Ser la capital administrativa y política de un territorio lleva aparejado una serie de inversiones directas, la creación de empleo y la atracción de empresas, que prefieren estar cerca de la Administración y/o del poder.
Por ello que una localidad sea o no sea la capital de un territorio puede ser determinante (cuanto mayor y más rico, mejor) e incluso tener un efecto expansivo sobre las localidades circundantes. Que esto es importante lo evidencia el hecho de que varias ciudades luchasen por la capitalidad autonómica cuando se estaban constituyendo las CCAA en nuestro país.
Una propuesta de política-ficción. Reformamos un articulito de la Constitución y mandamos la capital de España a otro sitio, como alguna ciudad o localidad de Cartilla y León o de Castilla-La Mancha, pues así dinamizaríamos unas zonas que pierden población alarmantemente y no resultaría perjudicial para Madrid.
No es perjudicial ya que, por lo visto, el crecimiento de la Comunidad de Madrid se debe solamente a la política del PP de Esperanza Aguirre y nada tiene que ver con ser capital de España y que ello haya conllevado la implantación de numerosas empresas por la ya citada cercanía del poder o de la administración.
Ahora ya en serio, no creo que sea factible el traslado de la capital, pero sí sería interesante el traslado de algunos organismos a otras parte del país, así como que los nuevos que se creen no sean instalados en Madrid (asunto que ya se intentó en el inicio de la pasada legislatura con la CNMV). Esto sería no sólo descentralización autonómica, sino descentralización de la propia Administración General del Estado. Estas inversiones públicas pueden repartirse por todo el territorio y no concentrarla en la capital.







Completamente de acuerdo con tu post, aunque me gustaría añadir alguna cosa: descentralizar el estado me parece algo interesante cuando la descentralización es útil y beneficiosa para el bien común, pero no cuando responde a otro tipo de cuestiones. “Descentralizar” es una de esas palabrejas que se han colado de forma aparentemente insuperable en nuestro vocabulario de lo “políticamente correcto”, seguramente por culpa del Dictador y su afán contrario. Pero del mismo modo que no hemos renunciado a construir pantanos, tampoco vamos a echarnos al monte en esto de la descentralización del estado.
¿Que habría organismos que bien podrían no estar situados en Madrid? pues sí, completamente de acuerdo; Madrid es la capital y seguramente eso implica concentrar ahí gran parte de la estructura del estado, pero seguramente no es absolutamente imprescindible acumular todo. Bien se podría animar económicamente otras regiones españolas si fueran sedes de alguna parte importante de la organización del estado.
Lo que me parecería desastroso es descentralizar el estado por un prejuicio descentralizador que hiciera, por ejemplo, más costoso y lento el funcinamiento estatal, o como pago político entre partidos, que es algo que ya se ha visto en nuestra breve pero intensa historia democrática.
En los estados federales, como Alemania, órganos del Estado tienen sede en diferentes ciudades. Por ejemplo, los órganos financieros están en Frankfurt.
Si Madrid no fuera la capital de España, tendría la población de Guadalajara, teniendo en cuenta sus recursos naturales. Probablemente, la capital privincial sería Alcalá de Henares.
Por eso el triunfo del nacionalismo español en Madrid: La ciudad vive de la idea de España. La vampiriza, y ve cualquier atisbo de federalización como una amenaza a su negocio.
Excelente idea. Un saludo.
Me encanta eso de que Madrid vampiriza la idea de España, no por creencia sino porque vive de ella.
En Estados Unidos muchas agencias tienen su sede en lugares bastante lejanos de Washington D.C.
Ojalá Barcelona fuera declarada capital de España. Sería un acto tan patriótico como revolucionario.
En eso tengo que darte la razón, pero yo iba por algo como Albacete o Soria.
Lo que se dice en el artículo es posible enn país cohesionado, pero en el disparate en el que vivimos no lo veo conveniente.Virgencita mia, que me quede como estoy!
Pensando en el ejemplo estadounidense, allí también tienen otra “curiosa” costumbre, que podría ser de gran utilidad. Es habitual que las capitales no sean las ciudades más pobladas, tal como Albany (NY),o Tallahassee (FL), frente a New York o Miami, por ejemplo.
La capitalidad, entendida como la urbe más grande, vampiriza el territorio sobre el que “capitalea”. Historicamente es fácil leer sobre decadencia de las otrora dinámicas ciudades mesetarias mientras Madrid iba incrementando su población. Al final, esta manera de hacer una capital es más una rémora para el resto del territorio que no una ventaja, pues si bien es indudable su eficacia, su eficiencia es dudosa.
Quizás sería mejor pensar una capital como mera sede de un determinado organismo (y el tamaño cuenta, mejor cuanto más pequeño), y dejar libres tanto a las urbes como al territorio en todo su pleno potencial. Y digo liberar a las urbes pues esa “ventaja” que otorga la capitalidad también es una disfunción que vicia la propia dinámica de la sociedad urbana.
Ojalá que NUNCA hagan de Barcelona la capital de España, ya bastante peso tenemos con serlo de Catalunya. Alguna sede de un organismo importante está bien, pero lo demás son costes parásitos. Que nos dejen ser simple Área Metropolitana, y listos.