Rajoy es uno de los peores líderes políticos que han visto los treinta años de democracia española. Él solito se mete en unos terrenos a los que nadie le llama, propone cosas que nadie puede ver utilidad y que, y es lo peor, a nadie le interesa.
En el tramo final de la campaña electoral le pidió al PSOE que si él ganaba las elecciones, se abstuviera en el debate de investidura para facilitarle gobernar. El problema es no ha ganado las elecciones (las ha perdido aunque no se lo crean) y ahora un listo del PSOE ha recordado esas palabras y le invita a abstenerse en la investidura de Zapatero, esto es, no le pide otra cosa que coherencia con sus propias propuestas.
Rajoy creyó que pedirle la abstención al PSOE transmitía la idea de que ya se preparaba para gobernar antes de ganar las elecciones. El PSOE, que no está precisamente lleno de tontos, se calló y esperó.
Nadie espera ni esperaba que el principal partido de la oposición se abstenga en la investidura, porque para algo encabeza la oposición que consiste precisamente en eso, en oponerse y es una pésima manera de comenzar la oposición no votando en contra del programa de gobierno del partido al que le tendrás que decir no porque el sistema así te lo pide. En política sólo hay que sacar algo nuevo cuando la única posibilidad es que salgas ganador, todo lo demás es una torpeza.
Pidió al PSOE la abstención y ahora tendrá que justificar como pueda que va a votar en contra. Su absurda propuesta le va a forzar en tener que explicar a diestro y siniestro que el PP rechaza el programa de Zapatero, no convencerá a nadie y quedará como su primera mentira incluso antes de constituirse el Congreso.
Si en vez de intentar ser ingenioso, arriesgado ni urdir inútiles encerronas durante la campaña, se hubiera quedado calladito, dentro de unas semanas hubiera votado “no”, que es lo que todo el mundo ve lógico y comenzaba tan ricamente sus nuevos cuatro años de fracaso opositor, en vez de iniciar la legislatura con un gol en contra antes de saltar al campo.







Hola Geógrafo,
Es un placer volver por los territorios de la subjetividad.
Sobre Rajoy, coincido contigo en que es un mal líder, pero tampoco daría mucho voto a Zapatero.
Los líderes políticos en España no están a la altura, en mi opinión, de algunos de sus predecesores. En el caso de Mariano, somos testigos de un fuerte descrédito tras una insistente campaña de ofensa constante que ha terminado por quemar a parte del sector popular.
En el PP, a pesar de que llevaron la iniciativa durante toda la precampaña, perdieron unas elecciones que no podían perder. Esa estrategia de ataque constante se vino abajo para los populares a raíz de la victoria de Pedro Solbes sobre Manuel Pizarro en el debate económico. El gran chasco del Partido Popular, con tanta gala previa y tanta publicidad como hicieron.
Lo que comentas, esta última popuesta desesperada no hace sino ratificar una línea de contradicciones sistemáticas que pasan factura. Siempre.
Un saludo.
Si ser subjetivo es ser tan limitado en los análisis…no me aporta nada
Si ser subjetivo es saber reconocer con autonomía y criterio los aciertos y errores, vengan de donde vengan…ahí me quedo
No me gusta tu subjetividad, no me acerca a la verdad
Luis, absolutamente de acuerdo con lo que dices, excepto con que Zapatero no valga como líder. La verdad es que se tiro unos añitos malos de solemnidad, desesperando incluso a los suyos, pero cuatro años de Presidente enseñan y tener una oposición tan terca allana el camino. Al final lo acabaremos considerando un líder carismático y todo.
Ana, pues lamento que no te interese mi subjetividad en el blog. Es lo que tengo y soy y así lo ofrezco, aunque hay otras muchas entradas que lo mismo sí te parecen más verdaderas (concepto que me da cierto repeluco intelectual). Si no gusta, pues nada, muchas gracias por la visita y el comentario.
Subjetivo… subjetivo… no eres mucho.
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/03/25/espana/1206449314.html
Un saludo.
Creo que Rajoy es un hombre sin pegada ni mordiente; no sabe llegar al personal. Podría ser un buen gobernante (en el sentido de “gestor”), pero no un buen candidato ni un líder capaz de aglutinar a un partido.
No obstante, para líder político nefasto en años recientes, Joaquín Almunia. Fueron 125 diputados, ¿no? Cuánto daño nos hizo.
Lo de Almunia fue tremendo, pero el mismísimo Fraga lo superó en 1986 con 105 escaños, perdiendo 2 respecto a 1982, año de la supermayoría de Felipe y Alfonso.
Es cierto, Fraga pasó de 107 a 105 diputados perdiendo 300.000 votos. Almunia, por su parte, se hizo cargo de un Grupo Parlamentario de 141 escaños dejándolo en 125, perdiendo por el camino 1.500.000 votos. Mmmm…
Almunia fue un desastre, de eso no me cabe duda, pero tener una caída a 125 es menos malo que tener una caída a 105. En todo caso, parece que por el momento ninguno de los dos partidos vayan a tener una caída como esas.
Lo que hizo Rajoy pidiendo la abstención del PSOE ante un hipotético triunfo del PP no fue ninguna estupidez. Podía ganar, pero siempre por un escaso margen, lo que en la práctica le iba a impedir gobernar. Cuando el entrevistador, Javier Moreno, le preguntó por los apoyos que buscaría para gobernar, lo que hizo fue una especie de exigencia al PSOE para que se abstuviera en la investidura y así permitirle gobernar en base a la norma que quiere imponer el PP para toda España menos Canarias de que ha de gobernar el partido más votado, aunque sea incapaz de entenderse con el resto de las formaciones con representación parlamentaria. Respecto a empezar la legislatura con una mentira, han comprobado que con esa estrategia no pierden votos, sino que los ganan, y poco les importa tener que mentir una o mil veces. Tienen un público muy fiel.
Si la mentira propia, moviliza al electorado ajeno no es una estrategia muy buena. De hecho, han perdido las elecciones.
En Madrid han ganado y no tienen la más mínima vergüenza en decir lo que haga falta, sea verdad o mentira.
Se vota mucho por cuestiones de identidad, por eso hay sitios en los que el PP no pinta nada, porque la gente no se identifica con este partido.