El actual Alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, va a batir un récord en la política local. Será, cuando acabe su actual mandato, la persona que más tiempo haya sido Alcalde de Sevilla. Es un logro difícil para una persona que siempre lo ha tenido todo en contra, incluso su primera candidatura a la Alcaldía, ganada en las primarias a José Rodríguez de la Borbolla, ex Presidente de la Junta de Andalucía.
El frente mediático con el que Monteseirín tiene que lidiar todos los días harían palidecer al que ha soportado Zapatero la pasada legislatura. A pesar de ello, logró tras las elecciones de 2007 reeditar el pacto con IU, empatando en concejales y sólo con tres mil votos por detrás.
Los dos socios de gobierno tienen un gran fallo en comunicación política (asunto que tanto me preocupa), pero han conseguido remozar muchos de los barrios de Sevilla (esos que no salen en los periódicos y que estos no explican nunca su voto), reestructurar el centro de la Ciudad (contra las movilizaciones y mentiras de unos comerciantes entregados al PP) y éxitos tan emblemáticos como el carril bici (con miles de usuarios todos los días).
A Monteseirín se le critica todo, absolutamente todo. Los que un día dicen que un proyecto es inútil a los dos días dicen que ya lleva una semana de retraso algo que es imprescindible o se traen a un arquitecto inglés o alemán para que diga que el modelo del Ayuntamiento es malísimo y que él, por unos cuantos millones, hace lo mismo pero con otro espíritu. Dicen que es el peor y más nefasto alcalde que Sevilla ha tenido, pero nunca dicen los motivos de su juicio.
Con la excepción de la remodelación de “El Prado” me cuesta recordar algo que el PP hiciera en Sevilla en los ocho años en los que formó parte del equipo de gobierno municipal. Eso sí, muchas fotos si les hicieron, todos los medios les reían las gracias y decían que lo estaban haciendo estupendamente, la pena es que no decían qué estaban haciendo tan bien.







Como ejemplo de como somos los ciudadanos, yo vivo en Sevilla desde hace 10 años, pero soy cordobés. En Córdoba tenemos una alcaldesa extremadamente mediática, que sabe vender el humo de lo que hace en todos los frentes, pero que en cuanto a su trabajo por Córdoba, sólo se puede denominar paralizante. A pesar de su origen progresista (que demuestra ampliamente en las tertulias de la Ventana en la SER) cuando llega a Córdoba resetea el disco duro, cambia de sistema operativo y no duda en salir en todas las fotos posibles con curas, peñistas (un tipo curioso de ciudadano cordobés) y parcelistas de los que atacan a mordiscos los aeropuertos, Medinas Azaharas y la sierra de Córdoba.
Aquí en Sevilla, hay un alcalde que realmente quiere cambiar a Sevilla (lo está haciendo) para mejor y es vapuleado desde todos los sitios (incluído su partido). Cosas veredes Sancho…
La verdad es que no conozco la política cordobesa, pero me parece muy interesante tu comentario. Monteseirín tendría que cambiar todo el gabinete de comunicación y pasar a una ofensiva mediática.
No tengo fe en Monteseirin como no tengo fe en la política sevillana desde hace bastante tiempo.
A Monteseirín hay que reconocerle su mérito; está haciendo cosas y (a mi juicio) está tomando iniciativas muy interesantes que, sobre el papel, pueden servir para que Sevilla de el arreón que hace años demanda.
Pero el problema es que la gran mayoría de las veces esas iniciativas y proyectos que toma no se cumplen o se cumplen a medias. Y siempre con mucho retraso, lo que quita crédito a su labor.
Saludos.
De la etapa del PP en la Alcaldía sólo recuerdo una cosa: que la ciudad estaba limpia.
En otro orden de cosas, el carril-bici es, desde luego, una obra de envergadura.
Y yo recuerdo, en la etapa del PP, mucha suciedad, especialmente los domingos, casi ninguna obra o inversión. Sí, el carril bici es una obra de envergadura por más que a tí te parezca sin sentido.
Lo que son las cosas: yo recuerdo la ciudad limpia y tú, al parecer, sucia.
Por cierto, muy llamativa esta frase: “El carril bici es una obra de envergadura por más que a ti te parezca sin sentido”. ¿De dónde has colegido que a mí me parece sin sentido? Ojú, qué susceptible está el personal y qué fácil es patinar.
Un saludo.