestan a los profesores que elevan el nivel de las asignaturas tras solicitarlo así los propios alumnos?
Vamos a ver… no voy a contestar porque estaría bastante de acuerdo contigo no me parece si soberbia, ni altives ni pasotismo.
Sobre la última pregunta… nombres, apellidos e instituto. No me vale el “¿sabías que…?
Como te podrás imaginar, no debo dar el nombre del profesor sin su consentimiento. Además, sería su palabra contra la del inspector, porque, como no se te escapará, este tipo de amonestaciones se realizan de forma verbal, nunca escrita. ¿Te imaginas a un señor estampando su firma en un documento que prohibiera enseñar más al que quiere aprender más?
Dicho esto, uno de los casos a que me refiero es el siguiente: el profesor de Matemáticas B de un 4º de ESO (las Mates de los chicos que harán Ciencias) eleva el nivel de la asignatura al solicitarlo los propios alumnos, a los que el programilla se les queda en un diente. Informado de esto el inspector de zona, acude al instituto (de Camas) reprendiendo al citado profesor y amenazándolo con posibles sanciones. No me lo han contado, lo presencié.
La lejanía y la parsimonia con las que te tomas la degradación de algo tan básico como la enseñanza pública resultan impropias de un hombre que ha asimilado todas las lecciones que dicta.
Si ese inspector es incapaz de firmar un documento en el que se indica que no debe subir el nivel, tampoco será capaz de iniciar un proceso sancionador por ese mismo motivo. No termina de resultarme verosímil y digamos que conozco la Educación bastante bien, y no desde luego desde una Consejería.
¡Geógrafo! ¿Ignoras cómo se le puede hacer la puñeta a un profesor desde la Administración sin iniciar formalmente un proceso sancionador?
Constato varias cosas:
·Te agarras a un clavo ardiendo con tal de no criticar a la Administración.
·Te haces de nuevas cuando lees que la Administración hace la puñeta a los profes “díscolos”.
·Arremetes contra los profesores antes que contra la LOGSE (!).
·Aceptas la crítica a la LOGSE y su filosofía, pero una crítica de refilón, de perfil muy bajito, casi forzada, pasando de puntillas sobre ella.
Supongo que es un problema de sectarismo. Retorcer la realidad, las palabras y lo que haga falta antes que reconocer que los nuestros la han metido hasta el corvejón.
Buenas noches (y buena suerte).
Te confieso que llevo tiempo dándole vueltas a unas cuantas entradas sobre educación. Si te interesa lo que opino sobre la política de la Junta en educación tengo una entrada sobre la renovación del PSOE de Andalucía que te podrá ilustrar.